Todo comenzó en Estados Unidos, hace 27 años, cuando un oncólogo notó que su paciente debía recurrir con urgencia a un cambio de imagen. La mujer que recibía tratamiento contra el cáncer estaba experimentando una dramática apariencia por los efectos secundarios. Se sentía tan deprimida que no se atrevía ni a salir de su habitación del hospital.

Esta razón gatilló a que su médico tratante recurriera a Ed Kavanaugh, el entonces presidente del PCPC (Consejo de Productos del Cuidado Personal), quien no se quedaría de brazos cruzados. Le consiguió maquillaje, una cosmetóloga y todo cambió. La nueva imagen transformó no sólo la apariencia de la mujer sino también sus perspectivas. Ella se sintió más feliz, menos agobiada y logró reírse por primera vez después de mucho tiempo.

Wp-cancer-450

Esta experiencia fue el motor para que la industria reconociera la oportunidad que tenía para ayudar a más mujeres a mantener su confianza y autoestima. Así el PCPC invitó a sus asociados y empresas afines a unirse a esta iniciativa que hoy se desarrolla en Estados Unidos, algunos países de Europa y Latinoamérica.

Look Good, Feel Better es el programa de servicio público que le brinda técnicas de belleza a pacientes con cáncer, es gratuito y no privilegia ningún producto ni lugar estético en particular. La idea es ayudar a las pacientes a manejar los efectos secundarios que afectan su apariencia mientras reciben tratamiento contra su enfermedad. El solo hecho de verse bien incide de manera positiva e inmediata en su ánimo y autoestima. 

La maquilladora Carla Gasic cree que el maquillaje en sí es terapéutico: “Cuando una persona se siente bella le cambia la postura, la voz, la energía, absolutamente todo. Creo que el primer paso para recuperarse es sentirse linda, esto es fundamental para sobrellevar una enfermedad. Es como ponerse taco alto y mini: sientes que puedes manejar el mundo. Me parece una iniciativa preciosa”.

En 2009 este programa llegó a Chile de la mano de la Cámara de la Industria Cosmética y cuenta con el patrocinio del Sernam y de la Clínica Oncológica de la Fundación López Pérez (FALP). También se han sumado otros actores como los hospitales San Juan de Dios, San Borja y Militar, donde la Cámara realiza talleres sin costo, dictados por maquilladores voluntarios de empresas asociadas. Los expertos ofrecen técnicas de maquillaje y consejos sobre el cuidado de la piel a las pacientes con el objetivo de disimular los efectos de la terapia.

Wp-cancer-450-2

Para Christian Caglevic, oncólogo de la FALP, este tipo de proyectos es una gran herramienta tanto para el paciente como para el equipo de salud que lo apoya en su tratamiento. “Independiente de la gravedad de la enfermedad, cuando la persona está contenta y tranquila, tiende a aceptar mejor su malestar, sus procesos, su condición vital e incluso me atrevería a decir que mejoran los resultados en las terapias”, dice.

Alvaro Márquez, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de la Industria Cosmética, está convencido de que el programa Look Good, Feel Better es una gran ayuda para las mujeres de Chile.

—¿Por qué eligieron apoyar este programa existiendo tantos otros?

—Porque vimos que iba dirigido directamente a las mujeres. Hay muchas empresas que tienen programas de responsabilidad social a favor de esta enfermedad, pero son todos programas del cáncer de mama. Este, en cambio, abarca a todas independiente del cáncer que tengan. En la industria cosmética, el 90% de nuestros consumidores son mujeres, evidentemente necesitábamos tener una iniciativa dirigida a ellas. 

—¿Le parece que existe este link entre el maquillaje y la autoestima?

—La cosmética tiene una magia increíble. Yo trabajé muchos años en la industria y veía que en época de crisis la mujer andaba deprimida y sólo con pararse frente al espejo, pintarse los labios y echarse algo en los ojos… ¡le cambiaba el ánimo! Es impresionante lo que puede lograr.

—¿Cómo es la dinámica de estos talleres?

—Nosotros acudimos a los hospitales y nos ponemos de acuerdo con el departamento de oncología de cada establecimiento. Les explicamos de qué se trata y cuando les contamos que es gratis no lo pueden creer. Hay enfermeras responsables de esto, las mismas que se encargan de los pacientes con cáncer fijan un día al mes para que vayamos y preparan un salón con mesas para llevar a cabo el taller.

—¿Cómo se enteran las pacientes?

—Ponemos afiches con la información en los hospitales asociados y cuando la mujer va a tratamiento, se inscribe de manera previa. Son un máximo de 12 mujeres por taller, la idea no es que estén mucho tiempo sentadas. Los maquilladores o estilistas van a enseñarles técnicas y después les regalan todos los materiales que usaron. A cada empresa le corresponde un hospital distinto al que, además, acuden con sus propios productos.

—Usted que ha asistido a talleres, ¿me podría contar su experiencia?

—Es muy duro pero súper reconfortante. Las señoras llegan sin conocerse entre ellas pero al poco rato se abren y se cuentan sus vivencias. Ves la transformación de estas mujeres que llegan decaídas y después salen muertas de la risa diciendo “¡Uy que estoy linda!” o “Parezco Miss Chile”. Esto les da una energía inmensa, es un cambio en su vida aunque sea por un ratito porque a veces llevan meses sin arreglarse. Una vez me tocó ver a una señora que llegó en silla de ruedas, con camisa de dormir y con el suero puesto en la vena. Estaba hospitalizada pero se había inscrito porque no quería perderse la oportunidad por ningún motivo. Fue impactante.

—¿Cuál es la proyección del programa?

—En 2013 atendimos a mil setecientas mujeres y queremos superar esta cifra. Sería ideal implementarlo en todos los hospitales para llegar a todas las pacientes con cáncer. Además, sería óptimo expandir este programa a lo largo de Chile, partimos recién en Valparaíso y eso ya es un paso más.