Reventó el rating. El sacrificio de Sherezade por conseguir los 75 millones de pesos que costaba el tratamiento de su hijo fue lo más visto de las teleseries durante 2014. Tanto así, que cuando faltaban cinco capítulos para que Las mil y una noches terminara, los ejecutivos de Mega programaron una semana dedicada en exclusiva a ese capítulo donde la heroína acepta la propuesta indecente de Onur.

 ¿Qué hay detrás de La Noche Negra? ¿Por qué su carga erótica?

Al comienzo me resistí a caer bajo la influencia hechicera de Onur porque, a mi juicio, sus ojos encarnaban la tentación misma del pecado. Pero cuando comprobé que varias mujeres con irreprochable conducta anterior sintonizaban la teleserie turca, como que me permití un poco de misterio oriental. Hasta que me di cuenta de que el éxito de Las mil y una noches consistía —paradoja— en no tener ningún misterio, en su falta de originalidad. En efecto, sus creadores recurrieron a los modelos que habitan el alma femenina desde hace miles de miles de años y vaya que le dieron el palo al gato, como se dice.

Estos modelos o fantasmas tienen una base biológica (el instinto de supervivencia) y también una intuitiva como son las expresiones artísticas o espirituales de las mujeres. En la siguiente lista —que intenta reunir algunos de los arquetipos femeninos junguianos y de la mitología griega— observamos algunos de esos fantasmas que esconde el personaje de Sherezade.

La Madre: desde el comienzo vemos como la protagonista asume este arquetipo básico que representa la protección, la nutrición y la fertilidad y que llega a su clímax cuando acepta la propuesta indecente de Onur. En la mitología griega, la Diosa Deméter es una de las ‘diosas vulnerables’, pero que no cede cuando lo que está en juego es el bienestar de sus hijos. Ahora, ‘la madre’ también simboliza lo que devora y seduce; lo angustioso y lo inevitable: Onur es en cierta forma arrastrado hasta esa situación extrema porque después de conseguir lo que quiere también se siente utilizado.

La Diosa Virgen: en el Olimpo Artemisa y Atenea son dos deidades que no necesitan de un hombre para realizarse. Ellas simbolizan la independencia y la autosuficiencia que es lo que muestra Sherezade cuando es presentada como una talentosa arquitecta a cargo de su hijo Kaan, huérfano de padre. Tal como a las diosas griegas de la caza y la sabiduría, en un comienzo de la teleserie no tiene permitido enamorarse y se acuesta con Onur sin que medie sentimiento alguno. Las ‘diosas vírgenes’ van directamente al objetivo y persiguen sus metas de manera activa, tal como lo hizo Sherezade para conseguir el dinero que salvaría la vida de su hijo.

La Diosa Alquímica: la heroína de Las mil y una noches es también una diosa alquímica porque, como Afrodita, tiene el poder del erotismo y de la creatividad. Este arquetipo representa la belleza y la atracción sexual, pero también el poder transformador que poseen las mujeres sobre los hombres. El atávico: “yo lo haré cambiar” que no siempre —hay que decirlo— funciona en la realidad. En la teleserie somos testigos de cómo Onur ya no vuelve a ser el mismo después de conocer a Sherezade, y mucho menos cuando termina la escena de La Noche Negra. Es ahí cuando, en realidad, todo acaba y comienza, como en la vida.