Hace siete años que Lily Pérez está viviendo en la V Región donde es senadora, y hace tres que lo hace físicamente separada de su marido Miguel Bauzá, quien el 2013 fue nominado notario de Coquimbo. Con sus dos hijos Paola (30) y Rodrigo (28) viviendo fuera de Chile, la parlamentaria cuenta que con su pareja están prácticamente en una etapa de pololeo. “Llevamos 14 años de matrimonio y esto de vivir separados ha sido un reinventarse. Un fin de semana nos juntamos en Santiago, otro en Coquimbo o si no en Viña, regaloneamos, vemos películas, salimos. Ha sido un eterno romance”.

Hace cuatro meses asumió como presidenta de Amplitud; partido político que formó a principios del 2014 junto a parlamentarios que renunciaron a RN por no sentirse representados con su línea valórica. Junto al movimiento de Andrés Velasco, Ciudadanos; Red Liberal —que hoy conforman la coalición Sentido Futuro— y varios viudos de la Nueva Mayoría (NM) y de Chile Vamos prometían transformarse en un referente del centro liberal. Sin embargo, la caída de Velasco tras verse involucrado en el Caso Penta y “una prensa que nos margina” —acusa Lily—, les ha impedido crecer y cumplir las expectativas autoimpuestas. Aun así, ya son varios los que miran a este sector para formar un nuevo conglomerado o crecer.

—La elección municipal no fue muy auspiciosa para Amplitud, ¿algún mea culpa?

—¡Nos fue el descueve!

—¿Dos alcaldes y 19 concejales lo considera un éxito?

—Perdón, de los nuevos partidos, fuimos el único que sacó alcaldes de 77 municipios, recuerda que no competimos en todo Chile. ¿Qué alcalde obtuvo Evópoli? No hago ningún mea culpa, me he sacado la cresta por este proyecto. Los medios de comunicación y columnistas son muy binominales aún, no pescan a los partidos nuevos. Súmale a eso que los partidos tradicionales reciben, además, fondos públicos sin refichar a sus militantes; nosotros, en cambio, debemos llevarlos a notaría. Todo en contra.

—Más que campaña en contra, ¿no será que les ha faltado definición política?

—Hemos hecho esfuerzos por tener mínimos comunes. Nos une la libertad económica, democrática y valórica.

—¿Pero qué los diferencia de RN y de la DC que también dicen ser de centro?

—La DC está anclada con el Partido Comunista y Renovación vota en contra de muchas cosas en las que creo. Las próximas parlamentarias serán nuestra prueba de fuego, porque algunos de Amplitud están tentados en apoyar de inmediato a Piñera, así como hay gente de Ciudadanos que quiere irse con Ricardo Lagos. Ha costado armarnos, sin embargo, siento que estamos retomando el camino. Queremos levantar una candidatura presidencial alternativa al binominal con Sebastián Sichel.

—¿Por qué con Andrés Velasco desecharon una candidatura?

—Muy pocos saben que Cristián Monckeberg y Osvaldo Andrade pusieron una indicación a última hora —aprobada por ambas Cámaras— que para las parlamentarias del 2017, obliga a los partidos nuevos —para que puedan subsistir— tener cuatro parlamentarios electos en dos regiones distintas o el 5% de los votos a nivel nacional. Entonces tengo que ir por la reelección y Andrés se presentará al Senado para conseguir los votos; de lo contrario, nos quedamos sin partido y sin proyecto.

“Seremos clave en la definición presidencial”, asegura Lily. Señala que con un Chile polarizado y dos posibles candidatos —Sebastián Piñera y Ricardo Lagos, aunque cree que se impondrá Alejandro Guillier— que no son descollantes, su sector podría inclinar la balanza. “En ese escenario, pretendemos tener un grupo político con personas moderadas, sensatas, que fortalezcan el centro. Esa es nuestra apuesta, la que presentaremos en enero con una lista parlamentaria de Sentido Futuro, liderada por Velasco, Antonio Horvath y yo, más 10 ó 12 candidatos a diputados. Para una alianza en segunda vuelta, independiente del candidato, nuestras exigencias pasarán por temas medioambientales, libertad económica con énfasis en lo social y no el libertinaje actual del que se han alimentado la NM y Chile Vamos”.

—¿Si coincide con el programa, no descartan entonces unirse a la Nueva Mayoría?

—Si no está el PC ni la izquierda estatista, nos sentaríamos a conversar.

—Velasco ya anticipó que tampoco gobernaría con la derecha.

—Hoy tal vez no, pero cercanos a él han dicho que es un tema a discutir. Más que gustos personales, nos debe motivar el interés del país. Eso no dependerá sólo de nosotros, también del liderazgo de Piñera. Si llega a ser candidato y sortea con éxito las dificultades actuales, tendrá que ver con quién quiere conversar. Yo lo veo atrapado entre las cuatro paredes de la derecha ‘a secas’. El debió haber volado alto…

—No habría tenido el apoyo de ellos.

—Quizá, pero se ve cooptado por la UDI, que para candidato puede resultarle, pero no para presidente. Si quiere serlo, deberá sacudirse de la UDI y crecer hacia el centro.

—¿Cuándo se divorció de Piñera?

—El se alejó de nosotros, del centro. Cuando lo veo rodeado de los UDI, ¡me duele la guata! Vi el daño que le hicieron; lo viví, no lo dejaban gobernar. Lo jodían por las nominaciones de intendentes, gobernadores, seremis. Critican el cuoteo y ellos lo instalaron en su gobierno. Insisto, Piñera debió volar sobre los partidos, de la mano de su fundación. El día que la UDI encuentre un candidato más competitivo, lo dejarán caer. No les creo tanto amor.

—Quizá la derecha aprendió en estos años.

—Algunos aprendieron… Me sorprende la arrogancia de algunos sectores de Chile Vamos; ellos no ganaron la municipal, al gobierno le fue mal. Ese exitismo se traduce en arrogancia por parte de algunos que ya están repartiéndose los cupos, cuando para ser presidente, necesitas mayoría absoluta en un país tan polarizado como el nuestro. Por eso, aunque nos ninguneen, tendremos un rol esencial en las presidenciales.

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Mariana Aylwin los quiere de socios e Insulza planteó que la NM debe ampliarse al centro, ¿han sostenido conversaciones?

—Le agradezco al ex canciller que piense en nosotros, pero le repito que para mí es condición la salida del PC. No nos hemos reunido; aún está todo muy revuelto. Lo importante es hacer las cosas bien y fortalecer un grupo parlamentario que, independiente de quien salga, equilibre las fuerzas en el Congreso, ¡mira las reformas! Y con una presidenta que asegura que su gabinete político ha funcionado extraordinariamente bien… Creo que ella tiró la toalla.

La parlamentaria no ve un derrumbe de la candidatura de Sebastián Piñera, dada la polémica por sus inversiones en la pesquera peruana Exalmar S.A. cuando era presidente y en medio del fallo de La Haya. “Se sabe que es un hombre de negocios que entró a la política, por tanto, a nadie le sorprende verlo envuelto en algo así. Y, a diferencia de otros, dio la cara y el gobierno ya aclaró que no hubo impacto en materia de soberanía. Despejado eso, sin duda se le abre un flanco directo de ataques políticos, ¿en qué magnitud le afectará?, lo desconozco”.

—¿Le cree al ex presidente que desconocía esas inversiones?

—Tal como dije que pensaba que la presidenta no sabía lo de su hijo y Caval, tampoco creo que él haya sabido, más allá que fue un descriterio de quienes manejaban sus inversiones.

—Ha resistido su capa de teflón.

—Porque la gente conoce su historia de empresario y su gobierno cobra valor comparado con el actual. Eso sí, él debe tener claro que ser candidato hoy es distinto al 2009, en que otras acusaciones —Lan Chile, CHV, Aguas Andinas— le pasaron de largo. Con la agudeza y la información que existe, tiene que hacer un gesto tajante y separar sus intereses económicos de los políticos, aun cuando la ciudadanía lo asocie más a un tema de campaña política. Porque si hay un punto que Piñera tiene a su favor, es que ¿cómo algo así no se supo hace cuatro años?

—¿Cuál es su lectura?

—Me hace pensar que la acusación viene desde dentro de Chile Vamos. Recuerda las imputaciones en contra de Golborne en las primarias, todos los rumores apuntaban a que salieron de su coalición. Porque si lo de Piñera hubiese sido una operación montada desde La Moneda o del segundo piso, no hubiera salido el canciller Heraldo Muñoz ni el agente Von Klaveren ¡ni Pancho Vidal! a respaldarlo.

—¿Fue una maniobra UDI?

—No tengo antecedentes de quién ni por qué lo hizo.

—Si fuese así, entonces la derecha no ha cambiado nada desde las últimas presidenciales donde casi se sacaron los ojos.

—Por algo me fui de ahí. Esa derecha no aprendió nada, siguen anclados en sus peleas internas, en sus rabias profundas. Tienen un montón de candidatos, que me parece estupendo, pero ¿te has fijado en sus motivaciones? Con Chile cayéndose a pedazos, Ossandón quiere sacar a Piñera y Felipe Kast se presenta para impedir que Ossandón sea candidato; ¡esas son sus motivaciones! ¡¿Quién se interesa por el país?!

—¿Y el regreso de Carlos Larraín a RN tiene que ver con lo mismo?

—Lo trajo el odio a un presidenciable, para impedir que vaya Piñera y para que los postulantes a La Moneda firmen un estatuto de garantía en temas valóricos.

—¿La pregunta es si él lo firmará?

—Ah, ¡no tengo idea! Sería importante preguntárselo a él.