Cuando escuchamos la palabra hipnosis quizá lo primero que se viene a la mente de los chilenos es la imagen de Toni Kamo en un programa de televisión a principios de los 90.

Paul Anwandter (62), director de la Sociedad Chilena de Hipnosis, defiende la veracidad de ese tipo de espectáculos, pese a lo falso que puedan parecer. Cuenta que el secreto es un pequeño truco que el hipnotizador maneja a la perfección: “Existe un 33% de personas que son muy sugestionables, un 33% que son medianamente sugestionables y otro 33% que son muy racionales. El hipnotizador escoge al 33% a quienes están en el primer grupo y, para saber quienes son, hay una serie de sencillas pruebas, como el color de la piel, el movimiento de los ojos y las posturas…”, cuenta Anwandter, quien lanzó su decimosexto libro Autohipnosis: Entrene su mente, donde entrega herramientas y técnicas para que cada persona vaya mejorando su vida a través de ejercicios prácticos y autoevaluaciones constantes, además de proporcionar ejemplos sobre casos en los que se puede realizar el trance hipnótico.

“Empecé a trabajar hace 30 años en programación neurolingüística (PNL), un modelo de desarrollo humano que considera que el lenguaje genera un constructo de realidad y que este a su vez, se conecta con toda la neurología de la persona, es decir, cualquier cosa buena o mala que te pase, está conectado neurológicamente contigo y afecta tu constructo de realidad. Con esto se busca un reacondicionamiento conductual, porque si una persona logra tener consciencia de eso y posee las herramientas, entonces puede modificar ciertos comportamientos y actitudes”.

El trabajo de Anwandter está basado en el método del fallecido médico estadounidense Milton Erickson, quien fue pionero en técnicas de hipnosis en sicoterapia. Varios famosos han recurrido a este tipo de tratamientos para solucionar sus problemas, la mayoría de adicción, entre ellos, la cantante Pink, la modelo Kate Moss y los actores Matt Damon y Ellen Degeneres, quienes se sometieron a sesiones de trance hipnótico. Anwandter dice que su libro es una primera aproximación para una persona que desea conocer más sobre el tema.

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“Está orientado a quienes no tengan ninguna instrucción en hipnosis, es una puerta de entrada para entender que gran parte de lo que se quiere conseguir está en el trabajo personal y no en excusas de limitaciones e impedimentos”. Poderosa mente En la serie El Mentalista, su protagonista Patrick Jane —interpretado por Simon Baker— recurre a la hipnosis para dilucidar enigmas policiales en el Departamento de Investigaciones de California, donde es asesor. Jane usa esta técnica para dar con asesinos y estafadores, mientras que Anwandter, tan enigmático como el personaje de la serie, lo hace para solucionar problemas clínicos, muchos de los cuales tienen un trasfondo sicológico tan profundo como los crímenes que debe enfrentar Baker en la ficción.

Desde su oficina en Providencia, el especialista cuenta que “las personas a veces tienen que enfrentar situaciones difíciles y una forma de desensibilizarse es a través de la autohipnosis, siguiendo los pasos que propongo en mi libro”. Pero precisa que la autohipnosis no sirve para cualquier problema, ya que los más profundos requieren otro tipo de terapia. “La hipnosis guiada —explica— es buena para situaciones emocionalmente fuertes, de las cuales no se tiene control, como las fobias, adicciones, no poder hablar ante público, temor a evaluaciones o exámenes… Mientras que para temas racionales, la hipnosis en general no es aconsejada”.

En el prólogo del libro el autor dice: “Le mostraré cómo usted creará en su mente su propio scrip y cómo lo adaptará a todas las situaciones de su vida. Cuánta gente va al nutricionista o se opera y luego recae, eso sucede porque su problema está relacionado con la ansiedad, el control y la mantención de la conducta en el tiempo y la hipnosis sí puede ayudar a esto”. Otra de las posibilidades —cuenta Anwandter—que proporciona el trance hipnótico es desbloquear situaciones que no se quieren recordar. “En general, cuanto más emoción hay, es más fácil que la hipnosis logre liberar esa energía que está contenida”. El especialista cuenta el caso de un paciente que tenía un trastorno obsesivo compulsivo con el sonido de su teléfono. Le molestaba cualquier sonido y cambiaba de equipo constantemente. A través de la hipnosis pudo detectar que a los 18 años alguien lo llamó por teléfono y le dio una mala noticia y por esa razón es que creó una estructura simbólica de algo que no le gustaba. Esa era la raíz del problema.

Anwandter dice que uno de los mitos que ha debido derribar respecto a la hipnosis es el que tiene relación con el control total sobre el paciente. “Una sesión de hipnosis es finalmente una autohipnosis. Si el hipnotizador va a transgredir los valores del paciente, este saldrá del trance, se parará y se irá. Si eso no ocurre, es porque está dando el permiso para que suceda. No se le puede atribuir a la hipnosis cosas que no se quieran hacer. Es como cuando la gente dice: ‘hice todo eso porque estaba curado’. Es una excusa”. Tal vez el mayor temor de quien decide someterse a un proceso de hipnosis es si recordará o no el trance. Según Paul sí es posible hacerlo “a menos que la persona borre lo que no desea recordar. Hay tantas cosas innecesarias y la mente decide qué quiere olvidar y qué no”. Los malos recuerdos pueden llegar a ser grandes enemigos para la salud sicológica, y como afirma Patrick Jane en uno de los capítulos de El Mentalista: “Si no puedes vencer a tu enemigo con la fuerza, usa el arma más poderosa de todas: la mente”.