¡Al fin! Ya pasaron los veintiocho días y en mi balance figuran más metas logradas que pecados. Es cierto que al comienzo me pareció un infierno pero haber tenido a una partner fue uno de mis grandes pilares para no flaquear.

Nuestros resultados incluso provocaron que dos valientes amigas decidieran partir esta semana. ¡Vamos que se puede!, se llama nuestro grupo en Whatsapp en el que iniciamos una especie de “cruzada” virtual por la vida sana; compartimos datos, recetas, tips y, sobre todo, apoyo en momentos de crisis… Además, porque hacer dieta no es barato, así que nos pasamos datos, como que en la pastelería Las Violetas venden claras de huevo por litro; o un supermercado donde venden aceite de coco sin gluten para cocinar. Eso sin contar la recetas de galletas, queque y pan casero con harina de arroz y de avena, ¡simplemente deliciosos!

En estas cuatro semanas dejé la Coca Zero, no tomé un sorbo de café y me olvidé de los postres que, como ya he dicho, me trastornan. Entendí que la tendencia mundial del gluten free no es sólo una moda, sino un estilo de vida que te salva de que el trigo se quede pegado en tus intestinos. Y mi amiga aprendió a dosificar la soya para que sus componentes químicos no retrasaran su metabolismo. No niego que no rompimos las reglas de Haylie, pero las ocasiones fueron contadas con los dedos de una mano, como un cuadradito de chocolate bitter o picotear una marraqueta… Y que me perdonen las más estrictas, pero mi amiga y yo no somos de fierro.

Entrenar como mínimo cuatro veces a la semana también hizo que los resultados fueran más rápidos. ¿Da “lata” ir a matricularse al gimnasio después de no haber ido en “siglos”? Sí, muchísima. ¿Prefería comerme un brownie con helado y crema en vez de subirme a la trotadora? Claramente. Y bueno, para qué decirles que lógicamente prefería mi infaltable copita de vino el viernes en la noche antes que pedir agua con pepino cuando salía con mi pololo.

No exagero: la vida social pasa a ser un tema. Almuerzos, cumpleaños, fiestas varias. Incluso me tildaron de “latera”… Pero ¿saben qué? Haber empezado esta dieta era un desafío personal. Nunca dejaré de ser dulcera, eso está claro, pero aprendí a controlarme tomando infusiones de hierbas unas seis veces por día.

Para mi sorpresa, y la de quienes me escucharon quejarme durante todo este tiempo, quiero seguir con las pautas de Haylie Pomroy hasta que lleguen las vacaciones. Ya pasó a ser mi nueva forma de vida, la que ahora enfrento con casi cinco kilos menos y el regreso de mi faceta fitness justo cuando empezó la temporada de piscina. ¿Qué tal?

Misión cumplida. Y ahora al infinito ¡y más allá!

@fernandaguirren

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