No le tienen buena por sus críticas francotas y públicas. Pero las espaldas de Ossandón parecen anchas o, al menos, eso cree: son las que le da el apoyo popular. Y desde ya advierte: “En el Congreso no aceptaré órdenes del partido”.

Este 2012 no es cualquier año para Manuel José Ossandón, casado con Paula Lira, ocho hijos. Cumple 50 y luego de dos décadas como alcalde (entre Pirque y Puente Alto) cierra el capítulo —dejará como su delfín al concejal Germán Codina— para dar el salto como candidato a senador RN por Santiago Oriente. Un reto que está seguro ganará.“Tengo credibilidad y mucho tiempo trabajando en los sectores más duros y vulnerables; no sé si otros pueden decir lo mismo”.
Fácil no va a ser, en todo caso. Acusa una campaña descomunal de la UDI y La Moneda para sacarlo del camino, molestos por su actitud de enrostrarle al gobierno “sus errores políticos garrafales” que no dan tregua, dice. Y cita el reciente mapa delictual que discrimina a algunos sectores, los programas de ayuda social que han dejado a muchos pobres al margen de subsidios, la reforma educacional que segrega todavía más la educación subvencionada de la pública, el reajuste del salario mínimo que no llegó a los 200 mil pesos.. Suma y sigue.




“Sé que han tentado a los ministros Cruz-Coke, Hinzpeter y Schmidt para que compitan conmigo en primarias, ¡vamos poh!, si en la cancha se ven los gallos”. Ya se habla incluso de Joaquín Lavín y Evelyn Matthei como posibles rivales.




En lo familiar también es un año movido para el Cote. Su hijo mayor, Manuel, acaba de titularse de abogado y pronto se casará. El tercero, Benjamín dejó Leyes en la Católica para convertirse en sacerdote diocesano justo ahora cuando los curas están desprestigiados. El edil —católico acérrimo pero no Opus Dei, aclara de entradita— celebra su valentía, “aunque siento que perdí a mi hijo para entregárselo a Dios. El era muy seguidor mío, bien crítico, me marcaba la línea”.
En la casa no corre el político ni el alcalde estrella. “¡Olvídate! Mi señora me dice aquí usted compadre es uno más. Lavo platos, sirvo comida, soy taxista de ocho niños, parto a  buscarlos a las fiestas… así también los observo. Si se han puesto un copetito, les digo: Mira, me da lo mismo que te tomí un trago, ¡pero como caballero! Los cabros tienen que ser responsables de sus actos”.




Desde los dos años vive en Pirque. Los Ossandón-Lira ocupan ahora una enorme parcela que ampliaron a medida que llegaban los hijos, con cancha de tenis, piscina y una pequeña caballeriza. Un lugar campestre, acogedor, que —francote como es— confiesa ha logrado gracias a la ayuda de sus padres (hasta hace poco los mayores productores de ciruelas secas en Chile) y sus hermanos. “No me avergüenza decirlo, si el sueldo no me alcanza. Con este respaldo familiar estoy tranquilo, no pensando en negocios, sino en ayudar a otros”.









Dos o tres veces por semana recorre cerros a caballo. En medio de la naturaleza piensa y repiensa en política. Su cabeza siempre está a mil. Hiperquinético, no mira televisión, y con dificultad ve los diarios para enterarse de los últimos movimientos del gobierno. Eso sí, anticipa: “No voy a optar nunca por la pega, primero está la familia. Eso de 24/7 no corre conmigo… Mis hijos siguen todo lo que hago y me preguntan por qué hice tal o cual cosa. Me están marcando siempre, muchas veces me critican y con toda razón”.




—¿Creen que a veces se pasa en revoluciones en sus críticas?
—Saben que no transo mis principios, jamás diré lo que no pienso. El desprestigio de la política obedece a que la mayoría opina una cosa por dentro y otra por fuera. Y, te anticipo, el 80 por ciento de RN piensa como yo.




—¿Cuáles han sido los costos de esa franqueza? Muchos en La Moneda ya ni lo saludan…
—No me importa, sólo siento frustración. Trabajé 20 años por un gobierno que después nos desecha porque quieren técnicos, no políticos. Nosotros —en especial los del mundo municipal— tenemos una visión real de cómo son las cosas, sabemos que la pobreza no son datos ni números en una planilla Excel… ¡Cuánta gente ultrapobre queda fuera de los subsidios porque tienen dos mil puntos en su ficha, cuando ni siquiera pueden pagar la universidad de un hijo! Mideplan acaba de sacar un subsidio para la mujer trabajadora del 30 por ciento más vulnerable y la postulación se hace únicamente por internet, ¡si esa gente no tiene acceso! Esto demuestra que la subsecretaria Soledad Arellano es una gran académica, pero no tiene calle… Me duele cómo a los alcaldes nos han ignorado. Mi sueño es que algún día un candidato presidencial venga de un municipio…




—¿Usted, por ejemplo?
—Podría ser. Hay que ser capaz de tirarse a la piscina, aunque otro pecado del gobierno fue no dar espacios a gente joven; hoy tendríamos un abanico donde elegir.
—¿Por qué estas críticas no las hace en forma interna?, ¿qué pasa con la lealtad ahí?
—¡Cuántos mails le mandé al Presidente alertándolo de cosas! Pero resulta que él se los reenviaba a los involucrados, hasta que un día un ministro me insultó, me mandó a la cresta… Cuando vi que Andrés Iacobelli (ex subsecretario de Vivienda) podía verse embarrado por la venta de unos terrenos de la familia de su mujer, llamé a Hinzpeter para advertirle; a los cinco mintos me llamó Iacobelli repitiéndome todo lo que yo había dicho. ¡Eso no lo acepto! La lealtad no es sólo para un lado.




—¿Esta libertad para hablar se la da el apoyo económico familiar?
—Soy un chileno común y corriente que vive de su sueldo. Si quedo cesante, tengo quien me ayude mientras busco pega, pero no más que eso. Esta cuestión para mí es vocación. Gobernar tiene mucho de espiritual, hacer a la gente feliz, y no sólo con cosas materiales y bonos que, al final, crean más rechazo. Si en la última elección saqué 70 por ciento entre gente de izquierda es porque me lo gané en la calle, diciendo la verdad y defendiendo las causas de los sin voz. Mi espalda no es económica, es de representatividad.




—¿La mayoría de los políticos son por vocación o porque se transformó en buen negocio?
—No creo en las malas intenciones, la mayor parte quiere el servicio público, otra cosa es que se equivoquen en el camino.
—Con los sueldos de parlamentarios es fácil tener ‘vocación’. Nunca se habían visto tantas modelos y deportistas postulando al Congreso.
—Eso siempre ha existido, pero ganan muy pocos. Muchos entran armados con un gran capital y eso te puede dar libertad, aunque también desapego. Si te va mal, te vas, no transpiras…




—No es lo común. Da la sensación de que muchos —como dijo Felipe Lamarca— se niegan a soltar la teta.
—Lo que está reventando a la política chilena son los que se quedan pegados en sus cargos, protegidos por el binominal. Yo siempre dije que a los veinte años me iba para dejar espacio a los jóvenes y cumplí… Lo primero que haría para evitar (a los apernados) es la reelección por una vez. Y el que quiera seguir, que se cambie de distrito o de región. Y eliminaría a los ‘honorables’, me producen una alergia tremenda. Ahora, yo asociaba el servicio público con ganar poco, pero muchos jóvenes que están en el gobierno ganan más que en la empresa privada. Con sueldos de cinco millones, ¡no hablen de sacrificios, por favor!

“ME SIENTO SOLO EN LO POLÍTICO, pero súper acompañado por la gente. Seré candidato a senador porque me lo he ganado en la calle. No tengo —como otros— el título de partido popular, ¡sólo los votos populares! Aunque La Moneda y la UDI hagan un esfuerzo enorme por sacarme del camino, ¡no podrán!”.




—Iván Moreira lo invitó a dejar la Alianza, si no estaba contento…
—Resulta divertido. El hablaba pestes del Presidente y ahora ¡tan piñerista! Extraordinario. Cada vez que alguien surge, la UDI intenta destruirlo. Siempre mandan a alguno que me pegue y lo único que consiguen es levantarme, porque no se dan cuenta de que mi lealtad está con las personas. Ahora se sienten asustados, por primera vez tienen en riesgo las dos senaturías por Santiago. Nicolás Monckeberg puede ganar perfectamente abajo, yo arriba…
—Frente a Lavín, ¿también? Es uno de los que suena para competirle.




—El no resistiría otra derrota. Sus debilidades son mi fortaleza. He trabajado muchos años en sectores duros, él no; soy cara nueva, él viene del pasado: es hijo del gobierno militar aunque trate de negarlo. Cuando aparece renegando de todo, pierde credibilidad. La Ena (Von Baer) es mucho más competitiva, aunque cometió el error de aceptar ser senadora designada… de La Moneda la sacaron por la puerta chica. Lo único que me da miedo de Lavín son los millones que la UDI puede destinar a su campaña.
—A Evelyn Matthei, ¿le teme?
—No creo que sea candidata; sería impresentable que un senador que deja el cargo para asumir como ministro, después se retire a medio camino para volver al Congreso, ¡si no es chacota! Evelyn respeta mucho las formas. La aprecio, sería una lucha dura que estoy seguro yo ganaría.
—Ahí no se manejaría solo como ahora, tendría órdenes del partido.




—No, no voy a cambiar. Nadie me hará votar en contra de mis principios, y que lo sepa altiro Carlos Larraín. No creo en órdenes de partidos ni que seamos todos títeres.
—¿Cómo financiará su campaña?
—RN tendrá que ponerse, algo también mi familia, y espero la nueva ley sobre financiamiento.
—Si no gana, ¿cuál es el plan B?
—Buscar trabajo como cualquiera.




“FELIPE LARRAÍN ES El GRAN GESTOR DE LA SUPERACIÓN DE LA POBREZA, ha creado empleos”, admite Ossandón, asegurando que el resto de las políticas sociales no han conseguido cambios. “El Presidente se farreó la oportunidad histórica de terminar con los ghettos demoliendo blocks, para hacer una política habitacional de futuro que devuelva la dignidad a la gente. Por su ortodoxia tampoco quiso subir el mínimo a 200 mil, una barrera sicológica que había que romper, ¡a nadie se le habría olvidado! En la reforma educacional concentra la ayuda a los colegios particulares subvencionados y no a los públicos municipalizados, y tampoco toca a los profesores, los grandes protagonistas de la educación. Como guinda creó un mapa delictual que discrimina a nuestra gente más vulnerable, ¡¿en todo esto tengo que quedarme callado?!”.
—Aun así, las últimas encuestas muestran un alza en la aprobación del mandatario.
—Si no podía ser peor… va a ir mejorando, pero no pasará del 40 por ciento.




—En la Adimark de agosto, Allamand con su Fiat 600 (Defensa) alcanzó a Golborne, quien, según usted, le pasaron un Ferrari (Obras Públicas)
—Las evaluaciones serán válidas cuando se saquen la chapa de ministro. El problema es que Golborne estará mucho más posicionado… ¡si se ha paseado por todo Chile inaugurando obras! Además, no tiene que decir lo que piensa. O acaso, ¿alguien conoce su posición en cosas profundas? Es buena persona, pero no es UDI, más RN diría yo… Y un partido que no puede sacar de sus filas un presidenciable después de tener todo el poder del gobierno, ¡es un fracaso!




—Está Longueira.
—No es candidato, con ese rechazo ¡está muerto! Cuando uno corre en vaca, él sería el tipo a caballo que tapa y cuida al otro, un palo blanco.
—¿Y por qué Piñera siendo RN no le aseguró un buen ministerio a Allamand?, ¿hay algo pendiente entre ellos?
—Ni idea. Parte del error viene de Allamand por no pedir una cartera más agresiva…  Algo por lo que felicito a la UDI es que —a través de su Fundación Jaime Guzmán—, tenía una carpeta enorme de gente súper preparada, que tomaron puestos estratégicos y de a poco el mando político. Hoy la UDI marca la pauta en La Moneda e, insisto, no tiene ni siquiera candidato.




—¿Por qué el Presidente accedió si su idea inicial era una derecha más liberal?
—Porque le faltó apoyo político y se rodeó de puros técnicos. No tengo nada en contra del ex intendente Fernando Echeverría, pero no era para el cargo, su único mérito era ser gran amigo del Presidente. Lo que me quedó claro es que los peladores que decían que Piñera no tenía amigos se equivocaron. Es ultraleal con sus verdaderos amigos, a ninguno lo ha tocado.
—¿Les alcanza para un segundo mandato?
—Si Bachelet viene, la cosa es súper difícil; si no, ganamos nosotros. Será complicado competir con ella y por supuesto ese será, lejos, el fracaso más grande del Presidente Piñera.