A días de que termine el invierno, el cálculo es fatal. Entre sopaipillas, chocolates y otras golosinas, casi 5 kilos subimos en promedio durante estos meses. Pero aún estamos a tiempo. La pareja de nutricionistas deportivos Dallas y Melissa Hartwig, tiene  la receta perfecta publicada en su último libro: The Whole30 Program (whole30.com).

Basada en la alimentación del hombre recolector de la antiguedad –que supone comer los alimentos sin procesar– es la nueva dieta boom de internet para fashionistas y blogueros y que promete “cambiar la vida, cambiando nuestra alimentación”. Desde su creación en 2009, más de 100 mil personas en el mundo han bajado hasta 10 kilos siguiéndola y hoy figura como el bestseller del New York Times. Incluso Instagram se ha plagado de fotos junto al hashtag #TheWhole30challenge (el desafío The Whole30) de quienes se aventuran en esta osadía de 30 días. ¿La buena noticia? No hay que dejar de comer.

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Su nombre no es al azar. The Whole30 es un plan de alimentación que se debe seguir completo durante el mes entero. Si se falla, “la regla es comenzarlo nuevamente hasta lograr los 30 días de purificación”, dicen sus creadores. No hay que ponerse a sudar corriendo, ni tampoco morir de hambre. “Es bueno ser activo, pero la dieta está pensada en todo tipo de personas; jóvenes o adultos mayores sin necesidad de morir en un gimnasio”. Y la idea es “resetear el organismo a través de lo que comemos”. Esto, porque años de prueba le confirmaron a esta pareja que “ciertos grupos alimentos, podrían tener un impacto negativo en su salud y capacidad física”. De los azúcares refinados, grasas saturadas y carbohidratos, saldrían algunos malestares generales, la lentitud del metabolismo y hasta el estrés.

La dieta incluye tres comidas al día; desayuno, almuerzo y cena. Y la clave está en comer alimentos “absolutamente naturales”. Proteínas como carnes, pescados, mariscos y huevos están permitidas. Vegetales y frutas también serán parte de cada plato. Además, grasas saludables como la palta, mantequilla, aceitunas, nueces y semillas también se puede agregar. Las porciones también son importantes. Y ninguna superaría el tamaño de a palma de nuestra mano.

¿Un ejemplo? El menú de un día podría partir con una tortilla francesa hecha de tres huevos cocidos salteada con mantequilla ghee (libre de sal y lactosa) y ¼ de plato de frutas como kiwi, plátano y frutillas para el desayuno. Un pedazo de carne, cebolla frita con aceite de oliva y verduras al vapor durante el día. Y para la noche, merluza a la plancha con palta.

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Aunque para sus creadores, lo más importante es poner atención a lo que no hay que comer; porque dejar estos alimentos es lo que hará el gran cambio y “reseteo del metabolismo”, es decir, no ingerirlos aceleraría nuestra digestión. Cereales y granos como el trigo, arroz y maíz, incluso la quínoa y el salvado están vetados en este desafío. Tampoco se permite el azúcar añadida de ningún tipo; eso también incluye la stevia. El alcohol en cualquier forma, la comida en lata y legumbres como lentejas y garbanzos también están prohibidas. Y aunque siempre hayan sido recomendados, hay que ‘hacerle el quite’ a los lácteos. Pero por sobre todas las cosas, habrá que poner atención a las etiquetas de cada alimento: ni carragenano (carragenina), MSG (glutamato monosódico) o sulfitos podrán figurar en ellas a la hora de comer algún alimento.

Quienes la han seguido, afirman que “lo peor de la dieta es que no hay espacio para errores”. No existen las ‘salidas’ por cumpleaños ni fiestas. “Porque a nadie le ponen una pistola para comer y suponemos que hablamos con personas maduras”, dicen sus creadores. También hay que olvidarse de la pesa. No está permitido subirse a la balanza en ninguno de los 30 días, porque la baja de kilos sería un efecto secundario. “Esto se trata de cambiar el switch y de que el cuerpo esté sano, no de matemáticas”, dicen los nutricionistas.

Según los posts de internet, los primeros días se “sufriría de abstinencia”. Sin embargo, el umbral de la angustia y ansiedad pareciera superarse después de la segunda semana. “El cuerpo cambia y uno no quiere volver atrás”, afirman los fanáticos de Instagram en las últimas fotos que suben cuando ya cumplieron el desafío. Treinta días jurarían este cambio de vida y desintoxicación de nuestro organismo. Aunque los números no sean importantes para los nutricionistas que la crearon, estos hablan por sí solos. No queda más que probar el efecto Whole30 antes de que lleguen los días de verano y la temporada de playa. Aún hay tiempo y no hay nada que perder… Sólo ‘kilos de más’.