Radicada hace 15 años en Chile, la doctora cubana especialista en nutrición, Yaisy Picrin, ha conseguido el peso ideal para cientos de sus pacientes. Por su consulta han pasado empresarios, políticos, personajes de la televisión, jóvenes y no tanto, que buscan algo más que una dieta: quieren cambiar sus hábitos de manera integral.

El método que aplica la especialista —y que lleva su nombre—, trata al paciente desde un plano global. Para ella la alimentación es clave en la longevidad, y como no hay dos personas iguales tampoco hay una receta universal. Trabaja con 40 especialistas: médicos, kinesiólogos, sicólogos, enfermeras; y hace cuatro meses lanzó su primer libro, El Método Picrin.

En su oficina cuelgan sus diplomas de estudios y maestrías. Además de Argentina y Brasil, pasó por Inglaterra y Estados Unidos donde se especializó en terapia ortomolecular, uno de los componentes fundamentales de su método.

¿De qué se trata? Es la nutrición que busca proporcionar a cada paciente la concentración óptima de vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos, para corregir alteraciones y evitar o prevenir enfermedades. “Es el equilibrio de las células. Lo que busca es sacar todo lo que a ésta le sobra y reponer lo que le falta”, explica la doctora. Para saber qué es lo que cada uno necesita hay que hacerse un screening y sobre esa base se construye una dieta exclusiva para cada paciente, ya que depende de qué tipo de sangre tiene, qué metales están afectados y otros factores. No es sólo un régimen para perder peso, sino que se trata de todo un proceso que muchos pacientes abandonan. Quienes no lo hacen, logran un cambio integral y de largo plazo. “No es aspirina para todos, es muy personalizado”, puntualiza Picrin.

Alimentación sana y la combinación perfecta de las comidas son las bases del método. También en caso de ser necesario se incluyen vitaminas, hidroterapia de colon y ozonoterapia. La consulta no toma más de 40 minutos, la doctora hace preguntas para obtener un panorama del historial médico y alimenticio del paciente y ver qué es lo que éste necesita. Muestras de composición corporal, examen de sangre, medición de la concentración de metales pesados, nutrientes y minerales, son algunos de los exámenes de rutina.  

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Con los resultados en mano empieza la terapia ortomolecular. Lo primero es una fase de quelación (desintoxicación) que elimina los metales pesados que están en distintas partes del cuerpo como cerebro, huesos, hígado, grasa, sistema hematopoyético, entre otros, y son responsables en más de un 50 por ciento de las enfermedades crónicas de la vida moderna. Luego viene la fase de la reposición de sustancias naturales como vitaminas y minerales, ya que sin ellos se afecta el funcionamiento de nuestras hormonas, acelerando la bioquímica del envejecimiento celular. Es un procedimiento sencillo, se realiza a través de un suero, con fórmulas y protocolos individuales. Su aplicación es para todas las edades de forma preventiva y curativa y es una terapia recomendada para evitar el envejecimiento precoz y fisiológico, sobrepeso y obesidad, estrés sicológico y fatiga crónica, desnutrición, aumento de colesterol, entre otras patologías. 

¿Todos podemos alimentarnos de la misma manera? Definitivamente no. “A partir de los 30 años hay pérdida de masa muscular, ósea y empieza a acortarse levemente la estatura. Por eso, hay que comenzar en esa misma época a trabajar la elongación para que los huesos no se compacten entre ellos. Asimismo,  los órganos pierden células. El hígado funciona peor y todo el drenaje y la desintoxicación natural es mucho más difícil. La piel se deshidrata, aparecen las arrugas y la masa corporal aumenta más o menos hasta un 30 por ciento, pero la de tipo visceral (la que rodea los órganos) y la capa de grasa subcutánea se adelgaza, por eso se ve tan delgada la piel en los ancianos”, explica la especialista. 

Sobre las dietas de moda como las que aseguran pérdida sin efecto rebote, o ayunos por cierta cantidad de días donde sólo se toman jugos de verduras, su opinión es clara y contundente: “Para limpiar el intestino estaría bien. Las dietas de batidos o jugos en ayuno, donde vas sacando la cantidad de nutrientes necesarios son dietas hipocalóricas pero que son desequilibradas totalmente. Aquí buscamos justo lo contrario, el equilibrio. Si las personas no comprenden que la dieta es para nutrirse y no sólo ponerse el vestido bonito, la agresión al cuerpo es brutal”. 

HASTA 30 años

Dieta alta en hierro, b12  y ácido fólico

Desayuno
1 jugo de naranja (con sucralosa o estevia) + 1 cucharadita de levadura de cerveza.
Leche descremada o yogur sin azúcar + 2 cucharadas de cereal integral

Merienda
1 taza de macedonia de frutas (durazno, higo, frutillas o berries).

Almuerzo

Opción 1
Carne de vacuno (lomo liso, posta, panita, filete), acompañada de vegetales del grupo A y B.

Opción 2
Pollo, pavo o pescado (cocinados sin piel), acompañados de brócoli con limoneta.

Opción 3
Legumbres (lentejas o garbanzos), acompañadas de ¾ de taza de arroz integral.

Opción 4
Pasta integral con vegetales del grupo A y B.

Merienda
Yogur con 2 cucharadas de cereal integral o 2 cucharadas de frutos secos.

Cena

Opción 1
Brochetas de carne de vacuno (lomo liso, posta, panita, filete) con vegetales del grupo A y B.

Opción 2
Camarones a la plancha,  acompañados de tortilla de vegetales del grupo A.

Opción 3
Carpaccio (vacuno o pescado), acompañado de vegetales del grupo A.

Aliños permitidos:
Romero, pimientas, hojas de laurel, orégano, eneldo, comino.

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ENTRE 35 Y 45 AÑOS

Dieta terapéutica y antiflamatoria

Desayuno
1 jugo de pomelo. Té verde, negro o rojo.
4 galletas de salvado con mermelada sin azúcar.

Merienda
1 manzana o pera.

Almuerzo

Opción 1
Pollo o pavo (cocinados sin piel) más vegetales del grupo A y B.

Opción 2
Legumbres acompañadas de vegetales del grupo A.

Opción 3
Carpaccio de pescado más vegetales del grupo A y B.

Merienda
Té helado con endulzante (sucralosa o estevia).
2 galletas de salvado con jamón de pavo.
2 cucharadas de avellanas o pistachos.

Cena

Opción 1
Sopa de verduras del grupo A y B.

Opción 2
Tortilla de vegetales del grupo A.

Opción 3
1 taza de fruta (fresas, frambuesa, moras, cerezas).

Opción 4
Ensalada de cochayuyo.

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MÁS DE 45 AÑOS

Dieta del cambio hormonal

Desayuno
Té verde, rojo o negro. Yogur activia zero + 2 cucharadas de cereal integral.

Merienda
1 fruta (pomelo, piña, ciruela, kiwi).

Almuerzo

Opción 1
Carne de vacuno (lomo liso, posta, filete), acompañada de un tomate y vegetales del grupo A.

Opción 2
Pollo, pavo o pescado (cocinados sin piel), acompañados de vegetales del grupo A y B.

Opción 3
Tortilla de vegetales del grupo más quínoa con vegetales del grupo A y B.

Postres
Jalea diet, helado de agua sin azúcar, chocolate 70% cacao (2 veces x semana).

Merienda
Limonada (opcional con jengibre).
Jamón o huevos duros, revueltos o a la copa o quesillo o queso fresco

Cena

Opción 1
Sopa de verduras del grupo A, acompañada de trozo de pollo, pavo o pescado (cocinados sin piel).

Opción 2
Vegetales del grupo A y B, acompañado de huevo, quesillo o jamón.

Opción 3
Alcachofa o espárragos con limoneta ½ tarro de atún al agua y vegetales del grupo A.

Aliños permitidos:
Aceite de oliva, ajo, romero, pimientas, hojas de laurel, orégano, eneldo, comino, cebollín, cebolla.