Roberto Fernández (48, veterinario) llegó a pesar 120 kilos. Su salud empezó a colapsar. El peligro era inminente. Padecía de diabetes, hipertensión y otras dolencias, a consecuencias de su obesidad y mala nutrición. Había probado todo tipo de dietas, sin resultados, incluido el tratamiento con una médico cubana que lo hizo bajar 20 kilos, pero que muy luego recuperó. Estaba desolado.

Optó por tomar el toro por las astas, mediante una terapia de schock nueva, que conoció por una breve noticia de un diario: el EndoBarrier. Una manga de plástico que se introduce en el intestino delgado mediante endoscopía. Estuvo un año con ella en el cuerpo. En marzo se la extrajeron. Ahora pesa 86 kilos y todo cambió radicalmente.

“Mi vida es otra. Volví a hacer deportes, antes de enfermar jugaba fútbol. Me relaciono mejor con mi mujer e hijas, ya no tengo ese estrés y cansancio tremendo que me provocaba la enfermedad. Dejé de tomar remedios. No ando pensando en la comida, como compensación, luego de un largo día de trabajo. Y he vuelto a escoger algo de ropa para mí en las tiendas, porque no encontraba nada, por la talla que tenía. Pero estoy dando una batalla y sé que todo depende de mí, de mantener esta nueva manera de vivir”.

Como Roberto

el 67 por ciento de los chilenos sufre exceso de peso, 25 por ciento de ellos en condición de obesos,

el 67 por ciento de los chilenos sufre exceso de peso, 25 por ciento de ellos en condición de obesos, de acuerdo a un estudio elaborado por las fundaciones Chile, de la Familia, Elige Vivir Sano y Collect GFK. Cifra que hace escalar a nuestro país al cuarto lugar en el desdichado ranking de obesidad mundial, detrás de Estados Unidos, México y Nueva Zelanda.
Wp-Diabetes-193Las personas con sobrepeso son candidatas casi seguras a padecer de diabetes, dolencia que registra un aumento sostenido y alto: creció de 6.3 a 9.4 por ciento entre 2003 y 2010, de acuerdo a las encuestas nacionales de salud. Como dato, en 2030 la enfermedad afectará a 500 millones de personas en el planeta.

Los cambios en la manera de tratar la diabetes han sido drásticos en la última década y media. Tradicionalmente, los enfermos permanecían durante su vida en condición de crónicos y, en general, muy disminuidos sicológicamente por su padecimiento. Fue crucial descubrir, a mediados de los ’90, que las personas obesas que se sometían a bypass gástrico y otras intervenciones quirúrgicas para perder peso aceleradamente (bariátricas), remitían súbita y sorprendentemente su diabetes, cuando era tipo 2, que es la que padece el 90 por ciento de los enfermos. Ello llevó a que se comenzara a utilizar la llamada ‘cirugía metabólica’ para atacarla, es decir, las mismas cirugías bariátricas, pero con el norte de mejorar la diabetes.
Todo un hallazgo: la rápida pérdida de peso se constituía en eslabón central para atacar la dolencia. Pero el camino quirúrgico estaba limitado a quienes padecían de obesidad severa —IMC (índice de masa corporal) superior a 35—, sin contar que la mayoría de ellos preferían abstenerse del bisturí, por temor al quirófano y por el carácter de irreversible de la operación (extirpación de parte del estómago e intestino).

Así surgió el EndoBarrier como alternativa, un tratamiento no quirúrgico inventado en Boston, EE.UU., que consiste en la aplicación, mediante endoscopia, de una manga de 60 cm. de un material transparente, muy fino y resistente, en el intestino delgado, imitando la derivación intestinal y los efectos que producen las cirugías bariátricas. Pero éste también está limitado a personas con índices de masa corporal superior a 30.
520 pacientes han optado por este sistema en Chile, único país en Latinoamérica donde se realiza. El dispositivo constituye una barrera entre la pared intestinal y los alimentos. Se instala sólo con sedación, y sin incisiones, a través de la boca, y en forma ambulatoria.
Luego, se hace vida normal, pero con supervisión médica permanente, hasta que el aparato es retirado del organismo en un año. “Los pacientes suelen bajar un 20 por ciento de su peso en ese lapso y la diabetes remite, dejan de tomar medicamentos”, explica el doctor Alex Escalona, cirujano digestivo del Centro de tratamiento de la obesidad de la Universidad Católica. Dice que no se han visto efectos secundarios, pero si los pacientes se exceden en la comida, pueden sentir dolor abdominal, por la no elasticidad de la manga.

¿Y qué hacer con los restantes pacientes con diabetes tipo 2? Es decir, con la mayoría de los enfermos. La respuesta fue aplicarles terapias intensivas para bajar de peso, que consideran nutrición y ejercicios, en la medida en que este factor —la enérgica pérdida de kilos— era la nueva llave maestra.
El estudio Look Ahead (Action for Health in Diabetes), hecho en 2010 con dos mil diabéticos en EE.UU., ratificó que una baja de peso intensiva, tenía gran impacto en el control de la enfermedad, con importantes cambios en los niveles de glicemia. “Es gente que bajó promedios de 9  a 10 por ciento del peso total en un año. Y cinco años después todavía lograba un gran efecto en el control de su diabetes y enfermedades asociadas a ésta, como la hipertensión. La lección es que es posible cambiar el curso de la enfermedad”, señala el doctor Alex Escalona, del hospital de la Universidad Católica.

Un programa de dieta, entonces, importa. Y mucho. La doctora Verónica Irribarra, magister en nutrición, del departamento de Nutrición y Diabetes de la Universidad
Católica, lo sabe.
“Hay varios casos en los que se consigue remisión de la diabetes en etapas tempranas de la enfermedad, al cambiar hábitos de dieta y ejercicio se logra bajar de peso y mejorar los parámetros de control”.
Pero advierte que, sin embargo, esas personas pueden presentar niveles elevados de glicemia frente a una condición de estrés, porque la enfermedad no ha desaparecido, sólo es que está bien controlada.
Sobre el carácter de la terapia que ella aplica, subraya: “No nos interesa hacer muchas prohibiciones en la alimentación. Es mejor enfatizar que el paciente mantenga una dieta balanceada, haga ejercicio y cambie hábitos de manera permanente. Si está bien regulado, preferimos más bien alentarlo a mantener un estilo de vida saludable”. Incluso dice que hasta una copa de vino es aceptada, en cantidades de 100 cc. diarios, para un diabético controlado, sin obesidad.

Wp-DietaMayo-193¡Piérdelo! ¡Vívelo! Es el eslogan, referido a la importancia de la reducción de peso corporal, que se promueve desde 2011 en el libro La Dieta de la Clínica Mayo para la Diabetes, de Estados Unidos, recientemente traducido al castellano. Se trata de una adaptación de la conocida dieta de este centro médico que fue best seller en The New York Times, pero especialmente destinada a personas con riesgo de diabetes o que la sufren. El secreto está, nuevamente, en el gran hallazgo hecho con las cirugías bariátricas, es decir, lograr una sostenida y rápida pérdida de masa corporal, gracias no sólo a un cambio en la nutrición, sino la manera de vivir. La idea es atacar, mediante un método simple y llevadero, a ese nuevo órgano del cuerpo llamado “grasa”, como ha sido catalogado por los científicos debido a su función química, tanto como para lograr enfermar hasta la muerte a los seres humanos, cuando se desborda.

El libro ofrece consejos detallados y fáciles de aplicar a la vida diaria de la mayoría de las personas, combinando una alimentación equilibrada con ejercicios, lo que ayuda a mejorar la glucosa sanguínea. La promesa es tentadora: “La pérdida de peso puede revertir el proceso físico que causa la diabetes, y el efecto puede ser muy notable”, afirma Donald Hensrud, médico editor de la guía.

Lo interesante es que derriba mitos, como que un diabético jamás podría ingerir algo de azúcar y sólo puede comer una muy reducida cantidad de carbohidratos. O que requiere de un programa complejo de nutrición. “Un diabético no necesita comer una dieta especial o complicada por tener la enfermedad. Pero una dieta saludable y balanceada es importante en el manejo de su diabetes. Debería incluir una cantidad generosa de verduras y frutas, ya sean frescas o congeladas y cantidades moderadas de granos enteros, carbohidratos complejos y grasas insaturadas, muy beneficiosas para su salud cardiovascular. Durante la digestión su cuerpo convierte a los carbohidratos en glucosa sanguínea, por lo tanto, es preciso poner atención a la ingesta diaria de carbohidratos y mantenerlos dentro de los niveles recomendados para la dieta. Esta dieta ayuda a la persona a perder peso y a controlar los niveles de glucosa (azúcar) en su sangre”, explica la nutricionista de la Clínica Mayo de Jacksonville, Florida, Sonia Murgueytio Jurado.

—Y, pregunta ineludible, ¿se puede incluir algo de azúcar?
—En el pasado se recomendaba evitar consumir cualquier tipo de dulce. Sin embargo, información reciente basada en evidencia científica, sugiere que esto no es necesario. Lo importante es consumir los dulces o azúcar en forma ocasional, como parte de una comida balanceada, que esté dentro del plan de nutrición de la persona.