Por Franco Fasola

Picardía, amor y luchas sociales son las temáticas que se reúnen en estos ?tres montajes, los más influyentes de la historia de la dramaturgia nacional: La Negra Ester, Entre gallos y medianoche y La pérgola de las flores.

Rosa Ramírez y Claudia Pérez: La negra Ester
En la carpa del Gran Circo Teatro, Rosa Ramírez (58) reparte instrucciones sobre cómo debe quedar el jopo de Claudia Pérez (36), la nueva Negra Ester, icónica prostituta de San Antonio, famosa por las décimas de Roberto Parra. Rosa se maquilla con energía y Claudia delicadamente.

Pérez prepara una obra con Pedro Lemebel sobre la clase media. Antes se junta con Rosa a afinar los últimos detalles de las tres funciones especiales de La Negra Ester (del 6 al 8 de enero en el Teatro Nescafé de las Artes), justo cuando se cumplen nueve años de la muerte del director Andrés Pérez.

—¿Cómo se toman este ‘cambio de mando’?
—Claudia Pérez: Estoy muy emocionada. Para mí es un honor que la Rosita me haya elegido para hacer este papel maravilloso. Esto me honra, lo tomo con humildad y con ganas de aprender.

—Rosa Ramírez: Lo encuentro natural, lógico. Es un personaje que es parte de la historia, de la cultura y la tradición de nuestro país. Hubo varias oportunidades en estos 22 años en que sentí la necesidad de irme. Siempre estuve mirando actrices que pudieran hacerlo. Claudia adora el teatro y para mí eso es importante. Admiré su capacidad de amar, y me hizo pensar en ella para el rol, porque la Negra Ester es puro amor.

—Claudia ¿qué te dijo Rosa para convencerte?

—Sólo me lo propuso y ante eso no puedes negarte. Fue tan claro y evidente. Es de esas cosas que te pasan una vez en la vida. Va más allá del talento personal, porque Chile está lleno de buenas actrices. Tenía que ver con la vida. Cuando me llamó, creí que íbamos a hacer algún taller con niños y de la nada salió esto. No lo pensé ni un segundo.

—¿Qué es lo que más te gusta de La Negra?
—CP: Su tridimensionalidad, los textos, la poesía. Su simpleza y sencillez para ver la vida. No es un personaje doble y eso enamora.

—¿Rosa, qué vacío deja traspasar este papel?
—Ninguno. Podría seguir haciéndola por mucho tiempo más, pero quise irme contenta. Hay muchos proyectos con el Gran Circo Teatro. Tenemos interés en llegar a los sectores que llaman ‘vulnerables’. Además, ahora mi hija Micaela trabaja en la obra como Violeta Parra. El otro día hice una síntesis: Cuando partí con el personaje, tenía una guagüita y ahora la Claudia también tiene una hija chica. No me asombraría que en 20 años más esta niñita, ¿cómo se llama?

Vuelven-a-escena02—CP: Elisa.

-RR: Que la Elisa haga algún papel en esta obra. La Negra tiene cuento para rato.

Solange Lackington
Entre Gallos y Medianoche

Solange Lackington (48) vive días agitados. Vuelve a la TV con el nuevo proyecto dramático de Canal 13, bajo la producción de Verónica Saquel. No obstante, el teatro la apasiona. Entre Gallos y Medianoche se presentará entre el 20 y 30 de enero bajo la dirección del Premio Nacional de las Artes 2009, Ramón Núñez. Una pieza que, en tono de sainete, cuenta la historia de un ex coronel de la Guerra del Pacífico, quien de regreso al hogar debe resignarse al carácter de su mujer, obsesionada con mejorar su pensión. Esta versión ya ha sido vista por 30 mil personas.

—¿Qué significó reinterpretar un montaje de 1919, escrito por Carlos Cariola, uno de los próceres del teatro nacional?
—Fue un honor para toda la compañía. Es un clásico que no se reestrenaba hace hartos años.

—¿Siendo una obra tan antigua, conserva su atractivo?
—Refleja muy bien la idiosincrasia del país a comienzos del siglo pasado y tiene una vigencia increíble. Todas las temáticas y conflictos tienen directa relación con hechos que siguen ocurriendo hoy: el arribismo, la conveniencia, esto de querer casar al hijo con alguien de buena situación para salvar el cuento familiar. La pillería, los personajes son muy pícaros. Siento que eso es lo más bonito que tiene la obra: los roles son demasiado representativos y definidos. El oficial, el patrón de fundo, la dueña de la pensión, la nana pícara, el lechero, los enamorados jóvenes. Hay un gran trabajo de Cariola en la comedia del equívoco, el enredo.

—El director, Ramón Núñez, dice que es un formato que ya no se hace.
—Exacto. Es un teatro muy realista, con cambios de escenografía, muy lineal. Ramón rescató la candileja, el comodín (especie de telón con avisos de la época que cae entre actos) y el final de fiesta. Está montada con apego al original, incluso en el maquillaje, que es bien blanco. La música muy antigua y todos cantamos para terminar.

—En la obra eres Cata, la empleada de la casa. Originalmente un papel que hizo Ana González…
—Conocí a Anita cuando fue parte de la comisión en un jurado, cuando yo estaba en la escuela de teatro en la Católica. Montamos una obra que se llamaba Versos de ciego y yo hacía a Juana Buey, un rol que ella también realizó antes. Después trabajé con ella un año en Sábados Gigantes, en Pobre papá. Es un honor hacer personajes que alguna vez interpretó gente como ella.

Silvia Santelices
La pérgola de las flores

La experimentada Silvia Santelices (70) tiene la misma mirada penetrante que la hizo inolvidable en La Madrastra. Sube y baja escaleras, se cambia de casa para su regreso a las teleseries, en Canal 13, y se da maña para dirigir y actuar durante todo el año La Pérgola de las Flores. Este ícono del teatro nacional, en su versión clásica de Isidora Aguirre y música original de Francisco Flores del Campo, se presentará en el Teatro Nescafé de las Artes entre el 13 y 16 de enero.

Vuelven-a-escena03—¿Cómo resumiría su historia personal con esta comedia?
—Se estrenó cuando estaba en la escuela de teatro. Al año siguiente ya hacía a una estudiante ‘pituca’. Dos años después era la sobrina de Laura Larraín, Clarita, y ahora soy Laura, persona que caracterizaba la emblemática Silvia Piñeiro. En la actualidad también dirijo la obra.

—La Pérgola… la vio nacer como actriz y ahora además es la directora. ¿Cómo se toma ese proceso vital?
—A la mayoría nos pasa de una forma u otra. En tres o cuatro obras partí haciendo la sobrina y ahora soy la tía. Creo que todos los actores de Chile han pasado por La Pérgola… ¡Es un patrimonio cultural!

—¿Por qué optó por el montaje clásico, apegado al original?
—Cuando Nené (Isidora) Aguirre vio nuestra versión hace algunos años, dijo que se quedaba con ésta y la estrenada por el teatro de la Universidad Católica. Estoy orgullosa de haber partido joven y ahora tener todos los hilos de la obra, llevándola a tantas partes durante el Bicentenario. La Pérgola de las flores ya no es de sus autores, sino de la gente. Una pieza popular y para la familia… ‘La’ comedia musical chilena. Nené Aguirre hizo un estudio profundo del léxico y de la construcción de las frases, por lo mismo intento respetarlo.

—¿Cómo enfrenta el doble rol: actriz y directora?
—No puedes desprenderte de que estás dirigiendo.Todo el tiempo te mantienes atenta a cada detalle. Soy ‘hincha pelotas’ y trato que todo quede perfecto. Pero a la hora de la actuación, me olvido de todo y lo disfruto.

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