Tras una vida en primera línea de la política nacional —fue ministro de Economía en el gobierno de Frei Montalva, del Interior de Patricio Aylwin, ex parlamentario y embajador— hoy Enrique Krauss (82) se gana la vida como abogado del estudio jurídico Calderón y Compañía. Aun así confiesa que no le pierde pista a la contingencia partiendo porque entre sus actividades está hacer informes mensuales sobre los proyectos de ley que se tramitan en el Congreso, y porque como activo militante DC cada dos meses se reúne con viejos estandartes —como Patricio Rojas, Marco Antonio Roca, José Manuel Salcedo, Eduardo Palma, Marcos Sánchez— y con otros más activos como Jorge Pizarro para desmenuzar los pasos del gobierno y también de su propio partido

Como ex timonel de la Democracia Cristiana, Krauss es crítico de su colectividad —así como de todos los partidos políticos— porque siente que dejaron de escuchar a la gente y de entenderse con las distintas organizaciones sociales (sindicatos, juntas de vecinos, clubes)  para preocuparse sólo de los grandes temas. “Y aparece entonces una masa que justificadamente plantea aspiraciones, pero que deslinda con la anarquía,  porque con la revolución tecnológica, el que tenga un celular o estas máquinas infernales, se expresa inorgánicamente, y tiene la capacidad de transformarse en un vocero”.

Asegura que es necesario rectificar ese desorden, así como también ciertos aspectos de las reformas Tributaria y de Educación que por estos días se tramitan en el Parlamento y que ha generado todo tipo de debate. A su juicio,  las aparentes fisuras que se ven en la coalición de gobierno se pudieron evitar si éste hubiese enviado al Congreso ambas iniciativas con el previo respaldo de los partidos de la coalición, para recién ahí cotejarlas con la oposición y otros sectores. 

—¿Cuáles son sus reparos frente a la reforma educacional?

—Tal como lo ha señalado reiteradamente la Presidenta, el ministro Eyzaguirre y las autoridades de gobierno, el foco central es mejorar la calidad de la educación, sin embargo, no veo que los proyectos en lo masivo tiendan a ese objetivo. Hasta ahora un gran olvidado o que no ha tenido la prominencia necesaria, es el sector docente. Para mejorar la calidad, hay que partir por el perfeccionamiento de la carrera docente y el reconocimiento de la dignidad del rol del magisterio. Este país muestra su sensibilidad respecto de ellos cuando al gásfiter lo equiparan con el profesor de filosofía o de ciencias aplicadas; ¡todos son maestros! Eso demuestra que no los apreciamos. Aun así, preferimos involucrarnos en que haya o no lucro, exista o no copago, en circunstancias que hoy no son primordiales.

—¿El fin del lucro no debiera ser prioridad entonces?

—Está la definición compartida de la prohibición del lucro, que la educación es un derecho y no un negocio. Perfecto, pero nadie se ha preocupado de definir qué es el lucro. En nuestro derecho no lo está, y para interpretarlo se recurre a connotaciones filosóficas, ideológicas y éticas que podrían llevar a que la educación sea una tarea reservada exclusivamente al Estado o a filántropos, hoy casi en extinción… La ley debe ser clara en estas definiciones y fijar los límites que den espacio —dentro de las normas—, al desarrollo de la educación particular. Por otro lado, la desconsideración hacia los denominados ‘establecimientos calificados’, es un error. La selección debiera mantenerse y hacer, insisto, una discriminación positiva, que los muchachos puedan entrar a estos liceos e integrarse. Estudié en el Instituto Nacional; un crisol de figuras importantes, y luego en el liceo Barros Borgoño, de los que estoy profundamente agradecido porque me dieron una experiencia de vida fundamental.

—¿Ve un tema ideológico detrás?

—Puede ser ideológico o un error; si los seres humanos nos equivocamos. Para qué pensar que es premeditado. Si vivimos en el plano de la desconfianza, no lograremos avanzar.

—¿Comparte los dichos de Ignacio Walker, de que el Mineduc se está transformando en un gestor inmobiliario?

—El tiene derecho a decir lo que quiera, pero esas críticas no corresponde plantearlas en público. La familia del gobierno no puede salir discutiendo en la puerta de la casa. Sin embargo, creo que lo suyo fue un juicio político manifestado de manera ingeniosa. Pareciera que el buen humor en política ha sido expropiado. Fue una reacción natural frente a la hostilidad majadera de algunos socios de la Nueva Mayoría que pareciera tienen interés en convertirla en ‘Pequeña Mayoría’. Y eso sería malo para el gobierno y para Chile. Cabría aplicarles lo que decía una vieja tía: “Calladito es más bonito”.

—¿Ve a algunos de sus socios muy intransigentes?

—Ha habido algunas actitudes, pero aprecio las reacciones rectificatorias de otros que han sido evidentes y objetivas.

—¿Pero cuál será al final el verdadero ánimo de sus socios: pasar la aplanadora o aplicar la política de los acuerdos que usted bien conoce como ex ministro del Interior en el gobierno de Aylwin?

—No son homologables los períodos. En el de don Patricio Aylwin la unidad de la Concertación era grande porque veníamos de 17 años de dictadura, con un sentido refundacional;  tenía algo de epopéyico. Con el  tiempo esos factores se van diluyendo y surgen las diferencias y discrepancias. Espero se logren acuerdos, y si no, bueno, entran a jugar las mayorías. Sin embargo, no nos podemos farrear la posibilidad de que este país con el apoyo de todos siga generando condiciones para el desarrollo y equidad. Ya nos pasó en otro período en que íbamos re bien, hasta que a un loquito se le ocurrió inventar el semiparlamentarismo y terminamos como terminamos en 1920. Hay que aprender las lecciones y evitar los errores del pasado.

 Sobre el proyecto de reforma tributaria, Krauss tiene dudas sobre la eliminación del FUT. “Ha sido un elemento importante para conseguir el desarrollo sobre todo de las pequeñas empresas. Ha habido abusos, y el rol del legislador es crear los controles y mecanismos de fiscalización para evitar la elusión, ya que el FUT ha sido un instrumento que facilita la inversión y el ahorro. Sin embargo, las normas propuestas para evitar la elusión limitan y afectan gravemente la gestión profesional de quienes ejercen el  legítimo derecho a la defensa que tienen los contribuyentes. En esta materia, en que se afectan derechos humanos esenciales, el Colegio de Abogados ya ha reaccionado de manera unánime y entiendo que lo mismo están haciendo los organismos gremiales de contadores y auditores. El exceso de estas atribuciones puede terminar convirtiendo a justificados organismos responsables de la institucionalidad en herramientas propias de Estados autárquicos, lo que no corresponde al Chile democrático. Aparte, me parece innecesario derogar el Estatuto al Inversionista Extranjero, en que se le da ciertas condiciones para que invierta, como garantizar y asegurar que el sistema tributario no le será modificado. Históricamente esto fue un avance para Chile. Y raya para la suma, aún no hay certeza que con lo que se recaude será suficiente para encarar todas las perspectivas de las demandas. El ministro de Hacienda tendrá que esclarecerlo”.

wp-krauss1-450

—¿Y ve disposición del ministro Alberto Arenas a cambiar el corazón de la reforma? Dijo que la eliminación del FUT no se toca.

—Eso se expresa cuando se vota. El ministro ha ido aprendiendo el trabajo parlamentario, ha cambiado de actitud y ha ido rectificando, lo que me pone optimista para el trámite que se viene en el Senado —donde a diferencia de la Cámara Baja que se votó en bloque y fue negativo—, ya se anunció que analizarán el proyecto por puntos.

—Sin embargo, tanto Walker como Aldo Cornejo acusan que el gobierno no permite el diálogo ni el debate.

—Es un hecho que comparto, aunque desconozco las causas. Frente a eso hay que reaccionar. El compromiso de la DC es respaldar al gobierno de la Presidenta Bachelet y prestar sus votos, pero si tiene alguna observación debe introducir las modificaciones pertinentes.

—¿Tiene algún límite ese apoyo?

—El límite es el programa, que no son las cartas de ley de Moisés. Es un punto de referencia, una carta de navegación pero las alternativas del vuelo se pueden ir adecuando. En este escenario, la Democracia Cristiana debe jugarse por sus convicciones. Lo central es participar de un pacto donde cada partido de la Nueva Mayoría se comprometió con un programa, y las ideologías quedaron guardadas.

—¿Terminarán los democratacristianos siendo los díscolos del gobierno como anticipó Guido Girardi?

—No, en lo absoluto. Insisto, nadie ha puesto en discusión ningún aspecto del programa; estamos comprometidos. Distinto es la forma en que se traduce el programa nacional concreto, y eso hay que manejarlo dentro de los términos adecuados. 

—¿Ha sentido el ninguneo hacia la DC por parte de sus socios de la Nueva Mayoría, como asegura Walker?

—Pudimos haber tenido más capacidad de participación en algunas tareas de gobierno, pero no me siento ninguneado. Mire, el circuito de los que están en política son cuántos, ¿diez mil?, ¡me sobran! Lo relevante es que nos respete la calle, por eso es importante retomar la vinculación directa con los organismos sociales intermedios: sindicatos, asambleas, que dejamos abandonados y como ex presidente de la DC me siento responsable.

—Y que no los consideraran para la reforma educacional, cuyos artículos fueron conocidos antes por la oposición que por ustedes, ¿no es ninguneo?

—Entiendo que no se hizo con ningún partido de la Nueva Mayoría, y no me parece. Los mecanismos de construcción y proposición de las leyes pueden ser distintos. Insisto, lo adecuado es que La Moneda prepare sus proyectos en conjunto con los partidos de gobierno, de manera que cuando se entregue el mensaje no se empiece a discutir, y porque se tiende a imponer como verdad de fe lo dicho por las autoridades de gobierno. Recuerdo que en el de Frei Montalva todos los lunes había almuerzos en los ministerios con las comisiones parlamentarias respectivas, donde se analizaban los proyectos y diferencias.

—¿Falta de experiencia del ministro?

—Ah, ¡no tengo idea!, capaz que sea una mala idea, pero no creo… Yo constato hechos, no causas. Como dijo Caín cuando le preguntaron por Abel: “no puedo responder por mi hermano”.

wp-krauss2-450

—Como ex timonel  DC, ¿conforme con la gestión de Ignacio Walker?

—Es fácil criticar. Lo relevante aquí no es tanto la relación con el Ejecutivo como ser leal a nuestro compromiso de respaldar el programa de la Presidenta. Veamos cómo se cumple, de qué manera, a qué herramientas se recurre y ojalá no manifestar las diferencias en público. También es importante poner al partido en actitud acorde con la modernidad y más activo en cuanto a la participación de la militancia. Hoy es un pequeño grupo el que conduce, toma las definiciones, y el resto tiene sólo una relación de afecto y lealtad. Y si me pregunta, Jorge Pizarro es un buen nombre para conducir la DC .

—¿Qué tan posible ve una futura alianza con RN?

—Ni tan cerca ni tan lejos… Me cuesta imaginármelo, conociendo a mi partido, las posibilidades de entendimiento con uno de derecha es muy difícil, por la sensibilidad que tenemos. La DC está más comprometida con las transformaciones profundas. Quizá podremos ponernos de acuerdo en algunos temas, pero históricamente no hemos asociado a colectividades de izquierda porque precisamente provenimos de la derecha.

—Hablando de transformaciones profundas, su camarada Mariana Aylwin  siente un aire refundacional y totalitario de los actuales proyectos de La Moneda…

—Podría interpretarse así, pero eso se elimina con un trabajo comunitario anticipado. Todos los gobiernos de reemplazo tienen eso de refundacional, es un espíritu de ‘nosotros lo vamos a hacer mejor’ muy propio del ser humano. Son aires que se los lleva el viento… Que algunos crean nomás que descubrieron la cuadratura del círculo, después se darán cuenta de que no es así; nos importa, que cada uno se sienta feliz. Hay que dejar que ciertos personajes se sientan convocados a hacer grandes tareas, lo importante es el resultado final.

—Mariana apoya a Andrés Velasco, ¿es la alternativa presidencial DC 2017?

—No sé si para la DC, pero Velasco es una alternativa para el país. Mi partido deberá tomar su decisión por los conductos que correspondan, pero es un nombre posible: ha tenido un buen desempeño, se ha manejado bien. En varios aspectos me gustan sus planteamientos en reforma tributaria, educación, me interpreta en lo técnico, más que en lo político-partidista.

—¿El Ejecutivo debiera poner más oído a Andrés Velasco?

—Debe tener alguna vinculación, hay pupilos suyos en el Ejecutivo, seguramente influye. Tiene la capacidad, prestancia intelectual, profesional y técnica como para que lo escuchen. Ahora si le hacen caso o no, ese es otro tema.