Isabel Plá Jarufé (54) empieza su jornada en el Ministerio de la Mujer, en pleno centro de Santiago, a las seis de la mañana y nunca sabe a qué hora terminará, cuenta. Pero está feliz con los desafíos que tiene por delante en una cartera con muchos temas valóricos que dividen y despiertan pasiones. La ex concejala de Peñalolén y militante de la UDI viene llegando de La Serena donde acompañó a la selección femenina de fútbol en su histórica clasificación al Mundial de Francia 2019. “Es un triunfo emblemático, no sólo para el fútbol, sino para una sociedad que aun ningunea a las mujeres.

Frente a un fútbol masculino que tiene recursos, oportunidades y que hace rato no nos da un triunfo potente, se para una selección de mujeres que, con garra y talento, nos dan una lección”, cuenta con su particular estilo frontal que la ha llevado a conquistar apoyos inesperados en sus primeros meses en el gobierno, como el de la diputada del Frente Amplio, Pamela Jiles, quien hace algunos días la levantó como futura candidata presidencial de la centroderecha. Ella, como buena relacionadora pública, no recoge el guante y sólo se enfoca en sus prioridades en el ministerio que enumera con pasión: “Primero, igualdad de derechos y deberes, porque en nuestra sociedad todavía hay mucha discriminación; dos, autonomía económica para la mujer. Tres, tolerancia cero a la violencia. Ningún país ha conseguido erradicar la violencia, pero sí disminuirla. En 2017 entraron 125 mil denuncias a la Fiscalía, de las cuales 97 mil eran de mujeres. Otro dato muy triste es que las niñas son las que sufren más maltrato y abusos sexuales. Hay una avalancha de denuncias, porque cada vez hay más consciencia de que se trata de delitos, que no las podemos dejar pasar.

—¿Qué razones explican ese aumento de la violencia contra las mujeres?

—Leí una entrevista hace poco del jefe de la División de Género y Diversidad del BID, en que decía que cuando los países se desarrollan aumenta la participación laboral femenina. Al haber un mayor número de mujeres independientes, en el largo plazo, el ingreso propio se transforma en un antídoto contra la violencia, pero en el corto plazo, pueden producirse más enfrentamientos y más maltratos.

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—Las mujeres se empoderan. Si tengo mi propio ingreso “puedo irme”…

—Claro, porque ese es uno de los dramas de miles de mujeres en Chile hoy. Sufren el maltrato porque sienten que no van a poder parar una casa o porque no quieren alterar la vida a sus hijos. Lo soportan por miedo, porque cuando tú llevas años de años escuchando a tu pareja, marido, que te dice que eres inservible, descalificándote, las personas se llenan de temores e inseguridad.

—¿El trabajo será un tema clave en su gestión?

—Sí, porque para empezar tiene que ver con la igualdad de oportunidades. Lo que pasa es que sin ingreso propio, las personas, hombres y mujeres no podemos tomar decisiones. Al final, la libertad tiene un correlato que se llama ingreso. Pertenezco a un sector político y formo parte de un gobierno, en el que la libertad ocupa un lugar central en nuestro proyecto político. Eso es lo que me mueve de estar en política. Cuando se vive en la pobreza o sin ingresos propios, es difícil ser libre. Las mujeres sin ingreso propio que les toca la mala suerte de formar pareja con un agresor, y que no tiene ingreso propio, no tienen libertad.

—¿Qué opina de la disposición del alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, sobre castigar el acoso callejero?

—Sé que varias municipalidades están considerando hacer ordenanzas en el mismo sentido. Hay un nuevo tipo de mujeres que no va a aceptar este tipo de cosas, que han sido capaces de mover una agenda. La generación joven no va a tolerar ser considerada un objeto de deseo de cualquier señor que la ve pasar por la calle.

—En un ambiente donde estos temas están cada vez más presentes, ¿cómo se le puede pasar al gobierno algo como lo que sucedió con el directorio de TVN: inicialmente no se propusieron mujeres?

—Tiene un valor significativo que nuestro gobierno haya retirado la terna y reconocido el error. Va a ser una lección para todos nosotros y un hito muy importante que va a marcar otras decisiones que tienen que ver con compromisos asumidos, como que en los directorios de empresas públicas va a existir un piso mínimo de 40% de mujeres.

—¿Qué le pareció la frase de su par de Educación, Gerardo Varela, sobre los condones de sus hijos campeones?

—Una muy mala broma que no merece más comentario y que estoy segura de que no la va a repetir. Es relevante advertir que la sociedad está cambiando y hace no mucho tiempo ni siquiera habríamos cuestionado el hecho de que se hiciera una broma de este tipo. En Chile vivimos muchas situaciones de países en vías de desarrollo como pobreza y vulnerabilidad, pero tenemos debates que son de países desarrollados. Estamos viviendo un momento de nuestra historia en que estos dos Chile, el moderno y el de siempre, están confrontándose.

—¿Usted se declaró a favor del matrimonio igualitario y la adopción homoparental?

—No me he declarado ni a favor ni en contra del matrimonio igualitario. Ese tema no está contemplado en nuestro programa de gobierno, pero si el Congreso quiere, puede continuar impulsándolo porque es un proyecto de ley que no necesita patrocinio del Ejecutivo. En el caso de la adopción me siento plenamente representada con lo que dice el Presidente. ¿Cuál es el corazón en el derecho a adopción? Son los niños y niñas. La más relevante es que la legislación entienda que lo importante son los niños, crecer en una familia, con amor, cuidados, protegidos e intentar por todos los medios posibles que no sean institucionalizados y que se vean obligados por desamparo o vulneración de sus derechos a crecer en una institución fuera de su casa, en un mundo sin cariño y afecto.

—Eso implica el reconocimiento de distintos tipos de familias.

—Efectivamente, cuando hablamos de familias, entendemos que la sociedad actual contempla distintas maneras de hacer familia.

REFORMA AL SISTEMA DE ISAPRES

—En las últimas semanas se ha hablado de modificar el régimen de sociedad conyugal, ¿cuál es su propuesta?

—El Código Civil habla del jefe de familia y ese es un régimen que sigue considerando a la mujer, en los hechos, como incapaz. Queremos tener un régimen que se ponga al día, primero con la Constitución, que en su primer artículo, establece la igualdad de derechos y dignidad de las personas. Estamos en el Dicom internacional en esta materia. La chilena Sonia Arce presentó una demanda en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, alegando discriminación de las mujeres en la sociedad conyugal. Estamos en el Dicom internacional en esta materia.

En 2011 Chile suscribió un acuerdo con ese organismo, comprometiéndose a modificar la ley. El Presidente Piñera envió un proyecto ese año que fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Diputados. Ahora le hemos puesto urgencia con el propósito de buscar el respaldo para que sea despachada en el más breve plazo. Queremos que sea un régimen que exprese lo que es la sociedad de hoy, el matrimonio de hoy, que refleje lo que significa formar parte, en partes iguales de una sociedad.

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—¿Por qué cree que Michelle Bachelet no avanzó en estos proyectos?

—No tengo explicación para que haya decidido congelar dos proyectos de ley que estaban en segundo trámite: el de la sociedad conyugal y el de violencia en el pololeo o entre parejas sin convivencia. Ahora vamos a avanzar en ambos y en otros que están en formulación, como el de la reforma a la ley de sala cuna y la reforma del sistema de pensiones y de isapres.

—¿Cómo evalúa los gobiernos Bachelet en términos de avances en el tema mujeres?

—Veo una cierta contradicción: ella marca un hito al convertirse en la primera mujer presidenta de Chile, pero al mismo tiempo pienso que su primer gobierno dejó una deuda importante. En el caso del posnatal doy fe que todos los sectores políticos fueron a pedírselo reiteradamente, pero ella ni siquiera envió un proyecto de ley. Después vino el gobierno de Sebastián Piñera y sacó el posnatal de seis meses y agregó el posnatal parental; terminó de tramitar el proyecto de ley de femicidio. En su segundo período la agenda de mujer estuvo única y exclusivamente centrada en la ley de interrupción del embarazo, que entiendo era una ley simbólica para su gobierno. Pero en muchos otros aspectos hubo retrocesos. Entre 2012 y 2017, el índice de mujeres que dicen haber sido víctimas de violencia subió del 18,2% al 21%; el desempleo femenino aumentó en circunstancias que en el primer gobierno de Sebastián Piñera disminuyó del 9,6 % al 6,9. Y aunque en 2016 el gobierno firmó la iniciativa de paridad de género que promueve el BID y el Foro Económico Mundial, en 2017 la presencia de mujeres en la alta gerencia y en los directorios disminuyó.

—¿Cómo prevé será su entendimiento con la oposición para avanzar en sus temas?

—Estamos en esto porque queremos que Chile progrese, pero en los últimos años algunas personas o algunos sectores se olvidaron de eso. Encuentro interesante lo que está haciendo el Presidente cuando convoca a comisiones para alcanzar acuerdos. Me cuesta mucho entender que existan sectores políticos que piensan que es un ejercicio antidemocrático este trabajo prelegislativo, cuando es justamente todo lo contrario. Esa es la esencia de la democracia. En esa decisión de la Nueva Mayoría de marginarse es donde está expresado exactamente por qué perdieron las elecciones y se desarmaron como coalición política.