En la recta final, Marcela Cubillos (46) está con el pie en el acelerador. El último mes recorrió Chile junto a Andrés Allamand, región por región, con un solo objetivo: explicar de qué se tratan las primarias y motivar a la gente a participar.“Está muy desinformada”, asegura la ex diputada UDI que hace poco renunció al gremialismo para ser “consecuente”. Cubillos sabe que mientras más amplia y participativa sea la elección del domingo 30, mayores posibilidades tiene su marido de imponerse sobre Pablo Longueira, y convertirse en el presidenciable de la Alianza. Por algo su eslogan de los últimos días es ‘vamos a votar, vamos a ganar’.

Han sido semanas movidas para el abanderado de RN, y no sólo por sus giras. A pesar de que con Longueira intentan no entrar en conflictos ni marcar diferencias —como se vio en el primer debate televisivo—, no es misterio que Allamand genera anticuerpos en algunos gremialistas que lo han tildado de conflictivo y lo responsabilizan de la caída de Golborne.
Marcela cuenta que además del rol de definir la estrategia y ver el aspecto comunicacional de la campaña en el tramo final, “he cumplido uno privado, intentando ser la mejor compañera en momentos difíciles y de injusticias”. Dice que el humor de sus tres hijos José Antonio (18), León (15) y Baltazar (13) —que viven con ellos, y que Andrés asume como propios— han ayudado a sortear días difíciles.

“Todos opinan, llegan con comentarios del colegio, participan los amigos. Andrés siempre dice que le traje alegría a su vida”

“Todos opinan, llegan con comentarios del colegio, participan los amigos. Andrés siempre dice que le traje alegría a su vida, y es porque hemos construido una vida familiar muy rica, de mucha felicidad. Lo veo correr en las mañanas —mucho más que yo— para alcanzar a tomar desayuno con los niños… Y los escucho matarse de la risa, peleándose los suplementos de deporte; existe mucha complicidad”.

—Llamó la atención que fueran sus dos hijos menores al primer debate televisivo de la Alianza, y ninguno de Andrés.
—Es que ya son adultos y cada uno tiene sus responsabilidades: Ignacia estaba en la obra Paul & John, Olivia en Estados Unidos y Raimundo recién operado de una pierna.

Wp-Marcela-193—Se habla de un empate técnico entre Allamand y Longueira, ¿por qué su marido no capitalizó cierta ventaja con seis meses de campaña a su favor?
—Siempre supimos que la elección sería competitiva; la UDI y RN toda la vida han sido muy parejos. Andrés y Pablo son líderes muy potentes; esperamos ganar; aunque será peleado.

—Ni el debate en TV logró demostrar las reales diferencias entre ellos.
—No es dramático que así sea. En el de la Concertación llamaron la atención las profundas diferencias entre quienes aspiran a gobernar juntos. Lo razonable en una coalición es que cueste encontrarlas…

—¿Por qué entonces la gente debiera inclinarse por Allamand, si a simple vista encarnan lo mismo?
—Las primarias no sólo eligen al mejor representante del sector, sino a quien tiene más posibilidades de ganar. Siento y veo que la gente que vota por Andrés no sólo le tiene confianza y cree en sus ideas, también lo ven más competitivo frente a Bachelet. Las encuestas de adhesión y de rechazo lo favorecen. El ha demostrado que puede convocar una mayoría más amplia. Se la jugó en RN por primarias incorporando independientes, a diferencia de la UDI que ha hecho una campaña hacia adentro, para sus militantes.

—José Antonio Kast sostiene que la gran diferencia entre ellos es que Longueira siempre ha ganado sus elecciones.
—Para las municipales decía lo mismo respecto de Pablo Zalaquett y de otros. Es cierto que Longueira ha triunfado, pero con un sistema binominal; él es muy bueno para convocar a su electorado más duro, y consigue el porcentaje para ganar una parlamentaria. Sin embargo, para la presidencial debes convocar a más del 50 por ciento, en eso se ha enfocado la campaña de Andrés. El atrae la derecha dura y jugada porque lo ven consecuente, pero también tiene la capacidad de abrirse, tal como Sebastián Piñera que no ganó sólo con RN y la UDI. Andrés cree en eso; le sale natural, a diferencia de la candidatura gremialista.

—Con las relaciones en la alianza dañadas, ¿la UDI apoyará sin restricciones a Allamand si triunfa en las primarias?
—Conflictos han existido siempre, pero al minuto de enfrentar las elecciones y de gobernar, nos ponemos de acuerdo. La UDI ha visto trabajar a Andrés en el Congreso, estuvieron a la par en comisiones investigadoras, ayudando en las interpelaciones, en proyectos de ley. Tienen una historia de labores en conjunto, que no pone en duda la declaración de un dirigente. Aquí hay un compromiso que el que pierde apoya al otro.

—Jovino Novoa lo tildó de conflictivo y Evelyn Matthei sembró la duda sobre apoyar a su marido o a Velasco…
—Lo mismo que decían sobre Piñera hoy lo repiten con Andrés, ¡es casi un libreto!

—No le perdonan las críticas sostenidas a Golborne y lo acusan de ser el responsable de su caída.

—El presidente UDI Patricio Melero —que me imagino habla en nombre de su partido— dijo muy claro a La Tercera que si no hubiesen creído que Longueira era mejor candidato, no hubieran bajado a Golborne. Y el propio Laurence señaló después que no pudo seguir por falta de apoyo… Entonces —como decimos los abogados— ‘a confesión de parte, relevo de pruebas’.

—Pero Allamand fue implacable con él en comparación a como se muestra ahora con Longueira.
—Es que con Golborne sí tuvo diferencias de fondo con respecto a las negociaciones con Bolivia, el aborto y con las modificaciones unilaterales de las cláusulas de los contratos con casas comerciales. Y lo planteó, pero eso no hace una campaña implacable ni a él más duro. Fue consecuente, y ganó libertad para manifestar hoy sus diferencias con Michelle Bachelet.

—Jacqueline van Rysselberghe tuiteó que usted dijo que había sido ella quien entregó la información sobre las cuentas secretas de Golborne en Islas Vírgenes, ¿qué hay de cierto?
—No es efectivo. Solo sé que esa información la publicó el diario El sur.

—¿Qué tiene que ver usted en esta historia?
—Lo único que sé es que durante una entrevista que le hizo Claudio Fariña a Golborne —donde Jacqueline estaba presente— le preguntó por estas supuestas declaraciones mías, y ella se sorprendió con su respuesta de que efectivamente tenía sociedades allá. Pero más no sé; me metieron en un baile que no corresponde.

—¿Una vuelta de mano del gremialismo tras las críticas de Andrés hacia su presidenciable?
—No tengo idea. En ese tema no tengo nada que aportar.

—Se retiró de la UDI para ser consecuente, pero más allá de eso, ¿la representa?
—Hoy en ambos partidos encuentras personas que te representan, y otras que no. No criticaré al que ayudé a formar y donde milité toda mi vida. Retirarme era un paso natural; soy la mujer del candidato de la tienda aliada.

—Se demoró eso sí, ¿qué pasó en el intertanto?
—Convivo muy bien con las diferencias políticas, pero cuando pasan a ser personales, lo lógico es dar un paso al lado. No entraré en detalles, pero no obedece a una persona, declaración ni a un momento particular. Son procesos, lo pude haber hecho antes o no haberme ido. Se dio natural, y no fue drama.

—El diputado RN Pedro Browne estima que el freno de la UDI a la franja de primarias era para que éstas sean lo más reducidas, y así poder acarrear gente.
—No es sano que las elecciones las definan las maquinarias de los partidos o los acarreos. Si existen las primarias, lo razonable es que la gente ejerza su derecho de elegir quien quiere que aparezca en la papeleta. Ahora, pienso que hay mucho mito con eso. Los PP han evolucionado, hoy no es tan fácil acarrear, porque es faltarle el respeto a las personas.

—Varios RN hablan de reuniones secretas de Longueira con el mundo militar.
—No sé. Deben ser tan secretas, ¡que no tengo idea!

—¿Qué lectura le da a la inclusión de Joaquín Lavín a la campaña?
—El ha sido muchas veces candidato, es natural que hoy estén todas las figuras UDI trabajando con Longueira, que es un emblema del partido. Y si Lavín sintió que podía ser más útil en la campaña que en el gobierno, está en su derecho.

—Golborne no cerró la puerta a ir a la elección si Longueira pierde las primarias. Incluso su hija Ignacia propuso en Twitter juntar firmas para que su papá vaya como independiente.
—No sé lo que estarán pensando… Las primarias son un sistema democrático donde compiten todos los que aspiran a representar un sector, y los que pierden apoyan al ganador. Entonces si él decide bajarse en el camino y no postular democráticamente, me parece curioso que ocurriera… Ahora no sé cuánta importancia darle al Twitter de su hija, ni tampoco sé si responde a una estrategia o decisión.

Wp-Cubillos-290“Para conquistar el centro, Andrés debe apoyarse en el buen gobierno que hemos hecho, que tiene un estilo muy distinto al de la Concertación. Ese electorado más indeciso y voluble, aprecia que gobernemos más por resultados que por intenciones. Los candidatos concertacionistas querían posnatal de seis meses, querían reforma tributaria, querían creación de más empleos… Hoy un ex ministro de Hacienda habla de hacer cosas que en su minuto él mismo frenó. Este gobierno habla menos, pero concreta. Al momento de votar, primarán las razones por sobre las sensaciones. La gente le puede tener mucho afecto a Bachelet, pero frente a la papeleta pensará: ¿La quiero de nuevo como presidenta?, ¿quiero de nuevo a sus amigos en el gobierno? No será fácil, pero Bachelet es ganable. La ciudadanía ha cambiado, quieren más información, se tragan menos cuentos”.

—¿Cree que el ingreso del PC a esta nueva mayoría podría dejar muchos huérfanos concertacionistas?
—Claro, si presentan muchas contradicciones, partiendo por Claudio Orrego que ya dijo que si sale presidente no quiere al PC; pero resulta que eso ya es pasado, ¡si ya está adentro! Y tú crees que si pierde Orrego, ¿se irá del conglomerado?, ¡no pues!, saldrá a apoyar al candidato que gane. Es una coalición distinta, la candidata reconoce que ha cambiado, no son los mismos que gobernaron 20 años…

—¿Cómo competirle a Bachelet en propuestas como universidad gratis, AFP y CFT estatales, matrimonio igualitario, nueva Constitución, muy en sintonía con las demandas sociales?
—Algunas lo están, y otras no. No creo que en Chile exista mayoría a favor del matrimonio igualitario; lo más probable que su mundo concertacionista lo esté, ¡por algo cambió de opinión! La forma de enfrentarla es proponiendo un proyecto político distinto, y los chilenos evaluarán cuál prefieren. En educación puede sonar bien la gratuidad, pero es injusto que a una familia rica se le regale, porque aunque pague más impuesto, no corresponde que esa plata se le devuelva a ellos mismos. En cambio para las de clase media —no vistas como las más vulnerables—

Andrés propone aumento de becas y créditos.

—¿Ahí pondrá el foco Andrés si resulta presidente?
—El aspira a continuar el gobierno de Piñera; queda mucho por avanzar, pero siente orgullo de lo que ha hecho. Entre sus ejes está el de un país sin abusos, y en eso ha sido firme tanto con las casas comerciales como con el Banco Estado. Además, pretende perfeccionar el sistema democrático con primarias, reformas constitucionales y es partidario del voto chileno en el extranjero.

—¿Y qué pasa si no gana?, ¿lo han conversado?
—Siempre está la posibilidad de ganar o perder, forma parte de la vida. Hemos procurado tomar esto con tranquilidad, dándolo todo y siendo transparentes.

—¿Tienen un plan B?
—No, no lo hemos conversado. Si se pierde, se enfrenta; y si se gana, ¡se asume!