Los gobiernos no cambian por los ciudadanos y ciudadanas que tienen claras y definidas sus posturas políticas. La regla indica que un elector disciplinado siempre votará por el candidato que designe su bloque político. Un ejemplo actual es el Partido Comunista que, a pesar de que muchos de sus militantes –especialmente los más jóvenes– sienten más cercanía con Beatriz Sánchez y Alberto Mayol (los postulantes del Frente Amplio) votarán por Alejandro Guillier el 19 de noviembre.

Desde la recuperación de la democracia, la Concertación contó con una sólida base de apoyo muy identificada con la oposición a la dictadura. Esta seguidilla de gobiernos (Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet) la quebró Sebastián Piñera al ganar las elecciones en 2010.
¿Cuál fue su estrategia en ese entonces?
Atraer a personas que históricamente habían votado por la centroizquierda, moderando su discurso e incorporando a su campaña a ex concertacionistas como Fernando Flores, Jorge Schaulsohn y Jaime Ravinet. En su gobierno, incluso, criticó a los “cómplices pasivos” de las violaciones a los derechos humanos durante el gobierno de Pinochet.
No obstante, el derecho a cambiar de posición política no es bien visto en nuestra sociedad, es más bien criticado. Quizás ello buscó cambiar la semana pasada el columnista político y ex militante comunista Max Colodro cuando dijo a Revista Qué Pasa que mira con distancia a la Nueva Mayoría, pero ve con buenos ojos algunas “trayectorias personales”, como la del candidato de Evópoli a las primarias de Chile Vamos, Felipe Kast.

“En la primaria anterior de la Nueva Mayoría fui a votar por Claudio Orrego. Y en el escenario actual no tendría problema en ir a la primaria de Chile Vamos a apoyar a Felipe Kast. Me siento identificado con lo que está haciendo, con lo que intentó hacer Andrés Velasco con Ciudadanos.Si hubiera posibilidad de apoyarlos en alguna instancia electoral, lo haría sin problemas”, dijo.

Su declaración no pasó desapercibida y fue muy comentada en las redes sociales.

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