El año se ha pasado volando, un año intenso por lo demás, y en cuanto se me apareció junio, y luego julio y ahora agosto, siento mis reservas energéticas al borde de la extinción. ¿Que cómo lo noto? Porque en la mañana no me levanto; me arrastro. Y pagaría por un par de horas más de sueño, y porque en la noche no alcanzo a meterme bajo las sábanas y ver 30 o 40 minutos de alguna serie y ¡paf!, caigo rendida. Entremedio ando desenfocada, dispersa, distraída. Una especie de sombra, sobre todo en los días invernales, con poca luz.

“No aguanto ni un minuto más en estas condiciones, necesito llegar a fin de año”, dije mirando mis ojeras frente al espejo. Voy a cambiar mis hábitos, voy a hacer TODO para restablecer mis energías. Y decidí combatir el cansancio por dentro y por fuera, es decir, mediante tratamientos corporales y también a través de la alimentación. Con cada fibra de mi ser contracturada (especialmente la espalda) lo primero fue un masaje tailandés con la especialista Belén León (+569 90207770), quien se formó en el norte de ese país, donde los masajes se caracterizan por adaptarse a las necesidades de quien lo recibe para activar la energía vital, tanto a nivel físico como mental y espiritual. “En Asia creen que si la energía vital no fluye como corresponde entonces se producen los bloqueos”, me explica Belén mientras va moviendo mi cuerpo (me pide que me ponga en estado de peso muerto) a través de una serie de posiciones activas que ella va adoptando. El resultado fue una sensación de relajo extremo que debo mantener mediante una sesión al mes, de forma constante. Absolutamente recomendable.

Mi siguiente medida fue recurrir a otra práctica milenaria: la acupuntura. “Es probable que el problema esté en tus riñones, ahí es donde según los chinos se acumula la energía”, me dijo la kinesióloga y acupunturista Pilar Valenzuela, quien además de las agujas recurrió a las ventosas y a las moxas. Pilar contesta que estas técnicas han sido incorporadas por kinesiólogos y masoterapeutas como una herramienta útil para tratar lesiones y dolores musculares. “Con la ventosa mejoramos el flujo sanguíneo y de Qi (energía). En cuanto a las moxas (la combustión de artemisa prensada en un puro llamado moxa), al acercar este puro en puntos específicos de acupuntura ayuda a aumentar el vigor. Por ejemplo, un paciente con baja energía podría utilizar la moxibustión en puntos del riñón para tonificarlo y aumentar la energía vital”, explica Pilar, quien se especializó en Beijing en la World Federation of Acupuncture and Moxibustion y que trabaja en el centro de medicina integrativa Physis.

También en Physis me recibió el reputado médico naturópata Pedro Silva, quien lleva décadas investigando el efecto de la alimentación en el cuerpo. Me recomendó una dieta sobre la base de frutas y verduras crudas. “Las frutas aportan un alto nivel de energía por la fructosa que nuestro organismo absorbe sin mayor problema (a diferencia de la glucosa que exige un mayor gasto metabólico); las frutas deben ser entre dos y tres unidades diarias, de la estación, y los cítricos ­—altos en vitamina C— deben consumirse especialmente por la mañana”.

El especialista recomienda un batido de piña o un jugo prensado de zanahoria con semillas oleosas (hay que dejar remojar la noche antes una cucharadita de germen de trigo y chía) ricas en ácidos esenciales, Omega3, fundamentales para el sistema nervioso y la producción de neurotransmisores.

Al almuerzo una gran ensalada de verduras crudas, ojalá verdes (rúcula, espinaca, albahaca, apio, por ejemplo), más un puñado de quinoa o arroz integral, y en su lugar, reemplazarlas tres veces por semana por alguna legumbre (en especial lentejas), pero nunca juntar legumbres con cereales o farináceos porque ambos se digieren de forma distinta y al metabolizarlos el cuerpo consume mucha energía. Aliñar la ensalada con algas como cochayuyo (un superalimento por su alto contenido de yodo, clave para la glándula tiroide y el metabolismo; se puede moler y usar en lugar de la sal), palta o aceite de oliva, semillas (sésamo, girasol, zapallo).

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Nunca postre, ni siquiera fruta.

El doctor Pedro Silva también aconseja cenar liviano y temprano (no más allá de las 20:00 o 21:00 hrs, advierte). Para dormir bien “porque de acuerdo a un grupo de investigadores ganadores del Nobel en 2017 y que estudiaron el reloj biológico, el trabajo metabólico se detiene a las diez de la noche”.

El pan debería ser centeno, un par de rebanadas al día no más, con palta u oliva. Eso y un puñado de frutos secos a administrar a lo largo del día. “Con esto vas a quedar súper energizada”, me dijo.

Yo agregué un producto del que recién se empieza a hablar en Chile pero que en el mundo ya es tendencia: las nueces de cáñamo de Nutranabis, consideradas una de las más completas fuentes de proteína vegetal. Contiene todos los aminoácidos esenciales necesarios para construir y reparar nuestra musculatura. Un súper alimento con muchos nutrientes por porción, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, calcio, hierro, magnesio, fósforo, zinc y potasio, además de vitamina A, B1, B2, B3, B6, D e incluso vitamina E. Lo mejor es que cuentan con un balance ideal de Omega 6 y 3, que ayudan a reducir naturalmente la hinchazón, facilitando la prevención de trastornos asociados a inflamación crónica como enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer.

LOS PROBIÓTICOS

Pero mi empeño por restablecer la energía desde dentro no se quedó ahí. También hablé con la coach nutricional Bonnie Leclerc, autora del best seller Restablecer (Planeta) donde invita a descubrir los secretos de la flora intestinal y el método para sanarla. Según comenta, hay dos tipos de energía: una relacionada con la cantidad de calorías que se consumen a diario y otra que influye de manera determinante en el estado de ánimo, la concentración, en estar enfocado. “Si el intestino no funciona bien no va a absorber todos los nutrientes que se necesitan; vas a andar hinchada, estreñida, y eso te quita energía, ánimo; lo único que quieres es acostarte. Y si bien no hay pruebas científicas, habría una relación entre una flora alterada con la sensación de estar deprimido, abatido y confuso”.

Las razones serían varias. Una, porque la microbiota —o los microorganismos que habitan nuestros intestino y que permiten absorber de buena forma los nutrientes y vitaminas de los alimentos que consumimos— debe estar en equilibrio. De lo contrario los nutrientes no se absorben del todo, para detrimento de nuestra salud y energía. Además, las comidas caen pesadas —sobre todo aquellas menos indicadas para la microbiota— lo que por cierto influye en nuestro estado vital. Esto se logra mediante el consumo de determinados alimentos en desmedro de otros, como el azúcar por ejemplo. “La cándida es un microorganismo muy tóxico y puede ser causante de fatiga extrema, ansiedad, adicción al azúcar y al alcohol porque se beneficiaría de la glicemia alta”, dice esta experta nutricional, quien de hecho recomienda perderle el miedo a las grasas naturales (mantequilla, palta, oliva, por ejemplo) ya que aportan energía al igual que las proteínas: “Su ausencia genera hipoglicemia y ganas permanentes de consumir azúcar”, explica.

La especialista recomienda consumir alimentos fermentados, altos en probióticos saludables que mejoran el estado de nuestra flora intestinal. Dos de estos productos top ya se desarrollan desde hace algún tiempo en Chile, aunque existen hace milenios en el mundo. Vere Montecino, por ejemplo, comenzó desde hace un año junto a su socia con Fermentera, una empresa donde producen cinco variedades de chucrut de calidad premium. En tanto que María Prieto se radicó en Caburgua con su marido y desde ahí desarrollan Kombuchacha, un té fermentado de alta calidad realizado con el hongo de la kombucha. Ambos con microorganismos activos que afectan directamente el intestino, reforzando las defensas del cuerpo y permitiendo mejor absorción de los nutrientes y vitaminas que consumimos. “No solo somos lo que comemos, también lo que absorbemos; si tu intestino está en desequilibrio no habrá superalimento que haga efecto”, dice Vere Montecino.

Dos productos que hoy causan furor en Europa. Yo también los probé. La dieta, así como el avance concreto de mis resultados, los publicaré dentro de un par de semanas en Caras.cl y sería bueno recibir opiniones, sugerencias y toda clase de aportes.