Nunca pensó en otra circunscripción senatorial que no fuera Santiago Oriente. “Soy de acá, fui alcalde de Pirque y de Puente Alto, y tampoco quería estar lejos de mi señora y niños”, dice Manuel José Ossandón (50, casado con Paula Lira, ocho hijos). Y aunque también fue designado, aclara que era partidario de primarias, “pero nadie se inscribió para competir en primarias que a estas alturas son ‘prifarsas’, porque a la hora de los quiubos nadie quiere. Lo mismo ocurre con el binominal, todos se llenan la boca, pero no lo cambian porque no les conviene”.

Sobre su adversario directo José Antonio Kast, asegura que no son lo mismo. “El es un muy buen diputado, yo tengo 20 años de trayectoria en la calle muy distintos a los suyos. En lo valórico somos parecidos, no así en lo político donde él es más rígido. Para ganar en Puente Alto —bastión del PS—, debí generar equipos, crear alianzas, ser transversal, respetar la diversidad y trabajar con los que piensan distinto. Basta con mirar la polarización de hoy, muchos de mi sector hablan del PC ¡como si fuera el demonio!”.

—Kast asegura que la calle no es exclusiva suya, él también fue concejal y como diputado no se saca los bototos.
—La calle de un parlamentario con la de un alcalde de una comuna popular no son comparables. Tienes que enfrentar problemas de salud, educación, anegamientos, terremotos, planificar la ciudad, ver los temas de conectividad, transporte, microempresas, desarrollo, mujer, violencia intrafamiliar, cárcel, administrar colegios, contratos con los profesores, enfrentar huelgas, manejar presupuestos… Perdóname, la responsabilidad de administrar y decidir, es distinta.

—Da la impresión de que su electorado está en el mundo popular, ¿cómo piensa conquistar a los de mayores recursos?
—No es así. ¿Por qué crees que la UDI cambió a tres candidatos?; ¡no me ganaban! No hay ningún partido en el mundo más pragmático que ellos, y lo demostró con la bajada de Golborne. Si alguno de los suyos me ganaba, ¿lo habrían cambiado?, ¡no pues! Así es que no me vengan a decir que me ganan o que el ABC1 es de Kast.

—Pero hay una derecha dura, conservadora que lo más probable que esté con él. ¿Cómo piensa atraerla?
—Pertenezco a esa clase, no soy ni media ni baja, y tampoco me vendo así. La diferencia es que llevo 20 años trabajando con los pobres. Y puedo dar fe de que existen dos Chile que muchos de mi sector no quieren ver, por eso no entienden por qué este gobierno no tiene el 60 por ciento de aprobación con un 6 por ciento de crecimiento y pleno empleo. Y es porque la gente modesta sigue igual, si no todo es número, también se necesita mística. El otro día un empresario me dijo que yo no entendía lo que pasaba, que muchos de sus empleados estaban muy bien, con todos sus hijos en la universidad. Sí, pero endeudados hasta el cogote, le respondí. Eso nadie lo quiere ver, y me siento con la obligación moral de gritarlas. Este gobierno ha sido honesto, mucho mejor que el de Michelle Bachelet, pero es imposible callar que en el Sótero del Río un niño de tres años que se cortó el tendón no podía ser operado porque no había anestesista, ¡y todos lo niegan!

Wp-Osandon-193-—Kast dice que así como critica, también debiera plantear soluciones.
—Mira (luego de buscar unos papeles, lee textual) Kast el 21 de octubre del 2011 —sobre reforma tributaria—, le dijo al Presidente: “Así como me dice yo quiero lealtad, le digo sí, pero yo también quiero coherencia y consecuencia”. Lo trató de incoherente e inconsecuente; fue mucho más duro. Pero ¿sabes?, no estoy en contra de lo que dijo, sí de que no haya seguido expresando lo que pensaba y lo hayan callado. Si muchos como él que tenían el poder hubiesen dicho lo que pensaban, no estaríamos en esta crisis política. ¿No te parece raro que con los números que teníamos para mostrar hayamos perdidos todas las elecciones municipales? Tenemos un gobierno bueno, pero que será un paréntesis, porque si las elecciones fueran el domingo, Bachelet y la Concertación —con todos sus próceres destruidos— ¡nos arrasan! Muchos creyeron que ser leal era quedarse callados, en momentos que La Moneda apostaba por los técnicos.

—Enmendó el camino.
—Pero el estilo era el mismo. El primer año mató a este gobierno con sus ‘súper técnicos’. Y cuando creas expectativas, y te planteas como fundacional y que todo lo de atrás era malo, generas molestia, rabia. Si hubieran existido 20 Kast, el Ejecutivo habría rectificado. La gente de centro-derecha se dará cuenta de que fui valiente y leal, porque los problemas públicos no se arreglan puertas adentro. Cuando el señor duro de derecha vaya a votar y piense ¿de quién es la culpa de que Bachelet nos gane, que quizá haya asamblea constituyente y que la izquierda vuelva con toda la fuerza?, se acordará de los que callaron. Te puedo certificar que gente de la UDI y RN pensaban lo mismo que yo decía públicamente.

—¿Quién financia su campaña?
—Hasta ahora mi familia en un ciento
por ciento.

—¿De acuerdo con que se transparenten los aportes a las campañas políticas?
—Absolutamente. Es un escándalo que los mismos precandidatos UDI por Santiago Oriente hayan botado millones de dólares a la basura. Tengo claro que no voy a tener ni un cuarto de la plata de Kast, pero demostraré que las campañas se ganan con mística, no sólo con plata.

—¿Cuáles son los principales problemas de Santiago Oriente?
—Más que un problema puntual, te puedo decir que a diferencia de mi competidor, no soy un político tradicional. Vengo del servicio público, no tengo experiencia parlamentaria y es lo que la gente pide a gritos, porque los ven sin un deseo real del bien común. Quiero terminar con esa guerra de izquierda y derecha, y enfocarla a la desigualdad, falta de oportunidades y a los dichos políticamente correctos. Todos los estudios dicen que mi plus es decir la verdad, ¡aunque me aforren! Longueira es un tremendo tipo, pero es el típico político tradicional. Yo demostré que cruzo las barreras porque mi esencia es el bien común. No digo que ellos no, pero no estoy pa’l camboyeo político. Si soy senador, seré el primero en ayudar al presidente electo ya sea Bachelet, Allamand o Longueira, porque hay que trabajar en una nueva política.

—¿Es ganable Bachelet?

—Díficil, pero sí. Y Allamand es más competitivo: tiene menos rechazo y mayor capacidad de acuerdos transversales.

—¿Se beneficia Allamand con que el PC apoye a la ex Presidenta?
—Ese apoyo la complicará a la hora de hacer su programa, porque deberá poner de acuerdo a gente muy diversa. La Concertación ya no existe, pasó a llamarse ‘Concertachelet’, ya que quienes votarán por ella, les importa un huevo los que están detrás.

—¿Cuáles debieran ser los tres ejes de un posible gobierno de Allamand?

Wp-Osandon-193-2—Antes de un país desarrollado debemos ser uno justo. Chile está creciendo, las cifras están buenas por lo que se notan más las diferencias. Hay un país con mayor información que está mirando, y si no se equipara la cosa, habrá una revolución. Ya está bueno que lo reconozca mi sector, y que un grupo de parlamentarios derechistas deje de proteger a los multimillonarios. Para un país más justo hay que priorizar la educación escolar pública gratuita, que cada 100 alumnos que den la PSU tengan las herramientas para sacar 700 puntos, y terminar con las universidades chantas dedicadas a lucrar, al punto que hay un par de éstas que son las grandes financistas de campañas políticas. Por otro lado, hay que dignificar la salud, potenciar los sistemas de atención primaria y solucionar la ausencia de médicos. Y si queremos ser desarrollados, ¡no sigamos haciendo casas de 50 metros cuadrados! Más que dar un bono, hagamos construcciones dignas, con dos o tres dormitorios para que las familias tengan más hijos.

—¿Abierto a cambiar el modelo?

—No, a los chilenos les gusta el sistema, lo acogieron. Todos quieren ir al mall, tener celular. Las personas, los abusos son los que han creado las diferencias.

Es contrario al matrimonio homosexual, “pero estoy de acuerdo con el concepto del AVP, en cuanto a que dos personas ya sea héteros u homosexuales firmen un contrato por un tema de herencia. La señora Yolanda que conozco mucho, después de convivir 30 años quedó en la calle porque don Osvaldo tuvo un infarto”.

—¿Legalizaría la marihuana?
—No, está demostrado que las drogas hacen mal. Y si se usara para fines médicos, entonces que un laboratorio la trabaje al
igual que la morfina.

—¿Píldora del día después?
—Desde mi punto de vista religioso, a mi hija no se la daría jamás. Ante la duda de si
es abortiva, me abstengo.

—¿Apoya el bono de cien mil para incentivar la natalidad?
—Está bien, es una señal, aunque como te decía la real forma de incentivar la maternidad es a través de viviendas dignas. Que las personas que tengan dos o tres hijos cuenten con un subsidio mejorado, descuento en impuestos y ayuda en educación. Eso motiva mucho más que un bono.

Jose Antonio Kast

Wp-Kast-193-Se convirtió en el candidato a senador UDI por Santiago Oriente de la noche a la mañana, cuando la directiva gremialista decidió que era lo mejor para destrabar la competencia desatada en esa zona por Iván Moreira y Ena von Baer. Una denominación a dedo que tanto el candidato a La Moneda Pablo Longuiera como José Antonio Kast (47, casado con María Pía Adriasola, nueve hijos) justifican en pro de la armonía y unión del partido. “En el minuto que Andrés Allamand atacó a Laurence Golborne, no sólo lo dañó a él, también se perdió el sentido inicial de las primarias presidenciales, que era alcanzar la unidad. Estas buscaban debatir ideas, presentar propuestas, no descalificaciones personales. Era inviable que Allamand llamara a votar por quien criticó tan duro. Cuando asumió Longueira bajamos nuestras primarias al Parlamento y nos enfocamos sólo a que él gane”.
Sobre sus diferencias con el RN Manuel José Ossandón con quien competirá por un escaño al Senado por la Alianza, Kast apunta a que él ha ejercido un liderazgo positivo. “He buscado proyectar este gobierno y me la estoy jugando para un segundo período tan exitoso como el del Presidente Piñera. En el Senado se necesita una voz firme y clara sobre lo que queremos hacer”.

—¿Cómo le competirá a Ossandón en la calle que —dice— es una de sus fortalezas?

—Fui concejal cuatro años y soy diputado por una de las zonas más populares como San Bernardo. Yo me saco los bototos sólo para ir al Congreso, soy tan de terreno como cualquiera. Si hay algo que me caracteriza, es que preparo e incorporo a los jóvenes a la política, tengo opinión en todos los temas y busco soluciones y acuerdos…

—¿A diferencia del ex edil?

—El ha sido excesivamente crítico de la gestión del gobierno; así como reclama, también debiera proponer soluciones. Yo igual he tenido momentos difíciles y diferencias con el Ejecutivo, pero jamás podría decir que no me han escuchado.

—Muchos temen a los millones que la UDI pueda invertir en estas parlamentarias

—Nuestra mayor fortaleza son las personas, el equipo que hay detrás, no los recursos.

—¿Cómo financiará su campaña?

—Pedí un crédito importante; creo que puedo marcar una diferencia y ayudar. También hay personas que colaboran, según indica la ley.

—¿Partidario de transparentar los aportes económicos a las campañas políticas?
—La ley es buena, aunque perfectible. Sin ella estaríamos como en Argentina, con el señor del maletín repartiendo plata a los candidatos.

—¿Ha identificado los reales problemas de Santiago Oriente?
—Es una de las circunscripciones más diversas: con pobreza muy dura y con gente de mayores recursos. Hay que hacer que a Chile le vaya bien, lo que no significa quitarle al que tiene más para darle a los con menos. Debemos seguir con lo que se está haciendo hasta ahora. Cuando un país crece y hay trabajo, aumenta el ingreso familiar, y el Estado tiene la obligación de brindar buenos servicios de salud, educación, seguridad y transporte público. Y este gobierno se ha esforzado por brindar una mejor calidad de vida.

—Da la impresión de que su electorado natural es el ABC1, ¿cómo lo hará para llegar a los sectores más populares?
—No lo comparto, soy primera mayoría en San Bernardo. Conozco muy bien La Pintana, El Bosque, Puente Alto; de hecho mi señora vivió más de diez años en una parcela en Bajos de Mena; sé muy bien su realidad y ellos saben quién soy. ¿En qué me diferencio de Ossandón?, en que la gente reconoce los liderazgos constructivos, cuando hay trabajo en equipo, y te proyectas con ellos. Ya no quieren peleas, conflictos, ni llaneros solitarios.

Sus prioridades como senador: Educación, seguridad ciudadana, salud y vivienda. No está por cambiar el binominal. “Este sistema electoral le ha dado estabilidad y desarrollo al país. Prefiero hacer más eficiente el trabajo legislativo que incrementar el número de parlamentarios”. Kast está convencido de que Longueira es el más competitivo frente a Michelle Bachelet. “Es quien más ha dado testimonio de servicio público, de proyección política —al lograr grandes acuerdos— y quien más elecciones ha ganado. A él sí le creen”.

—Sin embargo, genera un alto rechazo.
—Cualquier líder político con convicciones y que las defiende, genera oposición. Sin embargo, ser ministro cambió la percepción en la gente.

—¿Cuáles debieran ser los tres grandes ejes de su gobierno?
—Hay uno solo que es un Chile justo, que difiere de la igualdad a la venezolana que propone Bachelet: todos iguales y abajo, ¡todos pobres! Lo justo es darle a cada cual lo que le corresponda para que se desarrolle.

—¿Manteniendo el modelo?

—El modelo ha funcionado, y la idea es mejorarlo. Los que proponen cambiarlo no han presentado ninguno que lo supere, y pretenden llevarnos a realidades como las de Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia. Asamblea constituyente para cambiar el modelo se da en países con crisis institucional, donde no se puede caminar tranquilo ni vivir seguro. En educación, por un tema de justicia, este gobierno igualó el interés del Crédito con Aval del Estado con el Crédito de Fondo Solidario a un dos por ciento. Este Presidente aumentó la subvención escolar, impulsó el IPC de la salud, con crecimiento, empleo y ahora va por una reforma previsional. No hay nada que mejore la condición de vida que un buen trabajo. La PNUD, el Banco Mundial, la OCDE y la Cepal reconocen el crecimiento, estabilidad y la calidad de vida chilena. No por nada hay gente con más vehículos, salen de vacaciones, con mejor estándar de vida.

Wp-Kast-193-3—Y si estamos mejor, ¿por qué la gente no está del lado del gobierno?
—Cuando tengan que definirse evaluarán si quieren seguir este positivo camino o volver a lamentables gestiones anteriores. Con Bachelet ya se está dando la crónica de una muerte anunciada; ha bajado su evaluación. El que no se pronuncie ha sido más grave que si hablara. No ha tomado posición en temas como Educación. Un día dice que debe ser pagada; al siguiente, gratuita. Estaba a favor de las primarias, y hoy no sabe qué hacer con el PC. La gente ve su falta de liderazgo, por eso apoyarán nuestra propuesta para la continuidad.

—¿El apoyo de los comunistas a Bachelet beneficiará a Allamand?
—Lo primero es la primaria, allí los que apoyan a este gobierno tendrán que elegir entre él o Longueira. Luego entraremos en el debate de lo que Bachelet ha hecho, de cómo ha engañado a los chilenos. Ella no tiene una línea de gobierno, ¡sino diez!, y esa falta de unidad le pasará la cuenta.

En lo valórico tiene sus reparos con el AVP. “No estoy de acuerdo en darle una suerte de calidad de matrimonio tipo B a la relación entre dos hombres o mujeres. Si es un contrato, ¡que se haga en una notaría!, no veo por qué debe hacerse frente a un oficial del registro civil. Presentaré las indicaciones… Lo importante es debatir”.

—¿A favor o en contra de despenalizar el consumo de la marihuana?

—Contrario; no he visto a alguien que diga que la droga es buena. Y, a diferencia del cigarrillo, genera conductas de abuso y adicción. Y si es para fines terapéuticos, traigamos las pastillas de Marinol desde EE.UU., sin componente adictivo y con prescripción médica. Hay que ver la realidad y el drama de las familias con el tema de la droga.

—¿Mantiene su postura frente a la píldora del día después?
—Soy contrario a su uso como método anticonceptivo, por sus efectos negativos, y que se trata de esconder.

—¿Cree que un bono de cien mil pesos incentivará a tener más hijos?

—Es un aporte, las familias humildes no gastarán en pañales por tres meses, y eso no es menor. No es una medida suelta, va vinculada a una política pública integral —que incluye ingreso ético familiar, seis meses de posnatal y kinder obligatorio— y que apunta a aumentar la tasa de natalidad y fortalecer la familia.

—El incentivo a la maternidad debiera ser tranversal y apuntar a todas las mujeres
—Es un bono que se autofocaliza, y me parece bien que así sea. La Concertación aún no entiende que es parte de una política pública. Si se dedican a criticar, no avanzaremos como les ocurrió a ellos.