El 20 de enero de 2015 fue considerado un día histórico. Las pantallas del Congreso proyectaban los votos: 80 a favor, 33 en contra y 5 abstenciones, mientras que la mayoría de los presentes aplaudían orgullosos el resultado y gritaban “¡Chi-Chi-Chi, le-le-le, viva Chile!” sosteniendo la bandera nacional.

Las sensaciones estaban divididas, aunque la balanza se inclinaba hacia quienes por esa tarde celebraban -casi como un triunfo de la selección de fútbol- la llegada de un sistema proporcional representativo que después de un cuarto de siglo, 21 intentos, 7 elecciones parlamentarias, 5 gobiernos democráticos y un sinfín de sesiones, daba por cerrada la etapa del binominal cambiando por completo el panorama electoral del cual los chilenos estaban acostumbrados a participar.

Si con el antiguo sistema se elegían 120 diputados, ahora se elegirían 158. Y en el caso de los senadores, de 38 se designarían 50. Pero eso no es todo. Esta reforma es catalogada de histórica porque, junto con todas sus propuestas, trae consigo una iniciativa que después de 20 años de estar durmiendo en el Congreso, al fin logró ser despachada: la Ley de Cuotas.

Esta normativa es un mecanismo que pretende promover la igualdad efectiva entre dos o más grupos sociales que aspiren a cargos de decisión popular. En el caso de Chile, lo que se busca mediante este sistema es garantizar que las mujeres no queden marginadas de la actividad política, corregir las brechas de oportunidades y trabajar en disminuir la subrepresentación de ellas en el Parlamento.

Actualmente, el Congreso está compuesto en un 17,1% de mujeres; número bastante inferior al 25,2% de América Latina, o al 21,5% de escaños femeninos promedio a nivel mundial.  En los últimos 20 años, la cantidad de parlamentarias prácticamente no ha aumentado. Chile tiene una de las tasas de crecimiento en el número de mujeres más bajas,  con un avance de un 1,7% por año, lo que significa que, si en 2009 el parlamento se conformaba por 22 mujeres, en 2014 la cifra aumentó a 23; una más del total de 158 puestos que se disputaban en cada elección. Los datos dispuestos por el Servel son claros: entre la elección de 1989 y la elección del 2014, hay sólo 11,5 puntos porcentuales de diferencia.

Frente a este escenario, existen mujeres que no apoyan nueva iniciativa por considerarla “denigrante” para el género, sosteniendo que si hay parlamentarias hoy en el Congreso, es señal de que ellas son capaces de llegar a un cargo por decisión popular en igualdad de condiciones que los hombres. Sin que nadie les “regale” el puesto.

Desde esa vereda, la diputadaUDIMaría José Hoffmann, primera mujer en asumir la presidencia de la juventud del partido y la jefatura de bancada, es una de ellas. La parlamentaria dice no estar de acuerdo con una Ley de Cuotas, ya que cree que el género no necesita ningún bastón legal para llegar a un cargo de decisión popular. “Este tipo de normativa no ha sido un gran aporte en el resto del mundo. No se trata de estar en contra, sino de no entender la barreras que tienen las mujeres para entrar en la política. Yo creo que esta ley no es necesaria y no logra romper con las trancas que tenemos las mujeres. Es una medida anticuada e innecesaria porque hoy se requiere un cambio cultural mucho más de fondo”, comentó Caras.cl.

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Sin embargo, ante la pregunta de si cree que los partidos políticos están preparados para enfrentar esta legislación, Hoffmann aseguró: “veo dificultades transversales en todos los partidos. Las mujeres en política somos un cañón. Una mujer decidida, empoderada y con convicción puede llegar a donde sea. Yo no me siento una minoría. No solo somos una mayoría de verdad, sino que las mujeres que yo he visto en todos los colores políticos, convencidas con lo que tienen que hacer, no tienen barreras”.

Carolina Carrera, presidenta de la Corporación Humanas, organismo que contribuye al cumplimiento de las obligaciones internacionales en materia de D.D.H.H de las mujeres y que además promueve la inclusión de las demandas y justicia de género en las agendas políticas nacionales, comenta que “la aplicación de esta normativa que incorpora la cuota, la paridad y representación equilibrada del 60/40, apunta a tener mayor participación femenina en el Congreso, obligando a los partidos a que lleven más mujeres candidatas. Porque el problema está ahí. Las direcciones de los partidos no promueven la participación del género. Y cuando lo hacen, es en lugares donde no tienen posibilidad de ganar”, añadiendo que basta con mirar el porcentaje de mujeres en el parlamento para comprobar la subrepresentación de las mujeres en el legislativo.

INTERNA-CAROLA-CARRERA “No todos los hombres que están en el Congreso son los mejores o los que debieran estar. Estudios internacionales han dado cuenta que cuando si se incorporan más mujeres al parlamento, la composición de este cambia porque los hombres tienen una competencia mayor, y por tanto, se esfuerzan por ser mejores. No hay que olvidar que la entrada de mujeres, significa la salida de ellos”, dijo la presidenta de Humanas.

Con una postura contraria a Hoffmann se encuentra la presidenta del Partido Demócrata Cristiano y actual Senadora de la República, Carolina Goic. Esta señala que con la Ley de Cuotas se busca que en el parlamento exista una representación de la diversidad de Chile, considerando que las mujeres son aproximadamente la mitad de la población. “El post natal jamás hubiese salido aprobado si nosotras no dábamos la pelea. Los temas de crianza y familia los hombres jamás los pusieron sobre la mesa. Y por lo mismo, es importante que hayan mujeres en el parlamento por la forma de hacer política. Las parlamentarias somos más dialogantes, generamos más acuerdo y producimos más confianza, lo cual hace mucha falta en nuestro país”, señaló.

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En las elecciones municipales de este año las coaliciones en general estuvieron lejos de presentar el 40% de candidatas en sus listas (aunque no era necesario). Lo que daría a entender que paras las parlamentarias del próximo año, el escenario es complejo. Ante esto, la senadora señaló a Caras.cl que “por eso se requiere una Ley de Cuotas. Se necesita dar un impulso, al menos transitorio, que permita romper la tendencia. Estoy convencida que en los pactos existen mujeres, y mujeres muy valiosas. Pero habitualmente no las ven, no las potencian. Es muy importante su incorporación  en la política. Hay un dicho que dice que cuando una mujer ingresa a este mundo, cambia la mujer. Pero cuando muchas mujeres entran, cambia la política. Las mujeres humanizamos la actividad legislativa. Nos preocupamos de cosas más cotidianas que a los hombres, por un tema cultural se lo han negado” .

Los partidos, a partir de 2017, deberán duplicar sus esfuerzos. Pues las mujeres por obligación tendrán que componer, al menos, el 40% de sus listas. De lo contrario, y según se establece en la nueva ley 20.840, la infracción acarreará el rechazo de todas las candidaturas declaradas a diputados o senadores. No obstante, para quienes cumplan y además logren sacar electas a sus mujeres, el gobierno ha dispuesto 500 UF, algo así como 13 millones de pesos, que se suman a los 0,01 UF extra que recibirán las mujeres por voto obtenido.