A diferencia de la primera vuelta, cuando Manuel José Ossandón (55) era uno de los ocho candidatos presidenciales, el pasado domingo 17 de diciembre el senador llegó muy relajado a votar a mediodía a la Escuela Maipo de Puente Alto. Su equipo ni siquiera citó a los medios de comunicación. La idea del ex alcalde era tener un bajo perfil en una segunda vuelta donde el protagonismo lo debía tener Sebastián Piñera. De todas formas, Ossandón entró al local de votación entre vítores de apoyo desenfrenados y un par de abucheos que casi acaban en una agresión.

“Los puentealtinos somos súper republicanos, así que esta elección va a ser impecable y respetuosa”, dijo sonriendo a la prensa y dejando entrever que los habitantes de la comuna de la que fue alcalde por varios periodos, esta vez, iban a apoyar a Piñera, quien el 19 de noviembre había obtenido una baja votación. Pese a las fuerte diferencias que ambos tuvieron antes y durante la campaña, el senador ex Renovación Nacional finalmente se cuadró con el ex gobernante. Una de las condiciones para otorgarle su apoyo fue que “abandonara la lógica de negocios” y se abriera a modificar la cuestionada Ley de Pesca aprobada en su gobierno, y otras políticas públicas para fortalecer el apoyo a los sectores más vulnerables y de clase media, como ampliar la gratuidad de la educación a los técnicos profesionales y extender la red de Metro hasta La Pintana. Las conversaciones de ambos fueron a puertas cerradas.

“Voy a defender las banderas de la derecha social con cuchillo y fuego. El presidente tiene un compromiso conmigo y lo va a cumplir”, dijo Ossandón, quien tras sufragar subió a su moto Kawasaki del año ’78, acentuando un aura de rockstar. “¡La próxima vez gana usted!”, le gritaban algunos de sus adherentes antes de dejarlo partir a esperar el resultado junto a su familia en su casa. A diferencia del también ex presidenciable José Antonio Kast, Ossandón no quiso ser apoderado de mesa, argumentando que no quería “tener protagonismo” en la jornada electoral. Tampoco confirmó su presencia la tarde del domingo en el Hotel Crowne Plaza y sólo llegó pasadas las 20 horas cuando la fiesta ya se había desatado en Plaza Italia.

Esa noche, el ex edil fue invitado especialmente por el equipo de Piñera a subir al escenario al aire libre para que lo acompañara —en un lugar destacado— a celebrar el triunfo. Así, Ossandón, junto a Felipe Kast, fue parte de la postal del histórico triunfo de la centroderecha que apareció el día siguiente en todos los diarios nacionales e internacionales.

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“DEJAMOS LOS PIES EN LA CALLE”

“Hicimos la pega”, dijo Ossandón al día siguiente de la elección a CARAS, destacando que, del 26,53% obtenido por Piñera en primera vuelta en Puente Alto, ahora había logrado ascender al 46,84% en una de las zonas más populares de la Región Metropolitana. “El comportamiento de la comuna fue acorde a la meta que nos habíamos fijado: reducir las brechas y aumentar significativamente el apoyo obtenido en la primera vuelta. Se realizaron más de un millón de llamados donde invité a votar por tiempos mejores y, con mi equipo, dejamos los pies en la calle. Gracias a eso, pudimos aumentar en más de 23 mil votos lo obtenido en primera vuelta”.

—¿Cree que su apoyo en segunda vuelta fue clave para el triunfo de Piñera?

—No soy quién para definir eso. De lo que sí estoy seguro es que la derecha social fue clave. Desde que la candidatura de Piñera acogió las banderas de la derecha social, como avanzar responsablemente en gratuidad y preocuparse porque el desarrollo llegue a zonas periféricas —como lo que muestra la propuesta de extender el Metro a La Pintana—, pudimos marcar la diferencia. Gracias a esto pudimos ser determinantes y lograr movilizar esos más de 900.000 nuevos votos y que de otro modo no hubieran ido a votar. Votos que resultaron gravitantes para definir la elección.

—¿Le sorprendió la gran votación de Piñera?

—Fue una manifestación clara de que la ciudadanía quiere cambios, pero bien hechos. La campaña en esta segunda vuelta logró sintonizar con lo que los chilenos estaban esperando del próximo gobierno. Se logró transmitir moderación, lógicas de acuerdo, muestras de unidad, avance en la agenda de derechos sociales, pero responsablemente. También empatía con las prioridades de la gente, entre otras señales que muestran aprendizajes, madurez y sentido de país de parte de Sebastián Piñera y su equipo.

—Ahora viene la conformación de su gabinete, ¿usted tendrá un rol en la propuesta de candidatos?

—He sido categórico en señalar que mi compromiso está con los votantes que me dieron su confianza para representarlos como senador. Por eso, mi intención es seguir haciendo la pega en Santiago Oriente. Mi aporte al próximo gobierno será velar por lograr que las banderas de la derecha social que lo llevaron al triunfo se materialicen. Necesitamos demostrarles a los chilenos que somos capaces de avanzar en buenas reformas para recuperar su confianza. Sólo así podremos darle continuidad a nuestro proyecto en 2022.