La inflamación abdominal pareciera ser un síntoma del que todos padecemos. Quién no ha dicho alguna vez: “se me hinchó la guata, comí mucho” o “no como eso porque me hincha”. Lo cierto es que más allá de que comúnmente hayan ciertos momentos en los que el abdomen se inflama más que en otros, no es un síntoma “normal” con el que las personas deban convivir, más allá de que así se lo crea.

Chile es uno de los países con índices más altos de enfermedad digestiva en el mundo, según lo indicó un Mapa de Desórdenes y Enfermedades Digestivas elaborado por la Organización Mundial de Gastroenterología. Así, 25 de 100 chilenos sufre de colon irritable, en el planeta la proporción es casi la mitad. Los genes, las comidas altas en grasas e incluso el estrés y la depresión son algunas de las causas de este récord nacional.

Hay expertos que sostienen que la inflamación abdominal es un desencadenante para enfermedades delicadas como hígado graso, colon o problemas en los riñones, la inflamación es un síntoma peligroso ya que presupone una anomalía en el organismo.

“En primer lugar hay que clarificar que la inflamación en términos médicos se entiende como un concepto de daño, de modo que no es sinónimo de hinchazón o distensión, que es probablemente cómo lo puede entender la mayor parte de las personas”, sostiene el Dr. Patricio Ibáñez L., gastroenterólogo de Clínica Las Condes.

El experto argumenta que la distensión abdominal o hinchazón de un síntoma inespecífico que puede revelar distintas condiciones clínicas y que requiere una adecuada historia y examen físico. El aumento de volumen del abdomen puede ocurrir en distintas condiciones aunque comúnmente estén asociadas solo a la acumulación de gas, puede ser por acumulación de líquido o incluso embarazo.

Lo cierto es que este malestar muchas veces está asociado a síntomas atribuidos a colon irritable pero puede ser también producto de intolerancia a la lactosa, intolerancia al gluten u otra condición clínica.

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Para combatirla, el Dr. Ibáñez dice que “lo más importante es tener un diagnóstico correcto y que las condiciones que pueden generar más gas en el abdomen pueden ser la intolerancia a la lactosa, la intolerancia al gluten o una condición denominada sobre-crecimiento bacteriano intestinal que es un desajuste de las bacterias intestinales o flora intestinal”.

El especialista cuenta que es necesario evitar alimentos como el brócoli, el repollo, la coliflor y la alcachofa que pueden generar mayor distensión en el área abdominal. Además, todas aquellas personas que sufren intolerancia a la lactosa, los alimentos que la contienen podrían generar síntomas de distensión abdominal. Por su parte, deben evitarse las bebidas gaseosas porque  también aumentan el contenido del gas intestinal.

El Dr. especifica que la dieta debe ser manejada de manera individual o personalizada en función de la intolerancia que se encuentre en cada paciente. Así, una vez que se cuenta con el diagnóstico clínico correcto se puede manejar la dieta de manera detallada y de forma personal.

Finalmente, uno de los factores que hay que combatir si se sufre de inflamación abdominal es  el sedentarismo. En este sentido, el experto sostiene que “sin duda que la actividad física ayuda a reducir la distensión abdominal fundamentalmente por el uso de la prensa abdominal y para esto todos los ejercicios más beneficiosos son natación, el yoga, el pilates, y fundamentalmente los abdominales que pueden fortalecer la prensa abdominal y mejorar el movimiento intestinal”.