Se habla de la peor crisis de la derecha en los últimos años, desatada por la salida de su presidenciable Pablo Longueira a causa de una depresión. Y muchos apuntaron como gran responsable al gremialismo. Primero, por nominar a un candidato que estaba enfermo. Segundo, porque en menos de lo que canta un gallo, impuso a Evelyn Matthei —previo veto a Andrés Allamand—, dejando a RN sin capacidad de reacción. Vino una seguidilla de desencuentros y acusaciones de deslealtad. El presidente de esa colectividad Carlos Larraín propuso cuanto nombre para evitar a la ex ministra del Trabajo, se levantaron cartas partidistas en su contra, pero Matthei se posicionó tan rápido que buena parte de Renovación no tuvo más opción que proclamarla. Al cierre de esta edición, la última palabra la diría el Consejo General (10 de agosto), que podría levantar otro nombre, tal como sucedió con Sebastián Piñera en 2005.

El timonel UDI Patricio Melero, quien por estos días acusó a Michelle Bachelet de doble estándar —por “bloquear” la agenda legislativa—, desmiente problemas o divisiones profundas del sector. De paso, libera a su partido de cualquier responsabilidad en esto que ya varios tildaron de “espectáculo”. “Cómo podría haber crisis en la Alianza, si hicimos una primaria exitosa; y a la semana de renunciar Pablo, ya teníamos candidato. Javiera Blanco (vocera de Bachelet) habló de nuestro peor momento, ¡se quedó con los crespos! Vivimos tensiones ante algo tan dramático, pero logramos una candidata de primer nivel que competirá a la par con Bachelet. Y a diferencia de la Concertación tenemos un proyecto común; hasta ahora nadie sabe con qué programa pretenden gobernar”.

—¿Por qué nominaron a Longueira si sabían de sus episodios de depresión?
—No es una enfermedad que inhabilite de por vida. Después de sufrirla hace unos años (tras el Caso Spiniak), Pablo fue senador luego de una contienda muy dura (con Lily Pérez). Ahora, como ministro de Economía despachó la Ley de Pesca en un escenario complejo… No había señales para pensar que no podía enfrentar la campaña de primarias. Al contrario, se veía feliz, motivado. De no haber sido por su tesón y mística, no habría ganado en 55 días, por 22 mil 132 votos…

—La depresión no se presenta de noche a la mañana, difícil que no existiera alguna señal.
—¡Ninguna! Se veía muy normal, con un ánimo exuberante, nos convocaba a todos. Lo acompañé a sus giras; lleno de vitalidad, fuerza, con una lucidez mayor, ¡nos sacaba tranco!

—¿Cómo está ahora? Lo último que se publicó es que estaba muy débil…
—No lo he visto. He conversado con su mujer, sus hijos… Se siente mejor, pero estas enfermedades requieren tiempo, no se pueden apurar; tienen un componente químico que debe tratarse con remedios. Es un mal muy triste, hay que mantenerlo en la intimidad hasta que sane.

Wp-Melero-290—Se critica la manera de reemplazarlo, imponiendo a Evelyn Matthei sin aviso, dejando a RN sin capacidad de reacción.
—… Y Carlos Larraín sorprendió al sector político y a La Moneda con su acuerdo con la DC por el Binominal, y Andrés Allamand nos informó por el diario que iba de candidato a senador por Santiago Poniente. Entonces, ¿qué sorpresa dimos? La UDI ganó la primaria, luego nuestro candidato debió renunciar por enfermedad; en ese contexto era legítimo que buscáramos un reemplazante, y el sentido común demostró que la mejor era Evelyn.

—Para RN lo era Andrés Allamand.
—Ellos estaban en su derecho de levantarlo, y estuvimos abiertos a escoger un procedimiento para resolver entre ambos, pero él declinó. Al final, primó el realismo político, sentido común y generosidad. El consenso lo da la persona que tiene más posibilidades, no un candidato que se inventa.

—¿No era realismo político que Allamand reemplazara a Longueira, habiendo casi empatado en las primarias?
—Evidente que no. No existe empate técnico cuando ganas por más de 22 mil votos. Es muy difícil que el perdedor genere consenso o adhesión, porque lo que marcó las primarias fueron sus diferencias. Si hubiese actuado distinto la noche en que ganó Pablo, lo habríamos proclamado a él…

—¿No hay un contrasentido en la ley que, de enfermarse el candidato electo democráticamente, los partidos  escojan a dedo?
—Puede ser, no lo he reflexionado. Lo importante: primó el sentido común. Valoré que Allamand se bajara; fue un gesto unitario. Hoy están todos felices con nuestra candidata.

—Larraín propuso a Andrés Chadwick, a Hernán Larraín… Cuesta entender que la UDI haya optado por Matthei con su historial de desencuentros con los ‘coroneles’.
—Ella tiene fuerza, liderazgo y aceptación ciudadana. Al final, las candidaturas las impone la gente, y en todos los sondeos estuvo siempre dentro de los presidenciables. Si hubo diferencias, no sólo están superadas, es un valor tener diversidad en el partido. Esto rompe con la caricatura de que pensamos iguales, casi como un regimiento político.

—¿No será que dan por perdida la presidencial, y para no sacrificar a emblemáticos, Matthei es una buena carta para potenciar las parlamentarias?
—No hay nadie en la UDI más competitivo y mejor candidata que Evelyn.

No hay nadie en la UDI más competitivo y mejor candidata que Evelyn.

—¿Ni Andrés Chadwick?
—Ni él. Ha sido un brillante ministro, pero no tiene el posicionamiento ni la aceptación de Evelyn. La presidencial y las parlamentarias están muy vinculadas, el que quiere gobernar necesita un Parlamento que lo acompañe, por eso ahora son simultáneas. Quienes dicen que soltamos la presidencial no entienden cómo funciona el sistema.

—¿Matthei es más competitiva que Longueira frente a Bachelet?
—No se pudo medir el potencial de Pablo por razón de fuerza mayor… En nuestras encuestas, hace rato que Bachelet está pegada en el 40 por ciento. Su única novedad es la incorporación del PC. Debieron echar mano a José de Gregorio, René Cortázar, para borrar el programa con el codo;  saben que se sobregiraron a la izquierda. Esta será una elección diferente a las anteriores; se enfrentarán dos visiones y modelos radicalmente distintos en lo económico, político, valórico y social.

—Da la impresión de que la gente quiere cambios radicales.
—El gran aporte de Piñera es que destruimos caricaturas que la izquierda intentó construir: mostramos mayor conciencia social, disminuimos la pobreza y la inequidad con políticas públicas exitosas; creamos empleo como ninguno. El país sabe que si gana la Alianza o la Concertación no ocurren grandes dramas, por tanto, hoy lo importante es el tipo de visión de sociedad que queremos, que ahora son más contrapuestas. Se generará una polarización entre las dos candidatas. Desde ya espero los debates entre ellas, aunque tengo la convicción de que la ex mandataria querrá tener los menos posibles.

Wp-melero-193—Ella dijo que no tenía miedo.
—Queremos un debate por región, pero sabe que no le conviene debatir con Matthei. Será interesante ver a una ex presidenta frente a otra mujer con el bagaje de quien fue diputada y senadora. Ambas son fuertes, con trayectoria, convicciones. Evelyn tiene mucho contenido, formación; derrumbará ese enamoramiento irracional de los chilenos con Bachelet, y la obligará a decir lo que pretende hacer.

_—Una encuesta de Cooperativa arrojó que el 79,6 por ciento cree que perderá la ex ministra.
—Todos sabemos que Cooperativa es de la Concertación, tiene un sesgo político muy marcado. Si hay algo que está desacreditado son las encuestas. Con voto voluntario, es difícil predecir.

—¿Cómo le han rayado la cancha a Matthei?
—El temperamento es su principal fortaleza. Confiamos en ella, es inteligente, con personas así te entiendes. Tiene su carácter, ¡y bienvenido sea! Demuestra fuerza, no elude temas ni acomoda posiciones; habla con argumentos. Un garabato más o menos, ¡no me importa!, ¿quién no se ha mandado un garabato bien puesto?

—Al cierre de esta edición el consejo general de RN podría proclamarla o lanzar otro nombre como ocurrió en 2005.
—RN ratificará a su comisión política. En 2005 había dos candidatos, en Renovación puede que ahora tengan a otro, pero sería una decisión inadecuada. Todos coincidimos que tenemos al mejor; esto es racionalidad pura.

—Carlos Larraín pide gestos, ¿qué hacer para dejarlo contento?
—Más que gestos, se requiere actitud de unidad, y Evelyn lo ha demostrado. Nos propusimos una plantilla parlamentaria competitiva frente al nuevo escenario en que nos mediremos con la Concertación más amplia. RN en su legítimo derecho puso a Allamand en Santiago Poniente; nosotros a Golborne en Santiago Oriente.

—¿Por qué si lo bajaron como presidenciable por lo de Cencosud e Islas Vírgenes, hoy lo levantan como senador?
—Siempre lo hemos respetado por su capacidad profesional y humana. Incluso,  cuando se bajó, le ofrecimos una senaturía. Su salida se originó fundamentalmente porque fuerzas de nuestro sector se sumaron a críticas muy injustas, lo que hacía inviable que se respetara como candidato de unidad.

—Cuesta pensar que sea la razón y no el pragmatismo UDI de continuar con un candidato cuestionado por cobros abusivos.
—No, en Cencosud él actuó de buena fe, la industria en ese tiempo entendía una relación tácita con los consumidores. Después vino el caso de BancoEstado… Hay acciones que en el pasado se hacían de determinada forma, y que hoy por la sociedad, el Parlamento y la regulación, cambiaron y se han vuelto inaceptables.

—Golborne dice que se manejó dentro de la legalidad, pero ¿fue ético?
—Está bien, sólo aclaro que no era un tema exclusivo de Golborne. Fue una práctica que tenían muchas empresas. Con la nueva regulación y con lo que hemos aprendido, ¡no lo haría!

—¿No teme que la ciudadanía lo castigue con el voto?
—Su imagen es la misma. Creo que ganará; tiene trayectoria y sensibilidad social.

—Se prevé una batalla campal con Manuel José Ossandón.
—Las dos senatoriales de la región Metropolitana son las más importantes por el número de votantes; serán reñidas. A Laurence lo percibirán más cercano y leal con el mandato Piñera.

Wp-Patricio-193-3—¿Y le gana Pablo Zalaquett a Allamand?
—Sí. Tiene aceptación y vínculos por su rol de alcalde. Más que políticos, hoy se quiere legisladores cercanos, con compromiso social.

_—¿Teme alta abstención en la parlamentaria por las peleas de la Alianza?

—La derecha chilena es beata en lo de la unidad. Donde voy me dicen “no peleen”, pero no valoran que al final siempre actuamos unidos, llegando incluso a ser gobierno. La crítica no se condice con los hechos. En el ala más tradicional, hay poca cultura de la diversidad, como existe en la Concertación, ¡que se agarra más que nosotros! Deben acostumbrarse a las diferencias.

—Hay molestia con ustedes por la subida y bajada de candidatos en Santiago Oriente.

—¡¿Qué nos van a criticar?!, ¿que nos esforcemos por buscar al mejor? Mi único objetivo es ofrecer los nombres más competitivos. La Concertación sacó y puso a Escalona, le busca cupo a José Antonio Gómez, le da un pase a Camila Vallejo y le regala Santiago Centro a Giorgio Jackson. No los critico, al final los partidos se evalúan por la cantidad de votos y parlamentarios.

—¿Su pronóstico para noviembre?
—La diferencia no será tan sustancial como para que el triunfador tenga la hegemonía del Parlamento. El chileno prefiere los equilibrios.