El momento de la entrevista llega y, contrario a lo que nos imaginábamos, Javiera Blanco y Lily Pérez se saludan como grandes amigas. Buena onda total, a pesar de que ambas se ubican en bandos opuestos; una es vocera de Michelle Bachelet y la otra de Evelyn Matthei, con mundos políticos muy distintos: Javiera es cercana a la DC y Lily está matriculada en las filas RN. Sin embargo, nada impide que entre ellas se genere una absoluta complicidad. “Es que con Javiera nos conocemos desde hace tiempo, cuando yo era diputada y ella estuvo por primera vez en Paz Ciudadana, en el ’98”, dice la senadora RN. “Y nos ha tocado estar juntas en comisiones de seguridad pública, un tema que manejamos. Ahora participamos del comité que creó este gobierno y que preside la ministra de Justicia para analizar y evaluar indicaciones a la Reforma Penal Adolescente. Así que nos encontramos en varias reuniones”, agrega quien fuera subsecretaria de Carabineros en el gobierno de Bachelet.

Que ahora les haya tocado ser voceras y transitar desde veredas contrarias no es sólo una simple anécdota. Se trata de dos mujeres potentes, inteligentes, muy bien paradas sobre sus tacones con los que se mueven por los escarpados caminos de la política.
“Tenemos nuestras ideas y posiciones claras; peleamos los temas pero nunca con descalificaciones o durezas. No es nuestro estilo”, describe Lily Pérez. Y en el acto Javiera agrega: “Una cosa es defender tus proyectos, y otra es ser pesada. Además, hoy la gente valora los liderazgos positivos”.

—¿Es una forma más femenina de ejercer el poder?
—Javiera Blanco: Es un factor personal nomás, porque hay mujeres más aguerridas…
—Lily Pérez: Y masculinizadas. Muchas caen en la trampa que para tener éxito en la política tienen que perder su feminidad. Pero con Javiera hemos humanizado esta campaña al ser las dos voceras mujeres. Nuestras candidatas también lo son y eso lo realzamos siempre.

La vocera de Evelyn Matthei se pone muy seria. Y en el acto dispara:
—Por primera vez tenemos a dos candidatas a la presidencia, algo nunca visto. La noticia ha recorrido el mundo. Pero a la dirigencia masculina parece no importarle. Me pasa con los de mi sector: nunca a lo largo de su historia la centro-derecha había llevado a una mujer a la presidencia, pero le hacen el quite, no es tema. ¿Sabes por qué?  Los hombres en política se sienten profundamente inseguros frente a las mujeres con liderazgo. Les aterra perder el poder. Algunos suelen ver al sexo opuesto como un adorno y dicen: pongamos a una mujer en la directiva para que se vea mejor la foto… En cambio, los que son seguros y líderes, se sienten fantástico y se convierten en tus aliados.
Javiera: “Pero el resto te ve como una amenaza… Todavía somos una sociedad que tiene que avanzar en la incorporación de la mujer en todas las áreas, aún estamos al debe. Sacando la cuenta, en la Nueva Mayoría apenas pasamos de 17 a 19 diputadas y de 5 a 7 senadoras. ¡Nada!”.
Y Lily agrega: “Y yo en RN soy la única senadora mujer, mientras que la UDI tiene sólo dos, ¡para llorar! En cuanto a la presidencial, Evelyn Matthei pudo haber sido la primera opción como candidata, pero sólo fue luego de la serie de complejidades que se sucedieron en la Alianza. Fue la gente la que llevó a Evelyn a asumir ese rol, no los partidos”.

—Pero la han criticado por decir garabatos.
Sin ocultar su indignación, Lily responde:
—Si fuera hombre nadie diría nada… Es tan patético que hace unos días nos juntamos con Evelyn y algunas ministras a tomar un helado, y Osvaldo Andrade, presidente del Partido Socialista, dijo que nos habíamos juntado a hablar de moda, de peinados, de ropa… ¡Me empelota ver a un hombre, dirigente político, hablar así!
Javiera intenta poner paños fríos:
“Creo que se malentendió. Osvaldo no es machista, de hecho, ha prestado un apoyo incondicional a Michelle Bachelet. No me parece juzgarlo por eso”.
Y agrega:
“Ahora, en cuanto a liderazgos, el de Michelle Bachelet es más limpio; nunca la vas a ver en una descalificación, más bien es constructiva, propositiva, siempre busca los consensos”.
—Aunque también la han criticado por buscar demasiado los acuerdos… Por no saber tomar decisiones en momentos de presión y pedir demasiadas opiniones.
—Eso es no conocer a Michelle Bachelet. Ella es una mujer fuerte y toma decisiones todo el tiempo. Y eso hace que tú adhieras, porque hay un componente del liderazgo que es la seducción, que te genera empatía y te atrapa, ¡eso es el arte de gobernar!

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—Sin embargo, es un hecho que la siguiente presidenta será nuevamente una mujer. ¿Cómo ven este paso?
Lily contesta:
—Espectacular. La sociedad chilena cambió aún más vertiginosamente que su clase política. Cuando sacamos la Ley de Divorcio, el 90 por ciento de la gente pedía que se legislara y la elite política seguía insistiendo en que no. Con la píldora anticonceptiva de emergencia y los hijos ilegítimos,  lo mismo. Y seguirá pasando.
—En el aborto las mujeres pagan con cárcel, por ejemplo.
—Conozco algunas que están detenidas en el penal de Los Andes y son pobres. Soy contraria al aborto, pero otra cosa es la penalización, que es muy distinto—, dice Lily. Y Javiera responde:
—Tenemos que adelantarnos a lo que la sociedad nos pide.  Y la despenalización en caso de violación, inviabilidad del feto o riesgo de vida de la madre debiera estar fuera de discusión. Es impensable que alguien pretenda mantener un modelo de sociedad donde los que tengan los recursos puedan proveerse de un aborto en otro país y salgan libres de polvo y paja, mientras que las mujeres pobres ponen en riesgo su vida y además pueden terminar pagando con  cárcel.
—Pero no estoy de acuerdo en despenalizar el aborto por violación —acota Lily—. Para eso está la píldora anticonceptiva de emergencia; lo que sí hay que velar para que la den en todos los consultorios y que no quede al arbitrio del alcalde de turno.
—Hay que avanzar en una ley de derechos sexuales y reproductivos que debe incluir los casos de violación —defiende  a su turno Javiera—. O sea, el caso de esta niñita abusada por su abuelo y que quedó embarazada, me parece insano… También abrirse a otros temas, como el matrimonio igualitario. No hay vuelta atrás como sociedad que no sea abrir un espacio para debatir estos asuntos.
—En nuestro comando  estamos por el Acuerdo de Vida en Pareja (AVP) —reconoce Lily—; es un paso indispensable y debe ser un compromiso de campaña. Luego ver qué consenso genera en la sociedad y así avanzar hacia la igualdad de todas las personas, luchar por combatir la discriminación y llegar a un matrimonio igualitario, sin lugar a dudas.
“Pero Lily, al escucharte hablar, tus palabras no tienen nada que ver con las declaraciones de Evelyn, de no hacer nada que vaya contra lo que está en la Biblia. Esa frase fue demoledora…”, apunta Javiera Blanco, que no se muerde la lengua.
Pero Lily no se inmuta: “Es parte de la diversidad que tenemos dentro del comando. Durante muchos años nuestro sector se acostumbró a tener una sola mirada. Pero si algo demostró la Concertación es que se puede convivir con distintas miradas y posiciones sin tener que dramatizar las diferencias. Además que Evelyn tampoco ha señalado nada distinto al Presidente Piñera, sólo que lo dijo de una manera diferente”.
Javiera no está muy de acuerdo: “Evelyn tenía una visión mucho mas abierta y progre cuando estaba en el Congreso, muy distinta a la que está mostrando hoy… O da la sensación de que hay un sector que pareciera tener más poder. Se lo escucho a los más jóvenes del comando de ustedes, tengo hartos amigos allá y están muy desconcertados”.
Lily, como buena vocera, no se inmuta:  “Es que a veces ser candidato presidencial te implica una carga adicional muy fuerte. Además que es un hecho que ella no se manda sola, algo que cuesta entender para los que no están en el proceso político”.
—Aunque convendrá, Lily, en que eso debió generar inquietud y hasta molestia entre los jóvenes liberales de su sector.
—En algunos produjo resquemor, distancia, pero también entendieron que están todos representados en este proyecto. Los que tenemos una mirada más liberal no podemos marginarnos sino que debemos conciliar posturas. Esa es la gracia de nuestro sector, que llegamos a distintos electorados; hay personas que están más de acuerdo y otros que no, pero es parte de lo que tenemos que lograr en política: ser vistos como más dialogantes que reaccionarios.
“¿Pero qué hay de dialogante al decir que no van a hacer nada que vaya en contra de la Biblia?”, pregunta Javiera.
“Es un decir —defiende Lily—. Evelyn estaba en una actividad con el sector evangélico y es parte del lenguaje que se usa con ellos, no le veo ningún problema”.
—También hizo ruido en el sector el tema del alza de impuestos al 30% y que generó un rechazo generalizado. Algunos están desconcertadas en la centro-derecha.
—El alza de impuestos es un instrumento económico que debe tener un sentido, una razón, pero por el momento no es parte de nuestro programa. Si mañana Evelyn es presidenta y considera que hay que dar gratuidad para toda la educación escolar universal, claro que lo va a hacer, pero ahora no está en el programa. Y efectivamente en el comando hay partidarios y detractores, pero la última palabra la tiene Evelyn. Entonces se generan ruidos innecesarios cuando miembros del comando intentan imponer sus posturas (dice por Paul Fontaine que escribió una columna en La Segunda sobre el tema).

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—En el comando de Bachelet también hay ruidos. Han llamado la atención las declaraciones de Carol Cariola, que destacó la democracia en Cuba y Venezuela, lo que generó ruidos en la DC y suspicacias de cómo lo va a hacer Michelle Bachelet para ordenar a dos sectores tan distintos.
Javiera salta:
—Pero tenemos a todos los presidentes de partido adhiriendo a un programa que quiere educación universal y gratuita, reforma tributaria sí o sí, no sólo para financiar proyectos, sino para avanzar hacia los estándares de otros países que tienen ingresos como los nuestros. En eso todos coincidimos; también con los temas de educación y avanzar en la discusión del matrimonio igualitario para elaborar proyecto de ley. Pueden haber matices, pero hay coincidencia en todo el programa y eso lo compartimos todos.  Y ojo, que en los contextos que se dan cada uno juega roles importantes: hoy la famosa bancada juvenil, donde también está Carol, es un puente entre el sector estudiantil y el Congreso, que hoy están quebrados.  La diversidad no obsta a tener coincidencia en temas país.
“Javiera, hay una cosa que no he entendido… ¿Por qué Michelle se niega a ir a debates?”, pregunta Lily con toda suavidad aunque sabe que el tema saca ronchas en el comando.
“Ese es otro mito —reacciona Javiera—. Ella dijo que iba a ir al de la Archi y al de Anatel. ¿Cómo va a evitar debates alguien que fue a primarias el 2005, que tuvo debates ese año? De todos, al único que no fue es de la ANP. Entonces decir que rehúye, me parece extremo. Y ahora son apenas 12 días de campaña; hay que conciliar una serie de actividades. Por cierto que se va a debatir, pero con poco tiempo hay que priorizar aquellos que te permitan llegar a la mayor parte de la gente, y entre el de ADN versus el de la ARCHI, que reúne a 1.000 emisoras y 17 mil a nivel internacional, la respuesta es obvia. Lo mismo CNN versus Anatel. Si estamos en un período tan reducido, con salidas a terreno, hay que optimizar”.
Pero Lily no se queda callada. “Y por qué no ha ido a Tolerancia Cero? Ellos se quejan harto, ¡y lo dicen en pantalla!”.
Javiera aclara: “Puntualizar una situación basándose en su inasistencia a un solo programa político… Entiendo que a los personajes de Tolerancia Cero les pueda afectar el ego. Ella ha debatido y eso es innegable; de ahí a tratar de llevar siempre esto al caso puntual, a la anécdota, es casi anecdótico, hasta de mala fe. Es como lo que a ti te pasa con Evelyn y el garabato”.

—¿Es diferente la crítica cuando se trata de candidatas mujeres a cuando son hombres? A usted Lily le tocó ser vocera
de Piñera…

—Absolutamente. La vara con que se nos mide es otra; cuando Evelyn va a un programa tiene que estar bonita, peinada; y después de un debate todos te escriben o te llaman para comentar del vestido… La gente opina  más respecto del look de las candidatas. Con Piñera no recuerdo que haya sido tema.
—Aunque se fijaban en que andaba con la corbata chueca y que la ropa le quedaba grande, con las mangas largas…
—Pero si un hombre está con la corbata arrugada, chueca o manchada, la gente dice ah, su mujer no se preocupó. La candidata en cambio tiene que andar siempre perfecta.
—Y cuando se dice que a Evelyn Matthei su sector la ha dejado muy sola… ¿Qué contesta, Lily?
—Ella ha estado rodeada de la gente que quiere; porque puedes estar llena de personas que no te aportan nada en lo emocional. Ella está haciendo un camino y probablemente ni siquiera tenga consciencia del espacio que está conquistando para las nuevas generaciones; una centroderecha mucho más abierta, con la posibilidad de estar en primera línea. Eso no se va a notar cuando se escriba la historia.

—¿Creen que en un futuro gobierno haya una mayor representación femenina en los cargos de gobierno?
Javiera señala:
—Una de sus primeras medidas será la incorporación taxativa y obligatoria de, al menos, una mujer en cada uno de los directorios de las empresas públicas;  es justamente ahí donde tenemos una menor representación, sólo un poco más que en el sector privado.
Y Lily reconoce:
—Yo durante muchos años fui contraria a la ley de cuotas, hasta que constaté con mis propias vivencias y la de otras mujeres y amigas, que hay que ser super woman para llegar donde estamos y el desgaste y el esfuerzo son enormes, por lo que me gustaría que otras mujeres contaran con más apoyo. Así que estoy con una ley de cuotas, aunque sea transitoria. A veces falta solidaridad de algunas mujeres; también hay algunas a las que no les gusta que otras también estén en cargos visibles; hay inseguridad… Pero hoy las nuevas generaciones de hombres políticos respetan mucho el liderazgo de las mujeres, les gustan. Hay un cambio súper fuerte que se está instalando.