Actualmente, el país vive la crisis económica y social más difícil de los últimos años. Se conjugaron diferentes situaciones que dejaron al Gobierno desnudo y con poco margen para enderezar el camino, situación que hoy está reflejada en todas las encuestas. De los últimos 19 procesos electorales, el oficialismo ganó 18 sin discusión. Hoy, es la primera vez que hay una tendencia que parece irreversible: el triunfo de la oposición en las Elecciones Parlamentarias.

Explicar la falta de maniobra del Ejecutivo es compleja y multifactorial. Desde la muerte del ex presidente Chávez ya se comenzaba a ver el deterioro de la economía y su implosión en los siguientes dos años, lo que llevo al país a una situación donde la enfermedad económica contagió todos los órganos que hacen la vida en sociedad.

La inseguridad, el deterioro del ingreso real, la escasez, la especulación y la falta de inversiones en distintas áreas, son el reflejo del descontento que padece la mayoría de la población, con independencia de sus preferencias políticas y sociales. Esto fue el caldo de cultivo que generó un descontento a nivel nacional, que hoy expresan las encuestas a horas del proceso electoral.

La importancia de este evento es que por primera vez se confrontan dos modelos de sociedad: una, la actual donde el socialismo del siglo XXI y el legado del ex presidente Chávez son la expresión de la realidad venezolana y otra que es un modelo aún no definido claramente donde se pregona el inicio de un proceso que llevaría al país a un rumbo diferente.

El chavismo enfocó su campaña en mantener vivo el legado de Chávez y ha utilizado elementos emocionales de conexión para separar la crisis actual del país con la que está por venir en un futuro próximo. Por el contrario, la oposición centró su campaña en demostrar que la realidad que se vive es producto de la mala gestión y de la imposibilidad de desarrollar un modelo de crecimiento que excluye al que piensa diferente y que va a contracorriente con la región, incluyendo a países aliados como Nicaragua, Bolivia y Ecuador.

La posibilidad de triunfo de la oposición es incluso reconocida por el discurso de las máximas autoridades del gobierno, incluyendo al propio presidente, Nicolás Maduro, quien ha dicho que frente a este escenario, la revolución tomaría un camino más radical.

Este proceso electoral es de una extrema complejidad, ya que los 87 circuitos nacionales donde se eligen los diputados a la Asamblea Nacional, buscan recoger la diversidad geográfica, étnica y poblacional que tiene el país. En esta instancia, se intentan expresar las realidades y asimetrías de un territorio donde más del 70% de la población vive en la zona norte costera, que es donde se eligen casi dos tercios de los diputados. Este sector comprende los estados rurales con más pobreza en el país y es justamente ahí que los gobiernos de turno logran mayor influencia en sus electores.

El próximo domingo 6 de diciembre el país vivirá una de las contiendas electorales que mayor expectativa han tenido no solo en Venezuela, sino también en la región. A horas avanzadas de la noche, el horizonte producto de los resultados tendrá que acercar necesariamente a los actores confrontados para en razón del diálogo, sentar las bases de acuerdos que permitan enrumbar al país a un destino diferente.