Ya no está frente al micrófono de la Casa Blanca como Secretaria de Estado de Barack Obama. Tampoco tiene voto en el Congreso. En estos días, Hillary Clinton cambió los podios políticos por los escenarios de talk shows, firmas de libros y conversaciones en Twitter. Su flirteo frente a cámaras y flashes por estos días juega con el showbiz,  pero su foco sigue siendo el asiento principal del Salón Oval. Y el público —los que la aman  y los que la detestan— sigue sus pasos de cerca. Incluso fantasean con ella. ¿Exageración? En absoluto. Entre sketches y bromas, su estilo de vida (fue idea de ella) avanza a toda velocidad rumbo al teatro y Hollywood.

Ella da pistas de esa mujer que estuvo por dos períodos detrás de su marido mandatario. Pero la verdad, la no oficial, es un misterio que ella saborea. Y cuida.

Quedó claro cuando la cadena CNN apareció como una de las “víctimas” de la ex Primera Dama en 2013. La cadena suspendió un documental sobre la rubia demócrata.

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No fue secreto que los asistentes del clan Clinton movieron sus influencias para detener el trabajo. La investigación, incluso, iba a estar este año en algunas salas de cine de Estados Unidos. Pero quedó truncada.

El director del documental, Charles Ferguson (ganador de un Oscar por Inside Job), explicó que más que presión de CNN, se les hizo imposible cualquier acceso, vetándolos. “Nadie. Nadie estuvo interesado en hacer esta película (sobre Hillary). Ni demócratas ni republicanos”. También agregó que se le negó hasta material de archivo de agencias y cadenas de TV.

La red de noticias, adelantándose a los problemas, previó que la cinta les iba a causar “un dolor de cabeza” (de acuerdo al sitio Huffington Post) en el frente político.

Secretismo frente a la mujer que se extendió al anuncio de la poderosa cadena NBC, que ese mismo año promocionó la producción de una miniserie sobre ella y que tenía en el papel principal a la estupenda Diane Lane. La historia abordaba su faceta como madre y esposa desde 1998, con ella ya instalada en la Casa Blanca.

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Pero el plan cambió. Pocas horas después de la ‘bajada’ de CNN, la emisora canceló su iniciativa con la estrella de Infidelidad. A ambas compañías se les amenazó con dejarlas fuera del debate de 2016 si seguían con sus proyectos.

Pero la idea de una película sobre Hillary se mantiene y ya tiene estudio. La compañía Lionsgate compró los derechos del largometraje independiente Rodham (apellido de soltera de la política), que recorre su trayectoria a inicios de la década del ’70. Un período en el que estaba llena de sueños y no bajo la sombra de su esposo. La productora que está detrás es Temple Hill Entertainment, responsable de la saga adolescente de vampiros Crepúsculo.

La duda es si finalmente logrará ver la luz y si será realmente indie. O sea, tocará directamente todas las especulaciones sobre la sexualidad de la ex senadora y Secretaria de Estado. Uno de los frentes que más atacan sus detractores y festinan los comediantes norteamericanos.

“Si tuviera la opción de elegir, me encantaría que fuera Meryl Streep, ¡por supuesto!”, le dijo recientemente la política al diario británico The Guardian, respecto a la candidata ideal para interpretarla en el cine. Amigas, la actriz ha confesado que siente cierta similitud con la demócrata.

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La conversación de Clinton con el matutino se desarrolló durante la intensa campaña promocional de su nuevo libro Hard Choices (Decisiones difíciles); texto superventas de la temporada y donde aborda su trabajo como Secretaria de Estado en conflictos como las crisis egipcia y siria. En entrevista televisiva con Diane Sawyer para promover el título, habló por primera vez de detalles financieros, como su llegada a ese cargo coincidió con la bancarrota familiar que se generó tras la salida de su marido de la Casa Blanca.

El libro —y su recorrido de marketing— ha sido visto por sus pares de partido y también por los republicanos como una campaña disfrazada en su carrera presidencial, objetivo que le ha sido esquivo. El tono político de sus apariciones quedó claro a las afueras de la librería Barnes & Noble de Union Square, en Manhattan, donde miles de personas pasaron la noche en la calle esperando tener un ejemplar firmado por ella. Llegaban con chapas con el año 2016 y el eslógan “Listos para Hillary”.

Fantasía o realidad. Sus aspiraciones y las de su marido debutaron en formato musical en la cartelera teatral de Nueva York. En una comedia que aborda el escándalo de Monica Lewinsky, entre muchos momentos incómodos para la pareja. 

En paralelo —y aprovechando la locura por el clan Clinton—, apareció otro libro (del periodista Daniel Halper) que recoge las supuestas amantes del ex Presidente, desde una Miss Arkansas a Barbra Streisand y la top model inglesa Liz Hurley. Y ya se anuncia otra publicación en el mismo tono.

Más secretos de Hillary y su marido. Más enigmas de una de las mujeres más fascinantes de la historia de la política estadounidense. Más revelaciones en espera para el público que no se cansa de ella.

Con o sin el esquivo apoyo de Barack Obama para que la suceda en el Salón Oval, Hillary todavía tiene misterios que sacar a la luz. El mayor de éstos quedará a disposición de los electores, si quedan curiosos ansiosos por saber cómo será esta mujer con todo el poder.