Se les llama las “epidemias del siglo XXI”. Y este apodo no es casualidad: la World Allergy Organization calcula que las alergias han aumentado en casi un 35% durante los últimos 40 años y que hoy, una de cada tres personas en el mundo podría tener algún tipo de alergia… Y las proyecciones son peores aún. Pero, ¿por qué no podemos controlarlo?

Científicos de las universidades de Michigan y Columbia lo explican en el incremento de las sociedades industrializadas. Y se estima que en 20 años, más de un 60% de la población mundial estarán afectadas por estas enfermedades definidas por la OMS como una “respuesta específica del sistema inmunológico a ciertos agentes del entorno” y que no parecieran tener cura absoluta. Chile tampoco se queda atrás. El portal polenes.cl calcula que cerca de un 30% de los chilenos también sufre de algún tipo de alergia.

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Rinitis, asma, alergia a drogas o alimentos son las reacciones inmunológicas más comunes. Casi 600 millones de habitantes en el mundo sufre de rinitis y la mitad, de asma. Los especialistas confirman que en Chile más de un 35% de los pacientes llega a sus consultas con crisis del tipo inhalatoria o respiratoria estacional, esto quiere decir, que reaccionamos frente a los alérgenos de los árboles y polen de manera casi incontrolable durante esta fecha. Estornudos, aumento de la mucosidad, inflamación de tejidos, picazón de ojos y garganta y hasta obstrucciones bronquiales es lo que más se ve. Pero, ¿a qué se debe este considerable aumento?

Un estudio del Centro de Medio Ambiente de Universidad de Chile concluyó que cerca de un 61% de las alergias en el país estarían causadas por el polen del plátano oriental, uno de los árboles más comunes en Santiago dada su estética, rápido crecimiento y abundante sombra. Y como esa especie, el arce y el álamo también plagan la capital y figurarían como los principales agentes responsables de este mal primaveral.

Pero no todo es polen. Para el doctor Alonso Pardo del hospital San José, la respuesta estaría principalmente en la contaminación ambiental de determinadas ciudades más industrializadas y en el cambio climático. Los estudios lo apoyan. La Sociedad para la Ciencia Max Planck, confirmó que agentes como el dióxido de nitrógeno y el ozono del smog serían los causantes principales de las alergias. Serían estos gases los responsables de oxidar aminoácidos propios del polen de los árboles, como la proteína Bet v 1, lo que generaría “alérgenos más potentes” en el ambiente. Por lo tanto, ciudades como Santiago, serían las más propensas a tener pacientes con alergias.

A su vez, determinados factores climáticos también influirían . El viento sería uno de los responsable de la propagación de los alérgenos, ya que movería el polen de un lado a otro. Incluso, las lluvias durante esta época podrían ser aliados de las alergias. La World Allergy Organization afirma que cambios climáticos como las tormentas en épocas de polen “pueden inducir la hidratación de granos de polen y su fragmentación que genera aerosoles atmosféricos biológicos que transportan alérgenos y como consecuencia de ello, se pueden observar exacerbaciones de asma”.

Pero aunque sepamos el origen de nuestras crisis, los especialistas también hablan de una predisposición genética a este mal que se desata mayormente gracias al auge de los procesos de polinización durante la primavera. El otorrinolaringólogo Gabriel Sobarzo asegura que un 40% de posibilidades tiene una persona de generar alergias si es que uno de sus padres también es alérgico. Y en el caso de ambos, la OMS afirma que el porcentaje se dispara a casi un 70%.

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Sobre los tratamientos, los especialistas recomiendan realizar una visita médica lo antes posible para determinar el grado de la alergia. Desde antihistamínicos hasta corticoides suelen ser los remedios de la medicina tradicional para estos malestares. Sin embargo, la medicina antroposófica, basada en la integración de la medicina moderna con medicamentos derivados de la naturaleza, recomienda estudiar otros órganos del cuerpo que podrían producir estas crisis. ¿Uno de ellos? El hígado. “En determinados pacientes, suele ser la falla de este órgano la que produce la alergia y cuando lo tratamos con remedios como el pantobrón, vemos que después se mejoran de ellas”, afirma el especialista del Centro Médico Antroposófico, Fernán Díaz. Como este medicamento, de los más demandados para esta época son los hechos en base a jugo de limón, como el Citrus Cydonia.

Con una curva de alergia mundial en potencial asenso y el incremento de la contaminación en ciudades como la nuestra, los especialistas concluyen que la mejor solución para los pacientes es mucho más simple: “no exponerse a las alergias”. ¿Y cómo lograrlo? Las recomendaciones sobran. Andar en auto con las ventanas cerradas y evitar caminar por las avenidas llenas de árboles productores de polen, como Vespucio, Macul, San Damián, Los Leones y Providencia. Lavarnos el pelo todos los días antes de dormir para impedir que los alérgenos lleguen a nuestra cama y ventilar las casas entre las 7 y 9 de la mañana porque hay menos circulación de alérgenos. Pero también hay que hacer esfuerzos y aunque la estética no lo ampare, se deben eliminar la mayor cantidad de alfombras y peluches, ya que sin importar la estación, estos juntan microscópicos ácaros en el polvo.