Como baldazo frío le llegó la última encuesta CEP que dio por ganadora en primera vuelta a Michelle Bachelet. Sin embargo, Felipe Morandé, jefe programático de la candidata aliancista, prefiere afirmarse de otras encuestas que hablan de balotaje. Por eso su foco estará puesto en mostrar aptitudes y características de Evelyn Matthei quien, asegura, desplegará con propiedad si resulta presidenta. Un objetivo que admite difícil, por el bajo respaldo ciudadano, falta de entusiasmo y compromiso de los votantes tradicionales de centroderecha y de los independientes que, finalmente, determinan el triunfo.

La verdad es que hoy Morandé tiene una visión ‘dramática’ de lo que viene. “Nuestra gente no se ha dado cuenta de que esta elección es distinta. Hay mucho más en juego, no da lo mismo quien gane. El programa de la Concertación más el Partido Comunista es más extremo. A diferencia de 2005, por primera vez Bachelet habla de cambios profundos, y puede poner a Chile en una ruta tipo Chávez, que nos dejará entrampados en un ingreso medio, impidiéndonos ser desarrollados. Plantear un cambio constitucional en un formato aún no claro, generará incertidumbre que afectará el ánimo de inversionistas y empresas, la creación de empleos, el progreso de las familias. Es complicado un estancamiento económico… El comando de Bachelet habla de poner en la Constitución algunos ‘derechos garantizados’, como el empleo, que suena bien, pero llevado a la práctica, ¡es complejo! Nos vamos a llenar de desempleados públicos —algunos por desocupación verdadera y otros por interés—, que podrían demandar al Estado, ir a tribunales… Una cuestión bien inmanejable…”.

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—Con todo, ¿por qué Matthei no logra reencantar a su sector? Carlos Larraín lo atribuye a una cadena de errores de la derecha y al Presidente Piñera por robarse la agenda.
—Es muy pronto para una caza de brujas. La elección no está perdida, hay que concentrarse en buscar la fórmula para llegar a segunda vuelta y crear un escenario donde Evelyn pueda ganar.

—Como jefe programático tendrá claro por qué hoy peligran de no pasar a segunda vuelta. ¿Apunta a La Moneda?
—No hablaré mal del Presidente. Muchas cosas jugaron en contra: ser la tercera alternativa después de un proceso tortuoso con la bajada de Golborne y la enfermedad de Longueira, más los acontecimientos con los 40 años del Golpe.

—¿Reconoce algún error de la candidata? Algunos hablan de su carácter, de ese enfrentamiento con Franco Parisi que la mostró conflictiva y la expuso de más.
—Ese episodio revela su personalidad. Vio por parte de un candidato un incumplimiento de sus deberes previsionales con los trabajadores de las empresas donde participaba, y simplemente dijo “esto no es tolerable”. Algo tan fuerte que va y lo suelta, sin ningún cálculo político. Muy Evelyn.

—Dicen que la aconsejó el círculo de hierro UDI, y que usted no estuvo de acuerdo.
—Desconozco los detalles, pero más allá de si estuve o no de acuerdo, hay un principio superior: que los candidatos se expresen en plenitud. Si ella se siente bien haciéndolo, ¡perfecto!

—Lo puso en una situación incómoda porque usted trabajó con Parisi en la Chile, donde se investigan eventuales fallas administrativas en pagos. ¿Comparte que Parisi lucró con la educación, y que si no pudo manejar dos colegios, menos podría manejar un país?
—De Franco conozco su dimensión como vicedecano cuando yo fui decano, y él hizo una muy buena gestión. En cuanto a la administración de estos colegios, la evidencia indica que no hizo una buena labor, aunque haya sido en forma indirecta, con su hermano y familia. Hay dineros —cotizaciones previsionales de profesores y administrativos— que no se ha explicado bien dónde fueron.

—Algo similar se investiga en la U. Habrían varios millones no justificados en la ampliación de una biblioteca.
—Hubo una investigación sumaria que concluyó una falla administrativa de algunos funcionarios, y se les impuso una sanción, ni siquiera los expulsaron. Sin embargo, el actual decano tuvo la sospecha de que ciertos fondos no fueron explicados en su uso, y pasó los antecedentes al Ministerio Público. La PDI investiga si hay mérito para un proceso judicial. Hasta donde sé, Franco no ha sido citado, a diferencia de algunos administrativos.

—Usted dijo que de pasar a segunda vuelta, Evelyn necesitará los votos de Parisi. Irse en su contra, ¿fue un disparo a los pies?
—Durante la efervescencia por la denuncia, lo más probable que el votante de Parisi la odió. Sin embargo, puesto en disyuntiva de votar Matthei o Bachelet, y si reflexiona que la acusación era correcta, tendría que votar por Evelyn…

“Nuestro objetivo es alcanzar una votación cercana al apoyo del gobierno; eso se hace convocando, haciendo entender que ésta es una elección diferente. Admito que tenemos un problema de credibilidad grande. Se nos asocia a los ricos, explotadores, abusadores… con esa caricatura es difícil luchar, aun cuando fue este gobierno el que creó el Sernac financiero y promovió la ley que baja el interés a los créditos de consumo. El Caso Cascadas de Ponce Lerou viene de la época de Pinochet, sobrevivió cuatro gobiernos de la Concertación, y fue uno de centroderecha el que lo denunció”.

Morandé cree que Piñera ha hecho una buena gestión. “Basta con preguntar a la gente cómo se siente en comparación a cuatro años atrás, si tiene más empleo, mejor salario, mayor capacidad de compra, si puede salir de vacaciones, con proyectos de ley que han abaratado el costo de la educación superior de sus hijos. Si las personas reflexionaran un poquito debieran darse cuenta de que nuestra coalición da garantía de buen gobierno”.

—Parece que aspiran a algo más… Por algo el Presidente tiene un 35 por ciento de aprobación, que ni siquiera ha podido traspasar a Matthei.
—La centroderecha debe hacer una reflexión refundacional para ubicarse en el país que estamos. Debe jugarse por sus principios, pero reconociendo que hemos evolucionado. Somos una sociedad más liberal, consciente de sus derechos, más crítica, transparente, fruto del progreso. Desde allí debe formular políticas coherentes, con planteamientos creíbles. Conseguir que la gente vea que un presidente nuestro es capaz de hacer cambios no sólo para disminuir la pobreza, sino para apoyar a la clase media, evitar abusos, emparejar la cancha. Hay que hacer una tarea refundacional que está partiendo con Evelyn Matthei…

—Pero el programa de Bachelet respondería más a los cambios profundos que la gente pide según reflejó la CEP: educación gratuita, reforma tributaria, mayor apertura en temas valóricos…
—Cuestiono profundamente esas interrogantes, están mal formuladas. Es engañoso preguntar “¿es partidario de que la educación superior sea gratuita?, ¡obvio dirán sí! Hay que preguntar si están de acuerdo con que la educación superior sea gratuita, en circunstancias que cuesta 800 millones de dólares más al año que tendrán que pagar los contribuyentes.

—¿La educación debe ser un derecho garantizado en Chile?
—Tal vez en un país con ingreso per cápita mayor que el nuestro, aunque en Europa —donde inventaron el estado de bienestar—, vienen de vuelta, con serios problemas para financiar la enseñanza superior. Estamos por la gratuidad —a los que no puedan pagar— con un sistema de becas que inició este gobierno. Debemos ser serios y no proponer cosas populistas… Toda medida tiene costos y beneficios. Lo mismo con la idea de nacionalizar el cobre. Suena lógico, pero no dicen que si lo hacemos, no tendremos ni un dólar de inversión extranjera en minería, y el cobre quedará en el suelo como le pasa a Bolivia con el gas.

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—¿Por qué, si se requieren cambios profundos en Educación, Salud, Transantiago, se cierran a priori a una reforma tributaria?
—La consideramos, pero no habrá una maxirreforma como propone Bachelet. Subir de 20 a 25 por ciento a empresas es una parte, lo más importante que ella propone es la suspensión del FUT porque cambia de raíz el sistema tributario. Es súper complejo de implementar, y una bomba atómica a las Pymes; les corta el incentivo a reinvertir utilidades, que es lo que le permite crecer, crear valor, empleo y aportar al desarrollo del país. Nuestras propuestas van por disminuir la elusión.

—Crecimiento y desarrollo no son sinónimo de ‘chorreo’. A muchos el modelo no les llega y no se asustan con ese discurso sobre estancamiento.
—Es un sentimiento más de estómago; cualquier medida objetiva indicará que desde el más patiperro al más emperifollado ha mejorado notablemente en los últimos 30 años.

—Pero la desigualdad sigue alta.
—Según el famoso indicador de desigualdad (Gini) hemos mejorado en los últimos 25 años. Nuestra manera de enfrentar la inequidad será atacando sus principales rostros como la precaria atención en la salud pública, la mala calidad de la educación, un transporte que implica mucho rato arriba de la micro para llegar a la pega. Otra cara de la inequidad son las viviendas sociales muy chicas, que se llueven o están en la periferia. Eso hay que combatirlo con fuerza, más que cambiar la Constitución o subir los impuestos.

—En lo valórico, ¿cuánto ha perjudicado a la candidata mostrarse más conservadora de lo que es, cuando un 63 por ciento apoya el aborto terapéutico?
—De hecho ella presentó un proyecto…

—Pero después señaló que en su gobierno no lo presentaría por respeto a su coalición.
—El tema del aborto terapéutico es fácil de salvar porque según lo que me han dicho médicos expertos, en la vida diaria esto se hace sin necesidad de ley… Por eso te decía que más allá de si ganemos o no, habrá que hacer una reflexión refundacional en nuestro sector para adaptarse a los nuevos tiempos. Una derecha moderna, que valore la diversidad, que considere posturas liberales universales. Ya existe un reconocimiento con el AVP… Debemos dejar que las cosas maduren, soy un convencido de que la diversidad de todo tipo —sexual, económica— es un valor. No hay que tolerarla, sino promoverla.

—¿El lado liberal de Evelyn era un plus que no debió abandonar?
—Ella apoya la diversidad… Es un tema que debe trabajarse. En nuestra coalición conviven posturas diferentes, en el corto plazo habrá que conciliarlas y en el largo, debatirlas.

—Algunos auguran un mal resultado de la derecha en las parlamentarias, ¿es el momento de formar un nuevo referente?
—No sé si hay espacio para un nuevo referente o para que los mismos se planteen nuevos temas. Hace 15 años se discutió la ley del divorcio, hubo una férrea oposición de la Iglesia Católica y de los sectores más conservadores. Hoy no sólo es ampliamente tolerada, ¡muchos la hemos aplicado! La diversidad hay que promoverla desde pequeño, que no exista homofobia es básico. Que haya personas de diferentes colores, hay que meterlo en nuestra cultura y que se reconozca como positivo, para al final decir ¿matrimonio igualitario?, ¡por qué no! No me incomoda en lo absoluto.