Desde el 93 se viene presentando a distintos cargos de elección popular por el Partido Humanista, pero por lo visto la séptima fue la vencida para Tomás Hirsch (61), quien en noviembre salió electo diputado por el nuevo Distrito 11 —que fusionó Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea con La Reina y Peñalolén—, convirtiéndose, de paso, en el segundo diputado (después de la DC Eliana Caraball) que llega a esas tres primeras comunas del sector oriente sin ser de derecha. Un escaño que el empresario audiovisual —cuenta— logró a causa del intenso trabajo en terreno, por el recuerdo que dejó la fallecida diputada de ese partido Laura Rodríguez en La Reina y Peñalolén y porque sabía que el sector oriente no era monopolio absoluto de la derecha; pasando a engrosar así la bancada del Frente Amplio (FA) que logró 20 diputados y un senador, superando en representación a la DC.

Afirma que el activismo en campaña de su mujer, la también humanista y licenciada en historia del arte Juanita Vergara —con quien cumplió 40 años casado luego de algunas separaciones, y quien lo acompaña durante sus vacaciones por estos días en Tunquén junto a sus dos hijos y su primera nieta Sofía— fue fundamental para llegar al Parlamento, desde donde pretende cambiar la manera de relacionarse con la gente. “En los últimos años los políticos le han dado la espalda a la ciudadanía porque han estado dedicados a sus intereses personales o al de sus partidos, sin embargo, en las recientes elecciones por primera vez la gente castigó a los involucrados en cosas raras, como Andrés Zaldívar, Fulvio Rossi, Iván Fuentes, Osvaldo Andrade, por el tema de su mujer y pensiones… Yo quiero hacer una diputación guiada por las propuestas del programa de Beatriz Sánchez —terminar con las AFP y el CAE, impuesto a los más ricos, recuperar el agua, anular la Ley de Pesca, además de revocación de mandato y de iniciativa popular de ley— y defender los pocos derechos ciudadanos en que se ha avanzado. Corremos el riesgo de un retroceso con Sebastián Piñera; aun así no creo que debamos negarle la sal y el agua a su gobierno. Si hay proyectos de ley buenos, ¡estudiémoslo!; si hay otros que mejorar, ¡hagámoslo!”.

—¿Es la disposición del Frente Amplio? Boric y Jackson han hablado de una oposición firme, casi intransigente.

—Entiendo el Parlamento como el lugar para dialogar; puedo tener diferencias políticas, sociales, culturales, valóricas con otros, pero no problemas en conversar. Pretendo aportar diálogo al Frente Amplio y a la construcción parlamentaria. Nuestros puntos de vista son buenos, aspiro a convencer a los otros. Debemos apelar, además, al poder y movilización ciudadana. El FA cometería un tremendo error si se parlamentariza y se olvida de la gente, del barrio, de los movimientos sociales. Es mucho más que un grupo de parlamentarios; es un proyecto político, tiene que ver con una discusión cultural y de paradigmas de la sociedad. Logramos lo que otras coaliciones no pudieron: converger en un proyecto común a largo plazo que va más allá de lo electoral.

—La gran crítica al FA es la falta de programa, que solo los uniría lo que no les gusta.

—Al FA no lo une lo que no quiere, sino un proyecto de sociedad que pone al centro al ser humano, en que se prioricen los derechos fundamentales que hoy no están garantizados sino mercantilizados. Nos une un país más democrático —con mayor participación ciudadana en la toma de decisiones— y uno que desconcentre el poder y el monopolio. Esas son las líneas de nuestro proyecto, aun así hay quienes tienden a descalificar lo nuevo.

—¿Qué debe hacer entonces para consolidarse como una fuerza política y no diluirse en el camino?

—El riesgo está en encapsularse, en ser absorbido por la mecánica tradicional de la política y olvidarse de aquello que te dio origen, como ocurrió con la Concertación, que en su caso fue intencional; era lo que se llamaba la doctrina Boeninger, que una vez llegado al gobierno mandaron a todos para la casa y se encargaron unos pocos. Insisto, el FA debe entender que la dirigencia política es una cosa; y los territorios, los vínculos con las organizaciones sociales, otra. En la medida que se alimente ese circuito, los mecanismos de toma de decisiones descentralizadas y se consulte de manera permanente, estaremos inmunes a caer en vicios.

—¿Podría verse amenazado por los intereses, luchas y posiciones de sus “dueños”?

—Estamos llenos de riesgos, todo esto puede irse para cualquier lado: disolver, desarmar, terminar peleados. Estamos poniéndole energía, fe y cabeza en la construcción de un proyecto a largo plazo. Aspiramos a ser gobierno, para eso queremos prepararnos adecuadamente, formar equipos, generar espacios porque llegar al poder y no tener una estructura orgánica inserta en la base social, no te sirve ni tiene sentido.

—O sea que de haber pasado Beatriz Sánchez a segunda vuelta, ¿cree que no estaban preparados para llegar a La Moneda?

—Estamos harto mejor preparados que quienes han estado en el gobierno en los últimos años. Mucho título, experiencia política, cuando una buena preparación es no meter la mano en Soquimich, Penta, Corpesca… ¿Cuál es la expertise de esa gente?, ¿de la presidenta de la UDI Jacqueline van Rysselberghe a quien le dictan los proyectos de ley? Ministros que legislan a favor de grupos económicos, subsecretarios que reciben mesadas, ¿eso es estar preparado? El Frente Amplio puede dar garantías a cualquiera.

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—Revolución Democrática está cuestionada por el millonario déficit en la Municipalidad de Providencia y por una gestión deficiente en el Ministerio de Educación.

—En el tema de Providencia hay que esperar que exista claridad absoluta respecto de qué pasó ahí, qué errores se cometieron, si fue una persona. Entiendo que no se habla de malversación sino de errores administrativos. En definitiva como coalición contamos con gente muy capacitada, muy formada, que está ganando experiencia. Los humanistas estamos preparados, no te quepa duda.

¿HEGEMONÍA DE RD?

“Hay mucho prejuicio respecto de cómo es el FA. Yo, que he participado de cientos de reuniones, he visto una gran valoración de lo conjunto, una búsqueda de no hegemonizar. Revolución Democrática (RD) sacó ocho diputados, la gente se imagina que ellos manejan y controlan todo, que Giorgio Jackson dice lo que hay que hacer. No es así. Tanto él como las personas de RD se plantea en una situación muy paritaria con el resto de las organizaciones”, dice Hirsch.

—La “bajada” de Alberto Mayol de la lista de Jackson, ¿no fue acaso muestra de su poder?

—Hubo errores compartidos de RD y de Alberto. Estábamos en un proyecto conjunto, fue un largo debate la construcción de listas parlamentarias y avanzado ese proceso llegó Mayol que quería ir en tal distrito, de tal manera y en tal subpacto. ¡Oiga! Conversemos, somos un equipo, aquí no hay particularidades ni gente que corte solo. Comunicacionalmente hubo errores, pero aprendimos de eso.

—Aun así la izquierda autónoma propuso un proceso de fusión de fuerzas ante la hegemonía de RD, ¿está de acuerdo?

—Los que quieran fusionarse, lo apoyaremos. Sin embargo, el FA debe continuar con diversidad, es bueno y aporta. Necesitamos salir de las miradas uninominales o monopólicas.

—Alvaro Elizalde llamó a formar una coalición del FA con la Nueva Mayoría, ¿lo ve factible?

—No se trata de pegar con chicle para alcanzar una mayoría. Esta última se construye por proyectos coherentes, vinculación con la ciudadanía, una historia que mostrar. La NM es otro proyecto político, distinto al FA. ¿O acaso ellos están de acuerdo con un Royalty al cobre, anular la Ley de Pesca? La NM debe hacer una reflexión profunda. En 2009 le entregaron el gobierno a la derecha y no evaluaron nada; ahora lo hicieron por segunda vez ¡y cero autocrítica!

—¿Y el FA hizo la suya?

—Guillier perdió por un proceso largo, no porque en las últimas semanas alguien le dio o no el apoyo. Resulta que días antes de la elección no existíamos, íbamos a desaparecer y de pronto somos los responsables de la derrota de la NM, que tiene 70 parlamentarios, 15 intendentes, 40 gobernadores, 200 alcaldes ¡Pucha que somos poderosos!

—Difícil que una coalición tenga futuro sin el centro, ¿les interesa conquistar a ese sector?

—Debemos llegar a más gente de la izquierda, centroizquierda, de centro y a aquellos que no se definen de un modo u otro, pero no a las cúpulas políticas. Debemos llegar sobre todo a los maltratados que son los viejos, mujeres, jóvenes, niños, mapuches, la gente de regiones, de la diversidad sexual, los trabajadores,es decir, la mayoría del país! Eso es mucho más que el centro.