Quedan pocos meses para la realización de las elecciones municipales, en un año en que el Servicio Electoral debuta como órgano autónomo con patrimonio propio y además con atribuciones para cumplir con la labor de velar por el cumplimiento de las normas sobre la transparencia, límite y control del gasto electoral, el funcionamiento del Servel está paralizado.

Y esto no es por la detención del ex comandante en jefe del ejército, Juan Emilio Cheyre, ni por su eventual renuncia al organismo. Sino porque hace tres meses que el ejecutivo no ha podido proponer un nombre para reemplazar en el consejo directivo a Gonzalo Molina, quien renunció por su vinculación en el caso SQM, lo cual ha generado que la presencia de Cheyre en el Consejo sea absolutamente necesaria para la realización de sus sesiones ya que el quórum requerido es cuatro de los cinco consejeros.

Es por esto que el consejo ha debido, en primera instancia, explícitamente pedirle a Cheyre, procesado como cómplice en el caso Caravana de la muerte, que revalúe su permanencia. Recién ahí el Ejecutivo pudo darse cuenta de la crítica situación que vive el Servel. Según aseguraron fuentes del organismo, desde hace varios meses que se les ha hecho ver este complejo escenario en el que si no está presente alguno de los miembros que quedan, no se puede avanzar en la toma de decisiones en su año más importante como institución.

Gracias a este retraso por parte del Ejecutivo que se conformó en otorgarle mayores atribuciones pero se olvidó de que los integrantes los nombra la misma Presidenta, y recién con este crudo panorama, es que finalmente se propuso, luego de 3 meses, a Andrés Tagle, ingeniero comercial de la Universidad Católica más conocido como el experto electoral de la UDI.

Tagle es quien deberá exponer ante la Comisión de Constitución del Senado y lograr generar la aprobación de dos tercios para poder ser ratificado. Mientras, Cheyre puede evitar o aplazar su renuncia argumentando que lo hará sólo cuando su ausencia no afecte el funcionamiento de la entidad. Gallito que gana el ex comandante en jefe que, pese a su presunción de inocencia, es un consejero que está cuestionado en materia de derechos humanos y que, debido a la letardía del ejecutivo, tiene la pelota en su cancha.

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