Una edición especial publicada por el diario El Mundo sobre el llamado Mayo Francés rescata que el ex presidente francés Nicolas Sarkozy identificó a las protestas estudiantiles de aquella época como el origen de todos los males: “El relativismo moral, la confusión de valores, la pérdida de autoridad, el cinismo, la irresponsabilidad y la especulación”.

Más allá de la opinión del político que hoy enfrenta acusaciones de corrupción y tráfico de influencias, lo cierto es que por estos días se cumple medio siglo de la revolución estudiantil que marcó un antes y un después en las luchas sociales y sindicales. El primer gran golpe contra el doble estándard. En parte consecuencia del hippismo y génesis del feminismo contemporáneo.

Los estudiantes no perseguían el caos. Buscaban hacer oír sus voces, romper paradigmas obsoletos. El mundo había cambiado y ellos fueron los primeros en entenderlo, vomitarlo y expandirlo. Pareciera que hemos aprendido poco. Muy poco. O quizá nada.