Llueve torrencialmente en Santiago; Ximena Rincón abre su paraguas y mira el cielo arremolinado, cargado de nubes negras, como las que arrecian ahora sobre la Nueva Mayoría (NM). Después de seis meses lejos del gobierno y de la actividad política —renunció el 16 de noviembre por discrepancias con el titular de Hacienda, Rodrigo Valdés—, quien fuera una de las ministras más cercanas a Bachelet, ex precandidata presidencial y una de las cartas más potentes dentro de la Democracia Cristiana, guardó estricto silencio y desapareció del mapa. No sólo fue el fin de un ciclo político. Su relación con el empresario Jorge Rosenblut también terminó, y liberada ya de compromisos afectivos y laborales, sin poder encontrar trabajo porque, explica, ser una persona políticamente expuesta le dificultó las cosas, a comienzos de año partió a Sudáfrica —o South Africa, como pronuncia perfectamente— a estudiar inglés por dos meses.

De vuelta decidió aceptar una candidatura por el Maule y así recuperar el cupo senatorial que dejó en 2014, tarea en la que hoy se encuentra en plena campaña. Además, fue por primera vez abuela de una pequeña que presenta, ahora en sus brazos, como Jacinta. “Dime si no es preciosa”, dice mirando a la guagua nacida hace tan sólo dos semanas.
En este retorno —y en esta, su primera entrevista política—, Ximena Rincón ve el escenario actual con preocupación y no duda en dejar claras sus inquietudes, en especial respecto de la candidatura de Carolina Goic y el futuro de la NM donde, reconoce, hay liderazgos dentro de su partido que pretenden acabar con la coalición.

“La DC está atravesando un momento muy particular. Efectivamente estamos en un período de definiciones y no es ningún secreto que internamente existen miradas opuestas que se plasman a través de las decisiones que ha tomado Carolina Goic; primero, dijo que no pretendía ser candidata presidencial y después que sí; inicialmente tuvo una postura en la que estaba por primarias y dos semanas después anunció que iría en primera vuelta. Esas dos expresiones verbalizadas por ella representan las distintas voces dentro del partido; pero seguir analizando ya no tiene mucho sentido porque la decisión está tomada. Aunque ésa no sea mi mirada…”.

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—¿Estaba por primarias?

—Veía tal convicción en Carolina y en quienes habían levantado y articulado su candidatura de que ganaría la primera vuelta, que con mayor razón podía triunfar en primarias. Nunca me ha quedado muy claro cuál fue el argumento para haber desistido…

Tras una pausa, ella misma busca una respuesta:

—Esto de que no, es que nos han tratado mal, es que nos hemos desperfilado, no es una idea que comparta, más bien se trata de las distintas miradas que existen dentro del partido y eso ha hecho que la ciudadanía no tenga muy claro quiénes somos ni para dónde vamos. E insisto: eso no tiene que ver con nuestros aliados de la Nueva Mayoría sino que con nosotros mismos.

Agrega:

—Es evidente que estamos en una disyuntiva terrible respecto de qué va a pasar con los pactos parlamentarios y esa definición probablemente signifique que terminemos solos, con una lista aparte… No me parece que sea bueno; pero es la decisión que se tomó y hay que ir hacia adelante.

—Aunque era un hecho que con esta decisión se rompería a la NM.

—Es lo que han dicho algunos de los liderazgos de la DC y probablemente eso sea lo que buscan, no lo que yo quiero… Estas posturas de quiebres, rupturas, nunca han sido buenas. No ayudan a construir.

—Y entonces esta determinación tan dura de la DC ha sido a sabiendas de que se terminará con la NM…

—Insisto: no es de la DC, son algunos de sus líderes…

—¿Encabezados por la presidenta de su partido?

—Nunca le he escuchado decir que quiera romper a la NM, pero sí se lo he oído a otros dirigentes, o sea, ni siquiera son dirigentes, porque no tienen rol aunque cuentan con tribuna…

—¿Se refiere a Ignacio Walker, a Gutenber Martínez?

—Son conocidos por todos, no hay para qué dar nombres.

—¿Y cuál cree usted que sería su propósito, por qué querrían el fin de la NM?

—Porque nunca se han sentido cómodos en ella…

—¿Cuál sería la razón?

—Es redundante meterse en este tema; no aporta al ánimo positivo que ahora necesita el partido (y da por cerrado el asunto sin ganas de echarle más leña al fuego).

—Ahora algunos hablan de Goic como la heredera de Lagos…

—Creo que hoy no hay ningún liderazgo que se imponga de la centro-izquierda, está todo bastante desperdigado y la ciudadanía, las personas, los mismos técnicos o políticos de los partidos están buscando quién pueda representarlos y recoger sus inquietudes; en esa búsqueda una alternativa puede ser Carolina.

—Eugenio Tironi planteó en una reciente entrevista que a través de la candidatura de Goic impera en la DC la tesis de “perder para ganar”, lo que habría “revitalizado a las bases y ennoblecido a la actividad”.

—En la base militante hay una necesidad de encontrar un liderazgo que los identifique pero en la ciudadanía hay mucha molestia con esta DC que rompe y no es capaz de sumar voluntades para impedir que gane la derecha.

—El propio Tironi se hizo eco de los rumores de que Goic podría bajarse en agosto. ¿Los ha oído?

—No… Carolina ha empeñado su palabra y si se baja no sería una buena señal. Ella es la presidenta del partido, así que tampoco veo tan sencillo que la bajen.

—¿Le parece adecuado el desgaste político de ir en primera vuelta con Goic para una candidatura que no se despega del 3%?

—Lo que no me parece adecuado es que los líderes de la NM, todos, no se den cuenta de que lo que están proyectando es un ‘despelote’ que va a tener repercusiones en la elección presidencial y parlamentaria. Es cosa de leer la prensa, todos los días hay alguno aportando a este desorden.

—Con esta crítica figura, ¿le inquieta el futuro político de la NM?

—Siempre les digo a mis hijos: son mayores de edad, por lo tanto, son libres de hacer lo que estimen, pero las consecuencias de sus actos son suyas y tienen que asimilarlas. Y creo que ese discurso es tremendamente pertinente ahora. Estamos hablando de dirigentes políticos que no nacieron ayer, que no llegaron recién a la política y los actos tienen consecuencias.

A pesar de su visión crítica, la candidata por el Maule dice que será fiel a la decisión del partido y que votará por Goic y la apoyará pese a que la decisión la golpea desde su flanco interno: la presidenta del partido lideró hace un mes la iniciativa de no avalar la repostulación al Parlamento de Ricardo Rincón —hermano de Ximena— por un caso de violencia intrafamiliar ocurrido en 2002.

“Lo hablé con ella —reconoce por primera vez que tuvieron  una conversación privada—. Lo que hay es un voto político respecto de un tema particular que es la no violencia contra las mujeres —que suscribo absolutamente—, y otra cosa es la situación de Ricardo, quien ha sido absuelto no sólo por la justicia civil y criminal, sino que también por el Tribunal Supremo de la Democracia Cristiana. Aquí se ha proyectado una imagen inadecuada. Cuando el hecho es falso uno tiene que ser capaz de señalarlo.

—No fue lo que transmitió la presidenta del partido, quien incluso reconoció que, de ser por ella, “habría expulsado a Ricardo Rincón”.

—Se ha equivocado; a lo mejor está mal asesorada, supongo que no ha tenido tiempo para leer los expedientes, cosa que sí he hecho yo y los miembros del TS.

—Su hermano dijo que se trataba de un intento de afectarla a usted, de ensuciar su nombre y su imagen como candidata a senadora por el Maule y carta fuerte de la DC.

—Me lo han dicho también varios amigos y asesores; de ser cierto sería lamentable…; no quiero ni pensarlo.
La abogada está acostumbrada a las turbulencias. Su salida del gobierno fue una más y asegura que en su decisión de dejar el Ministerio del Trabajo no hay rencores ni traumas. “Fue tranquila, muy conversada con la Presidenta. De dolor nada”.

—Renunció luego de una serie de desencuentros profundos con el ministro de Hacienda.

—Más que eso, tuvo ver con cómo se trabaja en equipo y cómo nos relacionamos entre seres humanos. Punto. Ya di vuelta la hoja.

—En el verano optó por irse a estudiar inglés a Sudáfrica, ¿por qué tan lejos habiendo podido escoger EE.UU. o Londres?

—Al salir del gobierno quedé sin trabajo. A lo mejor esto no se dimensiona, pero cuando en política uno se va de un cargo no recibe indemnización ni una súper jubilación ni nada: te vas como llegaste. Y yo estaba pagando —a través de un crédito con el banco— mi deuda por la campaña senatorial y la terminé recién ahora, el 5 de febrero, luego de 7 años de cancelar un millón y medio de pesos mensuales, lo que no es poco. Así que una de las razones por las que escogí South Africa fue económica; Chicago —que era mi otra opción— costaba exactamente el doble.

Quiso estudiar inglés para saldar una deuda que tenía con ella misma: a los 16 años tenía todo listo para partir de intercambio a Estados Unidos a través del sistema American Free Service pero a último minuto sus padres se arrepintieron. “Siempre fue un tema. Mi papá murió hace dos años y siempre nos dijo: “la única herencia que les voy a dejar es la educación”. Al morir nos dejó algún dinero, no fue una fortuna pero pensé: aquí hay que invertirla y partí”.

—Dejó afectos, familia, a su hija que estaba embarazada…

—Pero todo se calculó para volver con tiempo suficiente; piensa que mi nieta nació hace casi dos semanas y yo volví a fines de marzo. Con mi familia hablábamos todos los días por Facebook, Whatsapp. Además, necesitaba desconectarme un rato y reflexionar sobre cómo se venía mi vida para adelante.

—Dejó a su pareja también.

—Eso se cerró hace muchos meses; ahora estoy sola, tranquila, esperando a ver si aparece el príncipe azul. Hoy mi prioridad son mis niños y mi nieta.