Cuando estamos en un nuevo San Valentín, pensé y pensé como armar este blog y ligarlo a una fecha que tiene tantos adeptos como detractores. Parto por ponerme en la vereda de los segundos, no porque no me guste celebrar el amor, sino porque encuentro que efectivamente se cae en una paranoia comercial que a muchos los lleva a una locura por encontrar el regalo creativo.

“Quien escribe diccionarios, no está aquí para explicar, que mierda es el amor“, decía David Lebón en Muévete al Hablar de Serú Girán, una frase notable para resumir lo difícil que resulta hablar del “amor”, sobre todo cuando este se restringe al amor de pareja. Y como muchas veces armar las frases correctas ante la persona que se ama suele ser casi un cubo rubik, muchos hemos recurrido a más de una canción para expresar lo que sentimos.

Nuestros abuelos se enamoraron a ritmo de bolero o tango, probablemente la mayoría de nuestros padres lo hicieron con música de la nueva ola. Y porqué no con la onda disco y el new wave o las joyas de los ochenta. Yo creo que de verdad no hay nadie que no tenga algo que contar del amor sin tener una banda sonora propia. Ya sea triste o alegre. Ya sea en español u otro idioma.

Seguramente más de alguno recuerda aquel instante maravilloso en que sonaban “los lentos” y uno esperaba algún tema de Journey, REO Speedwagon, Toto o Lionel Richie. Como también imagino que otras y otros bailaron con alguna balada de Luis Miguel, José José, Marco Antonio Solís, Pablo Herrera o Alberto Plaza. En gustos no hay nada escrito, es más, si se hiciera el ranking de las mejores canciones de amor de la historia, más de alguno coincidiría en nombres como Stand by meNothing compares to you, I will always love you cantada por W. Houston, I can’t stop loving you o la notable How deep is your love de los Bee Gees.

Lo claro es que el amor, el desamor, el amor prohibido, el amor con pasión, el amor incondicional, todos han tenido melodías que le den un sentido armónico a esas sensaciones.

Para mi, la vida es un gran videoclip que se construye de canciones en cada momento que nos toca vivir, en el día a día, en el minuto a minuto. Por ello pensar en una o dos canciones de amor se me hace complejo y prefiero escribir que durante el último tiempo, pocos compositores logran sintetizar mejor mis pensamientos sobre el amor que los hermanos Cavanagh de Anathema. Entender lo que uno siente y graficarlo con una canción ajena es un ejercicio común pero no por ello menos complejo, sobre todo si se quiere evitar el I love you, I need you y todas las frases hechas.

Por ello, mi modesta invitación es a explorar en su interior y en su propio videoclip encontrar aquellas canciones que han marcado su vida afectiva y compartirlas con quien hoy está a su lado o con uno mismo, como un siempre sano ejercicio de sanación.

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