Ha sido uno de los más implacables y férreos opositores al gobierno de Michelle Bachelet, por lo que algunos miembros del oficialismo —entre ellos, el senador Alejandro Navarro— lo han acusado de sedicioso, de intentar un quiebre institucional y un “golpe blando” en contra de la Presidenta. Hay quienes incluso han pedido que se le aplique el Artículo 133 del Código Penal con penas de reclusión, pero el economista, escritor y empresario Sergio Melnick (64) lejos de aminalarse, sigue aprovechando sus espacios como columnista en La Tercera y revista Capital, y en el programa Conectados de radio Agricultura para seguir alzando la voz en contra de todas las medidas que ha tomado La Moneda, las cuales a su juicio, “obligarán al próximo mandatario a apretar delete a cada una de las reformas”.

Hace unas semanas el también presidente de Anticipa S.A., lanzó con gran éxito su nuevo libro Internet de las cosas (IoT), Web 3.0 y la revolución móvil, que ya figura entre los más vendidos. Es el quinto escrito de una saga dedicada a la tecnología y negocios, en la cual el tarotista advierte sobre una verdadera revolución en el tema. “Hoy, a todos los objetos les colocan sensores y emiten información y generan una cantidad tan infinita de datos, que se necesitará un cerebro que las procese, por eso el Internet de las cosas es un concepto complejo, y eso es la web 3.0”. Que los objetos empiecen a cobrar vida, significa para Melnick, un cambio radical de la realidad. “Será como cuando nos movimos del mundo plano al redondo, ¡de esa magnitud es la revolución! Estamos viviendo la fusión del ser humano con la tecnología, mucha información ya no la tenemos en la cabeza, sino en un aparato como el celular, por ejemplo, cuyos datos están en una nube. Entonces se repite la dualidad cuerpo-alma; la humanidad se transforma en un solo organismo que sería el alma, y los objetos, el cuerpo. Ahí está el futuro, esto debiera ser el tema central cuando se discute la calidad de la educación del siglo XXI. Los países deben ir hacia allá; los políticos no pueden quedarse al margen, sino seguiremos mirando el futuro por el retrovisor, mientras la historia nos pasa por encima”, señala el ex ministro de Planificación de Augusto Pinochet, entrando de lleno en lo que más le gusta y por lo que saca ronchas: la contingencia.

—Los temas de ciencia y tecnología están ausentes de la discusión pública.

—En educación llevamos dos años hablando de asuntos contables y no de calidad. Lo más probable que tengamos educación gratuita, pero pésima. Están resolviendo el problema equivocado, por tanto, hagan lo que hagan, no se avanzará. Será peor que el Transantiago. Este gobierno tiene una obsesión casi gutural contra el lucro y lo privado. Me quedo con la frase de Ignacio Walker: “hay infantilismo progresivo”. En el gobierno hay muchos mediocres: Peñailillo, Arenas, Eyzaguirre. Según las encuestas, a diez ministros no los conoce nadie y es porque no han hecho ¡nada!

—Usted era de la teoría de que la ex Concertación se estaba imponiendo a la Nueva Mayoría para dirigir el gobierno, ¿lo sigue sosteniendo?

—No, eso cambió cuando se rechazó como contralor a Enrique Rajevic. Fue un triunfo de la Nueva Mayoría (NM); no lo querían porque era DC y el candidato de Jorge Burgos, quien era la piedra de avance de la Concertación en La Moneda, que desde ese día se estancó. Para la marcha de los camioneros estuvo a punto de saltar Mahmud Aleuy, pero por estrategia no lo dejaron, y es él quien manda hoy, porque la Presidenta no manda nada.

—¿Usted cree que es Aleuy quien toma las grandes decisiones?

—Los que gobiernan hoy son Aleuy, Pedro Güell, Ana Lya Uriarte y Guido Girardi a través de Quintana, ¡puros extremistas! La entrevista de Nicolás Eyzaguirre a El Mercurio en que despedazó al gobierno fue para reivindicar a la Concertación y decir: “yo soy cuerdo, no estoy dispuesto a locuras”. Sin embargo, nada ha cambiado, y él sigue en La Moneda. Eyzaguirre ha sido el mejor ministro de Hacienda de la Concertación, a diferencia de Andrés Velasco que ha sido el peor, opacado sólo por la mediocridad de Arenas. Velasco fue un despilfarrador gigantesco de platas.

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—Su gran pugna con Francisco Vidal era precisamente por ahorrar y no invertir en obras públicas.

—Es un mito. En el período anterior de Bachelet gastó tres veces más de lo que produjo. Con Velasco hubo inflación, cayó la productividad, la Enap perdió mil millones de dólares y fue quien rompió la regla de superávit estructural de Eyzaguirre en que se gasta más en períodos de vacas gordas y ahorras en el de las flacas. Ahora, sin embargo, estamos mucho peor. Este año el déficit fiscal será cuatro por ciento y el próximo, cinco. Nos estamos endeudando 10 mil millones de dólares por año, lo que significa que están comprometidos los presupuestos de los futuros gobiernos.

Así las cosas, el economista dice que le gustaría que el próximo presidente de Chile fuera Sebastián Piñera, pero eso dependerá del escenario político que, a su juicio, estará dominado por eventos de poca probabilidad (de que ocurran), pero de alto impacto como son los casos Caval, SQM y el precio del cobre. “Lo más increíble que el escándalo de las platas políticas no se destapó porque las instituciones funcionen, sino porque alguien de Penta o Caval se equivocó al no pagarle a un tipo, y estos se picaron. No puede ser que se demoren 10 años en denunciar el cartel del confort”.

La Fiscalía es otro organismo que según Melnick, no cumple su papel. “Está totalmente sesgada, mira por un ojo. El show que hicieron con los Penta es inédito. Yo vi al fiscal Carlos Gajardo tuiteando en contra de Piñera en la mitad de un proceso, ¿dónde se ha visto? Andrés Velasco fue sujeto de persecución política, a la UDI la demolieron; sin embargo con Peñailillo y Martelli no pasará nada. Sabás Chahuán ya dijo que llegarán a un acuerdo. Tomarán un caso menor como el de Jovino Novoa, y sobre eso legislarán, dirán que cometieron una falta, pagarán una multa, ¡y chao!”.

—¿No confía en la independencia del nuevo fiscal Jorge Abbott?

—Pero si fue seleccionado por Chahuán; él nunca fue independiente. Desde el momento que se intervino políticamente Impuestos Internos para perseguir opositores, la institucionalidad se fue a la mierda. El propio ex subdirector jurídico del SII Cristián Vargas, confesó las presiones de Interior, por eso es incomprensible que no miren lo de Caval o SQM. Piensa que procesaron a Giorgio Martelli y no a su empresa, lo que habría destapado su conexión con cinco grandes compañías; Jorge Rosenblut, presidente de una empresa regulada, recaudó plata para el gobierno que lo iba a regular, ¡en otro país estaría preso! Bueno, se arrancó a Miami y me dijeron que sigue pololeando con Ximena Rincón… El gobierno abusa con prácticas chavistas. Y mientras siga, sólo se investigará a la oposición.

—Hace unos días el SII reveló que empresas ligadas a Sebastián Piñera provocaron perjuicio fiscal por $ 128 millones, ¿responde a lo mismo?

—La Moneda está obsesionada con Piñera, está el aparato estatal completo persiguiéndolo.

—Lo que no quita que igual debe responder por los supuestos fondos que habría recibido de SQM.

—Bueno, habrá que ver si es verdad. Había boletas del senador Carlos Bianchi —acusado de fraude al Fisco— y lo acaban de declarar libre. En Chile hay que cumplir con ciertas rigurosidades legales. Y te digo, ahora perseguirán a MEO y puede que lo procesen o no.

—¿De qué dependerá?

—De las negociaciones que logren con él. Marco es autónomo y con ideas propias, y eso para la NM es malo ya que le gusta someter; por eso la persecución, para negociar.

—¿Y terminará cediendo, considerando que todo apunta a que habría pagos irregulares de SQM?

—Depende de cómo y hasta dónde lo tengan agarrado. En Chile hay cosas de derecho y presunción del delito que no son fáciles de demostrar. La liberación de Bianchi, ¿no te parece raro, acaso? Hay un mal manejo de la justicia.

—¿Ve al Poder Judicial capturado por el poder político?

—En la estructura de los tres poderes del Estado, el chancho está mal pelado. Hay mucho peso en el Ejecutivo, menos en el Parlamento y un Poder Judicial poco independiente, muy sujeto a las presiones del gobierno. Está capturado por la Nueva Mayoría, y eso se ve, por ejemplo, en los procesos a militares basados en ficciones legales. Esto trae como consecuencias de que seamos un país corrupto: Ejército, Iglesia, Parlamento, empresarios, ¿quién se salva? Solo Carabineros y la PDI.

A su juicio, la Nueva Mayoría está muy complicada porque no ha hecho una buena gestión y tampoco tiene un postulante presidencial fuerte, “a excepción de Ricardo Lagos, pero la izquierda no lo tolerará, porque es candidato de la derecha. Con la Isabel Allende no pasa nada e Ignacio Walker no tiene el apoyo de la Democracia Cristiana. A ésta le ocurrirá lo mismo que al Partido Radical que en los años 50 terminó desapareciendo”.

—¿Cuáles son sus pronósticos para las próximas elecciones?

—En las municipales a la oposición le irá mal porque no consigue buenos candidatos y tampoco tendrán plata, a diferencia de La Moneda que chorreará dinero estatal para los de la Nueva Mayoría, porque ya demostró que no tiene escrúpulos. Cuando un gobierno dice que el bono es un derecho social, ¡se acabaron las políticas públicas!

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—¿Y en las presidenciales la gente rechazará a la izquierda como ocurrió en Venezuela y Argentina?

—Chávez destrozó su país, sin embargo, siguió ganando.

—Se presume que con corrupción.

—Bueno, por eso te digo.

—¿Acaso cree que aquí podrían manipular los resultados?

—Somos un país corrupto. La gente salta la fila, en las oficinas se roban hasta el papel higiénico. ¿Por qué crees que el gobierno no ha legislado sobre el fideicomiso ciego?, ¡porque son corruptos!; tienen lucas no declaradas, relacionadas con negocios oscuros. ¿Ganará la izquierda o la derecha?, dependerá de en qué condiciones se enfrenten las elecciones. Venezuela llegó al extremo, sin comida, con una violencia desatada, y Chile va para allá. El que ha hecho esta guerra es La Moneda y, al igual que Maduro, ya están montando la estrategia comunicacional de que el fracaso de Bachelet es por la conspiración de los empresarios, con el fin de deslegitimarlos. Mientras, los más de izquierda —como los Jackson y Boric— dirán que se fracasó porque las reformas se acomodaron a la derecha, por lo que necesitarán un nuevo período para hacerlas de verdad. Y ahí aparecerá un líder populista.

—¿Ve a MEO como uno de ellos?

—Uno es Meo, Girardi lo intentará. Quintana y Alejandro Navarro son de muy poca monta. Mi pronóstico es que la Nueva Mayoría se quiebra, se corre más a la izquierda, se queda un tercio de la DC y sigue en el poder. La Democracia Cristiana está muy disgregada, imagínate que se permite tener como presidente a Jorge Pizarro, y aunque algunos quieren sacarlo, no tienen la fuerza. El cumplirá 32 años en el Congreso, y uno se pregunta ¿de dónde es tan rico como para comprarse un departamento de dos millones de dólares y pagar un millón de gastos comunes?

—¿Exageró Sebastián Piñera al señalar que el próximo mandatario deberá reconstruir el país?

—¡Para nada! El drama del próximo presidente es que tendrá que llegar a apretar la tecla delete, y eso es muy impopular. Deberá deshacer la reforma educacional, tributaria; partir de cero con la de Salud, de infraestructura, volver a las concesiones, resolver el problema de las cárceles, de la descentralización, estimular la inversión. Este gobierno no deja ninguna herencia positiva.

—¿No le reconoce nada bueno?

—El Acuerdo de Unión Civil, ¡nada más!

—¿Y cómo recuperar la confianza en el SII y Poder Judicial?

—Al Judicial hay que darle más autonomía económica, porque a los jueces los agarran por el presupuesto y los nombramientos a cargo del Ejecutivo. En cuanto al SII, habría que cambiar la ley para que sea semi-independiente. El INE también debiera separarse; aún dice que el desempleo ha disminuido, ¡una tomadura de pelo! Al igual que los Kirchner, el gobierno miente con las cifras, ¡y le da lo mismo! Me muevo en el ambiente de las empresas y puedo asegurar que la cesantía tiene dos puntos más de lo que muestra La Moneda. Y te anticipo: la Nueva Mayoría se la jugará por destruir el Tribunal Constitucional y cambiar la ley de la Contraloría para poder gobernar por decretos. Como decía Tomás Mosciatti: “Hay una ambición del poder total”, si no ¿cómo se explican 120 mil personas más en el aparato público? Eso es poder, porque tienes a tu gente infiltrada. Es la manera de que tenía Evo, la Cristina, Chávez, Correa para perpetuarse. Aquí sólo les falta el TC, la Contraloría y los medios de comunicación. La única salvación es una nueva Constitución.

—¿Ah, está de acuerdo entonces con terminar con la Constitución de Pinochet?

—Soy partidario si está bien hecha, la que debiera ser aprobada por el 65 por ciento del padrón electoral. La comisión actual es una burla. Como decía Germán Becker: “cuando se nota la intención, se borra la ilusión”. La intención de este comité es ‘mostrarse’ representativo y transformarse en asamblea constituyente.

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