Dos cosas le llaman la atención: el nombre del disco y el de la chica. En el 10627 del Burbank Boulevard, en North Hollywood (California), Tomás Cookman (52) se acomoda para pasar revista a los cientos de demos que llegan hasta las oficinas de Nacional Records —el sello que él creara en 2005. Su oreja está entrenada desde los días en que era la voz y batería de una banda punkie que tocaba en los bares de Nueva York. Cookman sabe lo que es bueno. Cuando oyó tocar por primera vez a Los Fabulosos Cadillacs en Buenos Aires dijo: “Yo quiero ser el manager de esta banda”. Y lo fue. Desde entonces su carrera ha estado ligada a la representación y a la producción musical. De alguna manera, Cookman es el Papa de esa catedral alternativa en la que se ha convertido su sello, donde cientos de feligreses llegan a golpear la puerta buscando hallar la gloria.

“Estaba revisando los demos que habían llegado y sentí curiosidad por el título de uno de ellos,  Kaos, y también por el nombre de la cantante: Anita Tijoux”, cuenta Cookman al teléfono desde Nueva York. Escuchó una canción, luego otra y otra más. Y fue suficiente. “Esta chica pertenece a las grandes ligas. Podría ser una nueva ‘Mala’ Rodríguez o la sucesora de Lauryn Hill. Tiene la estirpe de Billie Holiday”, recuerda. Así, quien fuera la vocalista de Makiza conseguía la visa al éxito en los Estados Unidos. Cookman le dio su bendición, editó su disco 1977 en 2009 y un año después aparecía nominada a los Grammy. De ahí en más, la carrera de Anita Tijoux sólo supo de éxitos.
No se trata de un caso aislado. Son varias las bandas y los solistas chilenos que han ido a probar suerte a Estados Unidos y han conseguido dar un espaldarazo a sus carreras. Pero sin duda que la labor de Cookman ha sido vital. El ha formado su propia familia chilena en la que, además de Anita Tijoux, están Dj Bitman, Dj Raff, Alex Anwandter y el grupo de rock Astro, todos ellos con contrato en el sello.

COOKMAN ES UN NORTEaMERICANO DE 52 AÑOS, CON ASPECTO JUVENIL, QUE SE VISTE CON JEANS Y ZAPATILLAS. Descendiente de puertorriqueños, dentro de su currículum está haber manejado a Los Fabulosos Cadillacs y haber apostado por bandas como Aterciopelados o Nortec Collective. Desde que fundó el sello su oído se ha orientado a descubrir a los nuevos talentos de la música latina para difundirlos en Estados Unidos.
Con Nacional Records suma 29 participaciones en los Grammy —entre nominados y ganadores—, lo que no es poco para un sello que no entera aún la década. Cookman no sólo sabe escoger, también tiene una red de contactos que asegura una difusión de las bandas que toma, talento heredado de sus días de manager.
Cuando Astro, la banda de rock alternativo lanzó el video oficial de Colombo, Nacional echó a andar su maquinaria en medios, redes sociales y páginas web y el video alcanzó en pocas semanas más de ochenta mil visitas a través de la cuenta del sello en YouTube, casi cinco veces más de las reproducciones que tiene la canción en el canal de la banda.
Y lo mismo ocurrió con Dj Raff y Dj Bitman —ambos fichados por separado en Nacional— cuando anunciaron que iban a hacer un disco juntos: RVSB (Raff versus Bitman), con fecha de lanzamiento para el 19 de marzo.

Y es que como dice Andrés Nusser, vocalista de Astro, “Tomás es seco para sincronizar cosas”.  Sin ir más lejos, Cookman logró que la canción Latino and proud, de Dj Raff, apareciera en el popular videojuego FIFA 2012. No contento con eso, convenció a la empresa que tiene la licencia del juego, EA Sports, de hacer un clip promocional de la canción del chileno.
“Ese tema es mi ‘caballito de batalla’. Sirvió para llegar a Estados Unidos y Europa”, dice DJ Raff, en referencia al single compuesto en 2006 y que terminó por convencer a Cookman de ficharlo, marcando un antes y un después en su carrera.
Al igual que DJ Raff, Anita Tijoux, Bitman, Astro y Anwandter han conseguido posicionar sus canciones en juegos, series y películas. Astro acaba de estrenarse en el FIFA 2013 con su canción Panda; Anita Tijoux lo hizo en 2011, y Bitman fue incluido en tres ediciones anteriores del juego, además de ser parte de algunos capítulos de series  como Nip Tuck, Weeds o Dexter.

2008 FUE UN AÑO ESPECIAL PARA VARIOS MÚSICOS CHILENOS QUE QUERÍAN SER PROTAGONISTAS DEL SUEÑO AMERICANO. Ni siquiera el crudo invierno aquietaba la ansiedad que los mantenía nerviosos por dentro. Dj Bitman —José Antonio Bravo— tenía agendada una presentación en el Latin Alternative Music Conference (LAMC), una suerte de feria musical con charlas, conciertos y conferencias que Cookman organiza desde hace más de una década en Nueva York. Rafael Pérez —Dj Raff— estaba en la ciudad y Bitman había viajado junto a Tea Time —vocalista de Los Tetas— para que lo acompañara en vivo en su show. Francisca Valenzuela también había recibido una invitación para tocar en la conferencia, así que Bitman no lo pensó dos veces y armó su propia “selección nacional” musical. Subió al escenario del Central Park para presentarse con su “equipo” ante las más de tres mil personas que esperaban para ver también a Plastilina Mosh y Julieta Venegas.
“Ese día fue la llegada de Bitman a este mercado”, recuerda Cookman, que precisamente había programado la actuación del DJ y productor chileno para el evento de clausura de esa edición con la intención de exponerlo a esa audiencia.
En esa misma versión del LAMC, Francisca Valenzuela también hizo un show propio y volvió a presentarse en vivo en el país donde nació. Tenía 20 años y había viajado completamente sola. “El mayor desafío era poder armar todo sola: desde la parte técnica hasta montar todo en el escenario. Estaba con un vestidito instalando los teclados y enchufando todo y diciendo como ‘ya por favor que suene todo, que no se me eche a perder nada’. Y nada se echó a perder”.

De hecho, en ese mismo viaje hizo cinco shows más. “Busqué lugares y mandé mails, fue una autogestión ciento por ciento. Además que tenía el contexto del LAMC que igual era bueno”, cuenta.
De alguna u otra manera, el LAMC y festivales como el Austin City Limits —en el que la música en vivo se toma literalmente la ciudad con presentaciones de más de dos mil bandas en distintos puntos— en donde se han presentado Astro, Francisca Valenzuela y Chico Trujillo, han sido los principalesescenarios norteamericanos en dar presencia a los artistas chilenos que se han atrevido a salir a tocar puertas en Estados Unidos.

A diferencia de Chico Trujillo y Ana Tijoux, que han tenido giras con decenas de fechas en ese país, otros artistas como Dj Raff o Astro han tenido presentaciones más puntuales, organizadas por Nacional, por lo general, como la versión del año pasado del LAMC. Raff caminaba tranquilamente por Brooklyn en la antesala de su presentación en Estados Unidos en donde mostraría un nuevo formato de su show con teclados, tornamesas y controladores. Había coincidido en Nueva York con Bitman y Ana, quienes tocaban también en la conferencia; el primero con su proyecto “Ritmo Machine” junto al percusionista de Cypress Hill, Eric Bobo, y la segunda para cerrar la conferencia en un concierto junto a ‘Calle 13’. De pronto, un tipo que hablaba español pero con un acento marcadamente norteamericano se le acerca: ¡Hey, ¿tú ser DJ Raff? Una vez que le respondió que sí, el gringo se declaró admirador de su música, le agradeció lo que hacía y le contó que con sus amigos escuchaban su música. ¡Un calcetinero en Manhattan! Raff quedó completamente descolocado. Pero ahora en Santiago admite: “Que haya una persona que te reconozca en la calle y te diga que le gusta tu música y que te ha escuchado durante años es bacán. Esas son las cosas que incentivan a seguir en esto”.

Si bien hay artistas que no tienen contrato con Nacional —como Francisca Valenzuela y Chico Trujillo— y que se han ido abriendo camino en dicho país sobre la base de la autogestión —suman varios shows de manera independiente—, artistas como Bitman reconocen la importancia de estar siendo editados en Estados Unidos por un sello como Nacional. “Para mí ha sido clave. Creo que no existe otro camino y veo que no todos los músicos chilenos ven eso. Hay que salir, como sea. A mí me ha permitido conocer otros artistas muy importantes con quienes ya he trabajado y se abren  muchas posibilidades no solo para hacer shows, sino que también para otro tipo de negocios relacionados a la música, como el uso de ésta en tv, cine, videojuegos, etc., que es una ventana aparte para darte a conocer”.
El hecho de que cinco artistas chilenos tengan un contrato vigente con un sello norteamericano y que otros tantos reciban invitaciones para ir a tocar a diversos festivales en el país de las oportunidades, es la mejor muestra de que la música nacional está entrando en las grandes ligas. Y el asunto parece que no se va a detener. Por lo menos, para Cookman: “Estamos con ganas de escuchar más. Sabemos que hay muchos artistas chilenos nuevos y deberían escribir al website del sello con sus propuestas. Quién sabe si la familia crece”.