La Organización Mundial de la Salud confirma que cerca de un diez por ciento de la población mundial vive con déficit atencional diagnosticado. Sin embargo, ¿qué pasa con aquellos adultos que ni siquiera se han enterado de que la padecen?

Focalizarse en una sola tarea, controlar la impulsividad en conversaciones y mantenerse quieto en un determinado espacio por más de cinco minutos, puede ser un desafío para quienes presenten un defecto a nivel de neurotransmisores, como la dopamina, como lo explicó el doctor Ignacio González de la Clínica Universidad de los Andes en un reciente post CARAS.

Además del tratamiento farmacológico, que debe iniciarse de acuerdo a un diagnóstico médico y que tiene como misión controlar el nivel y efecto de los neurotransmisores, también hay recomendaciones para la vida diaria. Aquí siete estrategias que vale la pena poner en práctica.

Nº1: INTEGRAR A NUESTRO ENTORNO SOCIAL Y LABORAL:

Olvidar un aniversario, desconcentrarse en una conversación con su jefe o postergar compromisos con sus hijos puede generarle conflictos a nivel afectivo y laboral. “Es importante que los pacientes expliquen que su trastorno es una condición y no una falta de voluntad en todo ámbito”, afirma el psiquiatra Jorge Barros. Comentar estrategias y planificar metas junto a familiares o colegas, hará que la persona con TDA no se frustre ni se sienta incomprendida.

Nº2: DIETA ORGÁNICA:

Una alimentación en base en frutas y verduras sería una de las claves más recomendadas. ¿La razón? “Las sustancias artificiales como azúcares añadidos o grasas saturadas son una de las causas de la hiperactividad”, confirma el doctor Jorge González. A su vez, la Asociación Americana de Medicina recomienda el consumo de Omega 3 y complejo vitamínico B12 para agilizar el trabajo mental, así como el uso de aceites naturales como el de lavanda para calmar las ansiedades.

Nº3: DORMIR OCHO HORAS:

Es ley: “La mente debe reposar para volver a activarse”, confirma la psicóloga y autora del libro The ADD Myth, Martha Burge. Los expertos coinciden en que el cansancio promueve la desconcentración y que ocho horas son garantía de descanso. Para el doctor Barros, el agotamiento mental impulsaría la lentitud en actividades cognitivas no mecánicas, como escribir un ensayo o desarrollar un proyecto.

Nº4: ADELANTARSE:

Planificar es la clave. Desde ir al supermercado hasta una entrevista de trabajo, se recomienda organizar las tareas a cumplir. ¿Cómo llevarlo a la práctica? Calendarizar en una agenda, escribir un punteo y para los más olvidadizos, usar la grabadora del celular a medida que van apareciendo nuevas tareas. “Las personas con TDA piensan muchas cosas a la vez y eso los distrae con mayor frecuencia que el resto”, confirma el doctor Barros, quien también asegura que lo ideal es que estas personas vayan superando obstáculos a medida que aparecen. Y cuando logre superar un cierto número de tareas, recomienda auto-recompensarse por haberlo cumplido

Nº5: HACER DEPORTE:

La efectiva relación entre la liberación de hormonas como la serotonina y endorfina y la sensación de calma, alegría y concentración es evidente después de realizar deporte. “Seguir reglas bajo cierta presión en un determinado tiempo también entrena la mente”, confirma el neurólogo Jorge González, quien insiste en realizar actividad física como mínimo tres veces a la semana para beneficiar a las personas con TDA. Rutinas anti estrés como yoga y pilates las elegidas por Martha Burge para calmar y agudizar la memoria.

Nº6: PROBAR MÉTODOS ALTERNATIVOS DE APRENDIZAJE Y MEMORIA:

“La enseñanza en colegios y universidades es lineal y por lo tanto, quienes tengan déficit atencional se aburrirán al minuto”, garantiza en su libro Martha Burge. Personalidad creativas, abiertas de mente e incluso más inteligentes de lo normal, pueden llegar a perderse por intentar encasillarse en el mismo tipo de aprendizaje que el resto de las personas, asegura el neurólogo Jorge Barros. Y recomienda: apoyar actividades tradicionales de aprendizaje con material audiovisual, como películas o documentales.

Nº7: INTERVENIR LA RUTINA:

Los especialistas coinciden en que las personas con TDA suelen repetir los errores. Por ello, recomiendan hacer una especie de fiscalización a nuestra rutina para darnos cuenta de qué olvidamos con frecuencia o en qué fallamos mientras cumplimos con alguna tarea. ¿Un ejemplo cotidiano? Si pierde las llaves con regularidad porque no recuerda dónde las dejó cuando llegó del trabajo el día anterior, ponga un clavo para dejarlas siempre en el mismo lugar. Así de simple pero muy efectivo.