La periodista mira directamente a la cámara e impotente se despide. “La próxima vez que intenten sintonizarnos, ya no será posible. La señal ha sido cortada”, sostuvo Idania Chirinos, jefa de contenidos del canal de televisión NTN24. Transcurría el 12 de febrero del presente año y en Venezuela se desarrollaba la primera movilización contra el gobierno de Nicolás Maduro. Violencia y desesperación fueron la tónica de la jornada que terminó con 23 heridos y 3 muertos. Mientras la casa televisiva informaba, fue ‘inexplicablemente’ sacada del aire. Así se iniciaba la guerra del régimen de Maduro contra los medios de comunicación. Una batalla que durante los últimos días ha ido en alza.

Poca seguridad, inflación –en 2013 llegó al 56,2%– y escasez de servicios básicos son las principales causas que han llevado a miles de venezolanos a manifestarse. La represión ha sido máxima. En un intento por registrar esta situación, los periodistas han visto su trabajo censurado, a la vez que reciben amenazas. “Hay temor. Con algunos colegas de Caracol, RCN, La voz de América y CNN hemos establecido patrones de seguridad en la ciudad para cuidarnos entre nosotros mismos”, sostuvo en una entrevista Carlos Eduardo Sánchez, corresponsal de NTN24.

Luego, fue el turno de CNN. Molesto por la información transmitida, tras considerar que “alienta a las fuerzas de la oposición”, el líder venezolano decidió revocar las credenciales de prensa de sus periodistas. Tanto así que la presentadora Patricia Janiot tuvo que abandonar el país poco después de emitir un programa en el que generó un debate entre estudiantes chavistas y universitarios opositores. Si bien al día siguiente Maduro echó pie atrás y permitió que la cadena de televisión permaneciera informando, la situación continúa siendo crítica.

Es que el enfrentamiento del chavismo con la prensa es de vieja data. Lo inició Hugo Chávez en 2001, cuando acusó a Pedro León Zapata, caricaturista del diario El Nacional, de estar contratado para dibujar en su contra. Más adelante, sacó de circulación a las radios opositoras, luego de negarles la concesión entregada por el Estado. “Nunca pensé que años después me tocaría vivir lo mismo. Fue un momento muy duro para los venezolanos y para quienes ejercemos la profesión del periodismo”, sostuvo Idania Chirinos, rostro ancla de NTN24.

Hasta el momento, 11 personas –según el gobierno– han perdido la vida en una cadena de movilizaciones que no para. En tanto, organizaciones como Human Rights Watch y Reporteros sin fronteras trabajan para que las condiciones de la prensa sean más dignas, en una batalla contra la censura que aún no tiene fecha de expiración.