“Un día estaba teniendo sexo y mi pareja en el momento del orgasmo dilató las pupilas. Miré sus ojos y me quedé pensando, ¿y esto? Fue así como comenzó la historia”, cuenta Pere Estupinyà, autor de S=EX2: La ciencia del sexo, un libro que reúne todo lo que una persona quisiera saber de sexualidad, y lo mejor, escrito en un lenguaje simple. Lo interesante es que este catalán de 40 años, de formación químico y bioquímico, decidió convertirse en un verdadero conejillo de indias para explicarlo científicamente desde su experiencia. Lo que se llama un case report.

Fue el primer hombre que se masturbó bajo el análisis de una resonancia magnética (FMRi) para analizar las zonas cerebrales que se activan tras un orgasmo; asistió a clubes de intercambios de pareja y de sadomasoquismo; experimentó por primera vez la multiorgasmia masculina; presenció una cirugía de cambio de sexo; y se internó en los centros de investigación sexual más prestigiosos del mundo donde observó e indagó en todo tipo de estudios.

“Yo quería contestar ciertas preguntas. Como por ejemplo, ¿por qué el pene quedaba flácido después de masturbarme?, ¿somos los hombres tan distintos a las mujeres?, ¿hay un factor genético en la infidelidad? A medida que fui explorando para escribir el libro, conocí personas que tenían sexualidades muy diferentes. Esto me abrió mucho la mente, dejando de lado mis prejuicios”, afirma el divulgador científico, quien vino a Chile por primera vez para participar en el III Encuentro Nacional de Divulgadores de Ciencia que se realizó en Punta Arenas en abril. 

Wp-blanco-y-negro-ciencia-del-sexo-450

Y agrega, “pero me di cuenta de que el sexo sigue siendo un gran tabú. La escasa educación y las presiones culturales y religiosas llevan a las personas a pensar que tener fantasías es anormal. Y las estadísticas así lo reflejan. El 40 por ciento de los hombres y el 50 de las mujeres creen tener un problema sexual”. Una cifra alarmante si se contrapone con un estudio realizado en 2010 por el sicólogo Daniel Gilbert de la Universidad de Harvard, quien encuestó a 2.550 hombres y mujeres de Estados Unidos, concluyendo que :“el sexo es la actividad que nos hace sentir más felices, al menos de forma temporal”.

El libro comienza explicando que las hormonas testosteronaoxitocina y dopamima son las que están implicadas en el deseo sexual, que los sistemas nerviosos simpático y parasimpático son claves en la excitación y que los nervios pudendo, pélvico, hipogástrico y vago son los responsables de enviar las señales al cerebro hasta el momento de una explosión generalizada de actividad cerebral que se produce en el orgasmo.

Además el autor deja claro, para quienes no lo sabían, que los genitales de los hombres y de las mujeres no son muy distintos. “El pene y el clítoris tienen exactamente el mismo origen embrionario. De hecho, el glande masculino es la cabeza del clítoris femenino, pero con las mismas terminaciones nerviosas concentradas en un espacio mucho más reducido”, dice Pere, autor también de los libros El ladrón de cerebros y Rascar donde no pica, y ex editor del famoso programa de televisión española Redes, conducido por Eduard Punset.

Y esto lo confirma el estudio de la ginecóloga francesa Odile Buisson sobre el muy buscado punto Gräfenberg, más conocido como Punto G (un área erógena ubicada en la parte frontal de la vagina que una vez estimulada puede provocar eyaculación femenina). “Según una encuesta estadounidense el 84 por ciento de las mujeres dice tener esta zona que les produce más placer. Y la explicación está en que al ejercer ahí una presión intensa se podrían alcanzar las estructuras internas del clítoris, produciendo un intenso placer”.

¿Pero las mujeres también eyaculan? “¡Claro!”, dice Pere entre risas, quien cuenta que en su investigación conoció en una sala porno de Barcelona a Micky. Un experto en la materia que les enseña la técnica a los actores de pornografía. “Me contó que se trata de presionar muy fuerte con los dedos en la zona del Punto G y así se logra una explosión de líquido”. Pero ¿qué dice la ciencia al respecto? “Efectivamente hay dos tipos de eyaculación femenina y ambas se expulsan por la uretra, lo que sería una liberación de orina diluida”, afirma citando al sexólogo italiano Emmanuele Jannini, aunque explica que no todas las mujeres lo logran fácilmente.

Si bien S=EX2: La Ciencia del Sexo aborda múltiples problemáticas y prácticas sexuales, entre las más comunes está la impotencia masculina. Las razones son fisiológicas y mentales. Muchas veces cuando un hombre está en un momento de estrés, el pene no reacciona. El ritmo cardiaco y la presión sanguínea se elevan, los bronquios se dilatan, aumenta la adrenalina en la sangre, la sudoración y la tensión muscular. Todos son signos de que el cuerpo ha activado el sistema nervioso simpático. Y en esas condiciones por muy excitada que esté la mente, la erección es imposible. 

“Este es un mecanismo diseñado por la evolución para hacernos reaccionar en caso de estrés repentino. Es el mismo que nos hace correr por un bosque si se aparece un oso. Cuando pasa la amenaza, el sistema parasimpático vuelve a tomar el control de nuestro cuerpo y recuperamos las funciones normales. El problema es que si la situación genera trauma, la misma reacción de miedo aparecerá cada vez que nos enfrentemos a una situación similar, generando impotencia sexual”, cuenta Pere.

Una de las prácticas sexuales que más le llamó la atención a este científico español radicado en Washington fue el intercambio de parejas o swingers. “Esta era una situación en la que pensé que jamás tendría una erección por estar cohibido, pero me excité mucho. Y esto está demostrado científicamente que en entornos emocionales a los que no estamos acostumbrados podemos hacer cosas diferentes. Es verdad que hay un conflicto entre deseo de exploración y la monogamia. Las personas tienen el deseo de estar con una pareja estable, pero a la vez de diversificar su comportamiento sexual. La mayoría decide sacrificar la exploración por la seguridad amorosa. Pero las parejas que acuerdan tener relaciones abiertas prefieren controlar los celos que el deseo”.

Citado en el libro el psicólogo David Bus defiende que los celos crean una tensión sexual en la pareja que puede incluso reforzarla. Coherente con esta hipótesis la neuroendocrinóloga Sari van Anders, que estudia en la Universidad de Michigan cómo fluctúan las hormonas en función al contexto social, observó que los niveles de testosterona (hormona del deseo sexual) tanto en hombres como en mujeres swingers y poliamorosos (personas que tienen relaciones amorosas simultáneas) eran significativamente más altos que los de las personas casadas y solteras. Eso explicaría el gusto por esta práctica.

Sobre la multiorgasmia Pere pensaba que era un mito. Para eso entrevistó a Mark Michaels y Patricia Johnsons, profesores de tantra. “Me di cuenta de que era cierto. ¡Era multiorgásmico sin saberlo!  Es una de las experiencias más placenteras que he tenido. Es llegar al estado máximo previo al orgasmo y lograr mantenerlo sin eyacular y continuar. Se logra concentrando la energía sexual previa al orgasmo, evitando la eyaculación mediante técnicas de evasión y sin perder la erección, para luego volver al coito casi como si empezara de nuevo”.

Se sincera y cuenta que su sexualidad mejoró bastante después de esta experiencia. “Mejoró en diversidad de prácticas y en el conocimiento tanto de lo que es la parte propia y la femenina. El conocer bien la psicología y fisiología femenina te hace mejor amante”. Antes de escribir este libro había temas que no se atrevía ni a hablarlos con su pareja, como proponerle un juego erótico o plantear relaciones abiertas más allá de la monogamia. Eso ahora cambió.

Para él hay cinco claves para mejorar la sexualidad. “Primero, es evitar miedos y traumas y hacer una limpieza psicológica de todo eso. Segundo, cuidar la salud, importantísima para una buena vida sexual. Tercero, conocerse como individuo y como pareja. Y esto tiene que ver con ser más honesto con uno mismo y afrontar las fantasías sexuales que tenemos. La cuarta es ampliar tu mente. Como leer este libro y explorar toda la diversidad que hay. Y la quinta es llevar a la práctica los deseos sexuales como ir a un club swinger, el tantra, el sadomasoquismo”.

Pere Estupinyà volverá a Chile en noviembre para participar con una charla magistral en el Festival Puerto de Ideas de Valparaíso. Lo trae la Feria Chilena del Libro, editorial donde se puede comprar su obra por $ 12.000. Ahora está concentrado para conducir a partir de mayo —en Ecuador— una serie de televisión científica basada en su libro El ladrón de cerebros.

Pero uno de los proyectos que lo tiene más entusiasmado es su consultorio en línea www.consultoriosex2.com que desarrolló junto a una sexóloga. “Tras la publicación del libro recibo un montón de e-mails diarios. Esto es una sesión por Skype personalizada y pagada. Ojalá podamos masificarlo, pero las personas son reacias a acceder a consultas online. Mi objetivo es poder ayudar a la gente”. Paralelamente se prepara para escribir su próximo libro. ¿De sexo? Aún no lo decide.