Tal como la cueca y los asados son los temas propios de las tres primeras semanas de septiembre, el perder los kilos ganados durante las celebraciones patrias, en miras de un “verano sin pareo”, es el mantra de los últimos días del mes.

Sabemos que cuidar la alimentación es mandatorio para el control del peso, sin embargo no debemos perder de vista que la meta final es recuperar un cuerpo que nos haga sentir seguros y eso también implica poner atención a la salud de nuestra piel.

En este sentido, las mujeres tienen una desventaja respecto de los hombres. Pues la gran mayoría sufre de celulitis. Casi toda la población femenina – entre el 85% y 95% -  almacena grasa y/o líquidos en diversas zonas del cuerpo. Una mujer puede haber sido delgada toda la vida y después del primer embarazo, o bien al cruzar la barrera de los 30, el cuerpo empieza a perder su elasticidad y sus muslos se llenan de “hoyuelos”, tan antiestéticos como los “royitos” que nos esmeramos en perder.

Ese poco querido efecto se denomina celulitis, en términos técnicos, es la apariencia de piel de naranja que deiva de acumulaciones de grasa en el tejido adiposo, debido a la influencia de ciertas hormonas como los estrógenos y progesterona. La grasa se ve atravesada por puentes fibrosos que van de la piel hacia el tejido celular subcutáneo.

Según el Dr. Pedro Barreda, miembro del Herbalife Nutrition Institute, la celulitis se debe a causas multifactoriales, las que pasan por la herencia genética, edad, estilo de vida, condición de ser mujer, etc.

Además de ello, existen conductas que la provocan (estilo de vida), las principales son: el sedentarismo, dieta desequilibrada, beber poca agua, fumar, beber alcohol en exceso, beber café y bebidas carbónicas (con gas), estrés crónico, vestir ropa ajustada que dificulte la correcta circulación linfática y el exceso de sal.

Con estos antecedentes es importante tomar conciencia y prepararnos para recibir un verano sin complejo alguno.