En 2009, Wambugu Wa Nyingi, Jane Muthoni, Paulo Nzili y Ndiku Mutua y  otras víctimas recorrieron 6 mil 500 kilómetros para presentar una denuncia en contra del gobierno por las secuelas físicas y sicológicas del trato recibido hace más de cuatro décadas. Pero la diligencia no prosperó por falta de pruebas. A partir de ese momento, ellos iniciaron una búsqueda feroz de evidencias para avalar sus demandas. Y en abril de 2011 la historia se reescribió para ellos porque salieron a la luz pública documentos que prueban la represión autorizada por Londres. Ahora, a un año de eso, un juez del Tribunal Supremo autorizó que los cuatro afectados presentaran una demanda en contra del gobierno británico. Uno de los requerimientos de los ancianos es que Inglaterra pida disculpas públicas por la muerte, tortura y violaciones a los más de 10 mil kenianos, según BBC News.
Eso, claro, a sabiendas que el número de muertos y afectados no es preciso. El diario español El País estima que “decenas de miles de kenianos murieron o fueron torturados y hasta 1.5 millón de personas fueron detenidas en campos o llevadas a fuerza a poblados protegidos”. Mientras, la Comisión para los Derechos Humanos de Kenia, habla de que los decesos pasan de 90 mil. En contraste, los ingleses imputan a los Mau Mau la muerte de 32 soldados.
En el reportaje “Justicia para los Mau Mau” de El País, se narran las historias de algunas de las víctimas hoy en el banquillo de los acusadores.

“Cuando llegamos, había gente siendo torturada, a todos nos preguntaban que si habíamos tomado el juramento Mau Mau y yo decía que no sabía nada”, relata hoy Naomi en voz baja, como si no quisiera molestar. “Me habían tapado los ojos y en ese momento oía a mis hijos llorando y llamándome: ‘¡Mamá, mamá!’. Nunca los volví a ver (…) Porque cuando me metieron la botella en la vagina, perdí el sentido”.
Jane Muthoni Mara agrega:
“Uno de los oficiales británicos obligó a los soldados a que nos dieran palizas y uno insertó una botella en mis partes íntimas (…) Querían que les dijéramos si habíamos tomado el juramento y con quién. Nunca dije nada (…) Tomábamos el juramento para estar unidos, pedir libertad y que nos devolvieran nuestra tierra”.
La guerra en contra de los Mau Mau culminó en 1961, con el retiro de las tropas británicas. Ahora el proceso judicial está en marcha, pero podría demorar hasta 50 años… ¿Habrá entonces algún guerrillero vivo?