Aquí estamos. Las lentejas y las uvas ya están compradas, lo mismo que una buena botella de champagne, el bacalao que se come aquí en Dinamarca para la Noche Vieja y el pastel de anillos de mazapán (kransekage)… ¡2016 puedes llegar!

Mientras escribo este blog escucho los fuegos artificiales que iluminan y suenan en el cielo danés con toda legalidad desde el 27 de diciembre al 1 de enero… y si consideran que a eso de las 3 y media de la tarde ya está razonablemente oscuro, créanme que son unas largas tardes con el cielo iluminado.

En qué estamos. Despidiendo el 2015 y dando la bienvenida al 2016, el año del Mono, “MI” año en el horóscopo chino. Qué más puedo decir: estoy tan entusiasmada como preocupada; ya les cuento por qué.

El 31 a las 18:00 estaremos sentados esperando el discurso de S.M. la Reina Margarita, como tantas otras familias del reino. La reina suele hacer una evaluación del año que pasó y poner en perspectiva los desafíos que se vienen. Cuando yo hago eso, pienso que será un año provocador: estaré un año sola con las mini-vikingas, en el país al que me vine por amor al vikingo… ¡pero el vikingo se va en un mes más a Afganistán! Estoy segura que vivir Dinamarca de esta manera será diferente.

Nuestra hija mayor termina en el verano la educación básica y debe elegir una institución secundaria que se ajuste a sus planes futuro. Y hay alrededor de cuatro ó cinco alternativas educacionales, que deberé conocer para prepararme ante la inminencia de las preguntas de una adolescente en búsqueda.

Cada año nuevo me deja también con cierto recogimiento en el corazón pensando en la salud –no siempre a tope- de mis padres que ya pasaron las ocho décadas y por quienes agradecemos a Dios cada día de vida. Siento que me preparo cada vez más para salir corriendo. El problema es que ese “salir corriendo” significa, por lo bajo, sobre 20 horas de vuelo, lo que no deja de ser.

Pero me gusta ver todo esto como desafíos, oportunidades, un nuevo comienzo que me da la posibilidad de ponerme algunos propósitos –con el firme afán de cumplirlos- para seguir adelante, porque el mundo no se acaba mañana, solo comienza otro capítulo ¡más emocionante que el anterior!

He aprendido con los años que cada vez que hago planes muy detallados, la vida me da sorpresas en la siguiente esquina y el desafío es adaptarse o morir. Así que este año no voy a escribir propósitos, pero tengo un plan que tomé de un post que una amiga compartió en Facebook: Voy a tener un frasco vacío y cada vez que pase algo positivo o que tenga un significado especial para mí lo voy a escribir en un papel que luego voy a doblar y poner en el frasco, así hasta el 31 de diciembre del 2016. Ese día voy a abrir mi frasco para repasar mi año y recordar lo que hice, agradecer lo que sucedió y probablemente sorprenderme de mí misma.

¡Salud, dinero, amor! Es lo que quisiera que traiga a raudales el nuevo año y lo que les deseo desde este norte europeo con un fuerte abrazo.

Nos vemos el próximo año ;)

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