Da igual si es el Viejo Pascuero o Papá Noel, si son los camellos o los renos, si es un árbol o un pesebre, lo importante es celebrar. Y cómo no si es la única época del año en que la esperanza y las buenas intenciones parecen estar a flor de piel. En la televisión, en las revistas, en las calles y hasta en el supermercado hay abundancia de avisos en donde desbordan la magia y alegría de la fecha. Un clásico espíritu navideño que invade a todos, bueno, a casi todos.


También hay quienes la critican por el consumismo, la pérdida de foco, el daño medioambiental o simplemente porque no les gusta. En realidad hay dos opciones: amarla u odiarla.


Fue en 1957 cuando Theodore Seuss Geisel, más conocido como Dr. Seuss, dio vida al mítico Grinch en el libro How the Grinch Stole Christmas (Cómo el Grinch robó la Navidad). Se trataba de un personaje de color verde, peludo, antipático y con el corazón tres veces más pequeño que el de un mortal cualquiera, que estaba empeñado en borrar esta fecha del calendario. No imaginaba el Dr. Seuss que ese sentimiento que inspiró su célebre invención terminaría, con el tiempo, inspirando a otros personajes de no ficción.


Provocadora, excéntrica y desmesurada. Así es Lady Gaga (28). Su éxito ha sido tal que se convirtió en la única cantante pop en conseguir más de 200 millones de reproducciones en un videoclip —Bad Romance— en YouTube. Su álbum debut, The Fame (2008), no solo recibió elogios sino que además tanto el disco como sus dos primeros sencillos, Poker Face y Just Dance, fueron número uno en Estados Unidos, Canadá, Irlanda, Alemania y Reino Unido. No en vano la revista Time la eligió como la artista más influyente de la década.


Pero tanto éxito no es gratis. La intérprete es capaz de todo con tal de llamar la atención. Looks estrafalarios inspirados en Marilyn Manson y frases del tipo “tengo genitales femeninos y masculinos” o “soy una anomalía un poco monstruosa” han configurado un personaje casi omnipresente.


Para muchos Gaga es sinónimo de Anticristo y hasta la han llamado “el demonio disfrazado”. Entendible con videoclips como el de Alejandro en donde muestra a una monja en medio de escenas de sexo sadomasoquista o Judas, vídeo en el que Gaga interpreta a María Magdalena y simula hacer el amor con la figura de un Jesús negro.


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Fue durante un concierto en Londres —diciembre de 2010— que la cantante tomó un muñeco del Viejo Pascuero que le arrojaron desde el público, le mordió la cabeza y luego lo despedazó con la punta de su tacón. Admitió que detestaba la Navidad y agregó: “¡Odio las fiestas! ¡Estoy sola y me siento miserable!”.


Un año más tarde lanzó a la venta “A very Gaga holiday”. Muchos esperaban oír música alegre de estilo navideño pero estuvo muy alejado de eso. Se trataba de un disco con cuatro temas: dos del álbum Born this way, una versión de Orange colored sky (popularizada por Nat King Cole) y para darle el tono, el mítico villancico White Christmas “a lo Gaga”. Resultó ser más extraño que tierno. Para los críticos fue innecesario e incluso burlesco. Más aún tras la presentación del tema en Nueva York en donde apareció con un pantalón de cuero y una pequeña blusa que dejaba el vientre al aire.


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Pese a todo, la Navidad pasada la cantante sorprendió cuando regresaba al hotel The Langham, en Londres, vestida de árbol de Pascua. Peluca verde, un enterito rojo, tocado con ramas y unas exageradas plataformas negras fue el look que lució la estadounidense. ¿Se estará dando vuelta la chaqueta o es sólo otra ridícula aparición?


Hugh Grant (54) es un hombre exitoso más reconocido por películas como Cuatro bodas y un funeral (1994) y El diario de Bridget Jones (2001) que por su vida personal. En las entrevistas habla lo justo y lo necesario y jamás se refiere a sus polémicas, pero igualmente una que otra pista nos ayuda a descifrar su verdadera personalidad.


En diciembre de 2009 presentaba su última comedia Did you hear about the Morgans?, cuando reveló que se consideraba una persona absurda y que “en la vida real tengo lados oscuros, puedo tener muy mal humor y estoy lleno de odio”. Aunque entre las características de Grant se cuenta que nunca se sabe si está hablando en serio o no, los periodistas lo tomaron como una advertencia.


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El actor inglés actuó en “Love actually” (2003), la comedia romántica por excelencia para ver el 25 de diciembre en donde interpreta a un hombre enamorado de una mujer menor, de la vida, de la Navidad… Pero nada tiene que ver su actuación con el mundo real. Cada año, su padre y él hacen hasta lo imposible para evitar la fecha. Se inventan destinos a países de otra religión para que nada les recuerde esta fiesta. Cuando regresan al Reino Unido ya todo ha pasado y de la fiesta no queda ni el rastro.


En una entrevista confesó que el recuerdo más vivo que tiene de una navidad es cuando, en una ocasión, tuvo que cantar un villancico. “Lo canté tan mal que el pianista paró de tocar”, aseguró el intérprete.


El actor vivo más sexy del mundo. Segundo año consecutivo en que gana el título y cómo no, Colin Firth (54) es un galán eterno. Elegante, clásico y británico. Parece que nada ha cambiado desde que en 1995 se hizo conocido por su adaptación para televisión de “Orgullo y prejuicio” en donde interpretó a Mr. Darcy; serie por la cual optó a un premio Bafta como Mejor Actor y recibió el premio National Television Award al “Actor más popular”. De ahí en adelante no paró, su extenso historial abarca más de tres décadas de dramas y comedias.


Todo bien con Firth, pero el actor de El discurso del rey (2010) es otro Grinch más: sueña con un mundo sin arbolitos. Puso voz al personaje de Fred Scrooge, el sobrino del malvado de Dickens en la película animada “Cuento de Navidad” (2009) y reconoció que en cuanto a filosofía navideña, estaba más cercano a su personaje en la ficción, que al resto de la humanidad.


Más conocido como El príncipe de la oscuridad y como buen gótico, Ozzy Osbourne (66) odia el sol, los animales y, por supuesto, la navidad. Es tal el desagrado del cantante de heavy metal que su mejor recuerdo es del 2003, año en que sufrió una fuerte caída esquiando que lo dejó en coma días antes de festejar las fiestas; al despertar, ya habían pasado semanas y había olvidado por completo la celebración de ese año.


En su propia columna del periódico británico Sunday Times, Osbourne escribió que “la
navidad debería estar prohibida y punto. Aunque cuando yo bebía creía que era fantástica, es la excusa perfecta para ello. Ahora no puedo soportar nada de eso. Todo es 10 días para ir de compras. No soy exactamente Mr. Holy, pero ¿qué tiene eso que ver con el nacimiento del Niño Jesús? Mientras más rápido llegue el día de Año Nuevo, mejor.”


Como si no bastara, en la celebración de 2011, Martin, el chihuahua de los Osbourne, falleció tras 14 años de vida. Era un integrante más y la familia señaló vía Twitter que estaban devastados y no era una navidad feliz (para variar).


Lo más raro es que años antes el rockero había interpretado una versión inusual del clásico villancico Winter Wonderland junto a Jessica Simpson. Tal vez se habría visto obligado a hacerlo para el especial de Navidad que ese año MTV transmitió en la residencia donde se estaba realizando a cabo el reality show The Osbourne Family. ¿Quién los entiende?