“Arruinó mi carrera, pero no mi vida”. Con esas palabras, Tippi Hedren se refirió a la enfermiza relación que mantuvo en la década del ’60 con Alfred Hitchcock. 40 años más tarde, la acosada actriz se toma revancha y cuenta su versión de los hechos.
HBO, en conjunto con la BBC, estrenó hace sólo un par de meses en Estados Unidos la cinta The Girl, un filme que escarba lo profundo de la relación que traspasó las fronteras de lo profesional… y de la cordura. La película, que debuta el 13 de enero en la señal latinoamericana de HBO, está basada en el libro de Donald Spoto, Las damas de Hitchcock, donde se muestra la obsesión del director por sus “musas”, como Grace Kelly, Ingrid Bergman, entre otras. Eso sí, ninguna como Hedren.
El director de este proyecto es Julian Jarrold (La joven Jane Austen) y Toby Jones (Truman Capote) encarna a Alfred Hitchcock, en una actuación que, dicen, saca aplausos.

Pocos actores son tan claros como Sienna Miller en cuanto a las fronteras que debieran existir entre la vida pública y la privada. En eso comparte el espíritu de Hedren. Esta fue, sin duda, una de las razones que la sedujeron para aceptar el guión de The Girl. Miller dará vida a la protagonista de The Birds (1963) y Marnie (1964), en un intento por despejar lo que en su minuto fueron rumores de pasillos, y desenmascarar al hombre que creó y, un año más tarde, destruyó su carrera.
Hedren tenía 30 años —la edad de Miller— cuando Hitchcock la vio por primera vez, en un anuncio de televisión. Bastó ese impulso para llamarla y darle el rol protagónico en The Birds, la continuación de la exitosa película Psycho. Según Hedren, la manipulación y los juegos mentales del director comenzaron inmediatamente, en su prueba de cámara. Lo que Hedren tuvo que soportar —crueldades como lanzarle gaviotas y cuervos en un ático por cinco días consecutivos— era un secreto a voces dentro de Hollywood. Precisamente, lo que busca The Girl es explorar la oscuridad de la sicología de Hitchcock, pero fuera de pantalla.
—¿Cuánto sabía de esto antes de leer el guión?
—“Vi The Birds, por supuesto, pero no sabía la historia detrás. No tenía idea. Asumía que Hitchcock era un tanto misógino, pero nada como esto. Y no había visto Marnie hasta que me embarqué en este proceso. Es extremadamente manipulador”, dice Miller.
Esa fue la última película en la que trabajó Hedren junto a Hitchcock. Ella sabía que tenía que escapar. Fue durante el rodaje de “Marnie” donde el director se transformó en un hombre increíblemente posesivo.

“ME CONFORONTABA DE MANERA DESCONTROLADA, si él pensaba que yo estaba saliendo con alguien. Mandaba a personas para que me siguieran. Les advirtió a Rod Taylor y a Sean Connery, coprotagonistas del filme: ‘no toquen a la chica’. Era una constante necesidad de control, siempre insistiendo en una copa de champagne después de las grabaciones, cuando lo único que yo quería era volver a casa con mi hija”, recuerda Tippi Hedren, madre de la actriz Melanie Griffith.
Una vez que Hedren se resistió a trabajar de nuevo con el director, él le pasó el contrato que habían firmado al comienzo del proceso: un pago por US$ 600 a la semana con tal de hacer nada durante dos años, negándose a trabajar con otros directores —incluido François Truffaut, quien la quería incluir en sus películas—.
—¿Qué tan común eran estos comportamientos dentro de la industria en esa época?
—“Muy común. Las historias son innumerables. Hitch defendía estas conductas bajo la excusa de que estaba haciendo todo lo necesario para convertirme en una estrella de cine”, explica Tippi.
El ejemplo más extremo fue la escena de los pájaros en el ático en The Birds. Sienna Miller experimentó una situación similar pero bastante más controlada comparada a lo que Hedren tuvo que pasar, pero le bastó eso para imaginarse lo terrible que debió ser. “Hubo gritos reales en la grabación. Me lanzaron pájaros vivos durante una hora en un espacio bastante reducido. Fue muy brutal. Lo peor es que Tippi tuvo que soportarlo por cinco días”, agrega Miller.
Y no sólo eso. En la famosa escena donde Hedren es atacada por una bandada en una caseta de teléfono, a la actriz se le dijo que los vidrios que cubrían la caja eran falsos e irrompibles. Pero cuando el pájaro mecánico chocó contra las ventanas, los vidrios explotaron. Pasó toda la tarde sacándose pedazos de cristal de la cara. Hitchcock la estaba empujando hasta su punto de quiebre.
“Cuando miro hacia atrás no puedo creer que lo aguanté por tanto tiempo. Era muy malvado. Al final estaba muy cansada. Nunca había sentido ese cansancio en mi vida. Hitchcock tenía una mente muy extraña. Mi doctor le dijo que yo necesitaba descansar por una semana. Hitch le respondió: ‘No puede ser, ella es todo lo que tenemos para grabar’. Mi doctor, enojado, le preguntó si estaba tratando de matarme. Grabamos la película durante seis meses y tuve una sola tarde libre”, recuerda Tippi.
—¿Ha tenido Sienna Miller alguna experiencia parecida?
—“Creo que todas las mujeres lo viven en algún grado. Puedes ir en un autobús y alguien te puede mirar y no puedes pararlo. Pero cuando la otra persona maneja tu vida y tu carrera, se convierte en un asunto bastante complicado. Sabes como mujer que algo no anda bien”.
Hedren se sintió incapaz de hablar sobre los acosos en ese momento, incluso cuando todos en el set estaban conscientes de lo que ocurría, incluyendo a Alma Reville, mujer de Hitchcock. “Ella siempre andaba por ahí. Una vez se acercó y me dijo: ‘Lamento que tengas que pasar por todo esto’, pero nunca trató de detenerlo”.
—¿No están directores y actores en peligro de que su relación se torne obsesiva?
—“He tenido sentimientos de protección paternal, incluso un poco posesivos”, dice Miller, “pero nada como eso. Creo que Hitchcock es una especie diferente de hombre. Está muy lejos de ser aceptado que una persona trate de esa manera a otra. Estos hombres crean estas situaciones para su propia diversión. Y eso viene de una falta de moral…”.
—¿Pudo Hitchcock hacer sus películas sin la crueldad de esa relación?
—“No puedo responder esa pregunta. Lo que sí puedo decir es que Hitchcock está recibiendo su merecido castigo con The Girl. Además, ¿podrías imaginarte atrapado en ese cuerpo, cuando él juraba que se veía como Cary Grant?”.
Los tiempos, coinciden ambas, han cambiado para mejor. Las estrellas de cine rubias siempre serán vistas como fantasías, pero Miller tiene claro que “por estos días somos más capaces de lograr cosas sin sentirnos en deuda con un hombre que quiere controlarte y poseerte. Hay más en la vida que ser la marioneta de hombres siniestros”.

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