Siempre que veo a Karol me pregunto cómo una jovencita dulce como ella puede ser tan pará. O mejor dicho, cómo fue que toda esa energía pasó intacta desde la incansable infancia, a través de la siempre ingrata adolescencia, y así como muchas llegan a su edad con la mitad de los sueños de entonces, Karol Aida Cariola Oliva a los 26 conserva los suyos y trabaja en ellos con ahínco. Y transmite pasión en cada palabra, en cada mirada imperativa de sus ojos de aceituna, y envuelve con su sonrisa.

Me pregunto cómo se habrá hecho comunista, si del mismo modo en que otras se hacen madres o esposas, secretarias, amantes. En ella no se aprecia resentimiento alguno. Siempre se me olvida preguntarle. Parece de esos comunistas reencarnados en comunistas de nueva generación y en ese tipo de vocaciones mejor ni meterse.
Gran parte de los inusitados logros del PC en los últimos años tiene que ver con la generación de militantes que encabeza Karol, entre ellos Camila Vallejo y Camilo Ballesteros.

Karol, además de comunista, es matrona. Cuando fue elegida secretaria general de la JJ.CC., de hecho, trabajaba en un hospital público. Ahora ha logrado compatibilizar todas esas actividades, aunque desde enero y hasta el domingo 4 de agosto, es pre candidata a diputada del pacto Nueva Mayoría en el distrito 19 de Recoleta e Independencia.
Se ha esforzado por darse a conocer, no cabe duda. Ha recorrido cada calle, avenida o pasaje para presentarse a los vecinos. Su equipo tiene cero reparos en presentarla como “una candidata joven”, “una diputada para Bachelet”. En los afiches y chapitas que reparte aparece la fotogénica Karol muy sonriente junto a la ex presidenta.

Caminamos por la feria de Enrique Soro y la gente se le acerca. Algunas señoras la abordan en su calidad de médico: a una le duele un ojo, a otra el cuello. La matrona-candidata le receta algo sensato. Algunos niños le piden autógrafos, ya que por si no lo sabe Karol sale en la tele: es panelista de un programa de La Red. De pronto, un feriante la increpa. Algo así como que después de que salga electa no va a volver más por esos lados, ni a saludar con tanta amabilidad, hasta que necesite otra vez los votos. Karol asegura con vehemencia que eso no corre con ella, que no va cambiar.

-¿Cómo estás preparándote para descubrir que la inercia del congreso te arrastrará? ¿Estás consciente de todas las frustraciones que tendrás después de salir electa, enredada ahí en el régimen interno de la fronda aristocrática, de la canalla dorada, como decía don Arturo? ¿Por qué estás tan segura de que no vas a cambiar? Le pregunto más tarde.

-Soy parte de una organización que siempre se ha planteado trabajar desde lo colectivo y no desde lo individual. Si soy candidata es precisamente porque es una definición del colectivo, no es mi simple deseo de ser diputada. Eso tiene que ver con una cuestión de principios y cuando uno trabaja y actúa según ciertos principios uno no tiene por qué cambiar.

-¿Y la frustración? ¿Te acuerdas de Laura Rodríguez?. Karol se acuerda perfectamente y sabe a qué me refiero.

-Sin duda acá hay que prepararse para vivir muchas frustraciones. Estamos peleando contra un aborigen que se ha venido configurando para proteger los intereses de una determinada clase. La institucionalidad en este país fue pensada y fue hecha para proteger los intereses de una determinada clase. Por lo mismo creo que ha llegado el momento de atomizarla, desde adentro. Yo no estoy dispuesta a que en Chile los representantes sigan abusando de sus representados. Si opté por esta vía de asumir una responsabilidad y pasar de la galería a la cancha como candidata es precisamente porque por la vía de los hechos y asumiendo yo una responsabilidad pretendo cambiar esa forma de hacer política. Por eso les planteo a los vecinos que no nos metan en el mismo saco, que podemos ser distintos a los que han estado por 20 años.

Mientras paseábamos por la feria recogí opiniones. “Es una mina chora”, “tiene carácter”, “es joven, tiene ideas nuevas”, “es como la Camila Vallejo”, por el lado del respaldo. “Es comunista”, “no tiene experiencia”, “la manipulan”, “no le creo a los políticos”, por el lado del rechazo. Karol escucha todo eso y más mientras avanza a pasos enérgicos sobre sus botas de taco alto. Su cara cambia un poco cuando le dicen pesadeces, o una señora le da un empujón abriéndose paso con su carrito. Debe ser estresante, supongo. Veo que en una de sus orejas de candidata hay diminutos parches. “Es acupuntura”, me cuenta luego la Dra. Cariola, explicando las ventajas des estresantes y des angustiantes del tratamiento.

Wp-Feria-450

-Esto está recién empezando ¿cómo anda el colón?

-Es una tarea difícil, pero no imposible… Primero hay que dar algunas batallas, antes de ganar la guerra. La guerra está después de las elecciones. Lo más difícil, más que de ganar la elección que es parte de un proceso: hay que ganar las primarias, luego las elecciones de noviembre, después se viene la guerra que es cómo vamos a enfrentar al interior del Congreso todo lo que hemos hablado, que no va a ser fácil. Es cierto que hasta ahora ha sido un proceso bien intenso, pero ha sido un aprendizaje tremendo, para mí particularmente como un magister en política, sobre todo desde el punto de vista territorial. Pero lo más difícil sin duda ha sido responder a las expectativas de la gente, la carga emocional de querer dar respuesta a todo y a veces no poder hacerlo. Es lo más difícil.

Comentarios

comentarios