El profesor de Lenguaje Emilio Vilches (33) votó por Beatriz Sánchez en primera vuelta sin ninguna esperanza de que resultara electa presidenta, pero —dice— marcó la línea de la papeleta con una convicción que nunca antes había sentido. Cuenta que su opción fue una manera simbólica de decirles a los representantes de la vieja política que no lo estaban haciendo bien y que no estaban a la altura del Chile actual. Para el balotaje del próximo 17 de diciembre, Vilches dice que hasta el momento “se inclina” por Guillier, pero sin el convencimiento con que apoyó a la periodista.

El profesor representa uno de los peces gordos que debe intentar atrapar el senador por Antofagasta si desea ponerse la banda presidencial en marzo del próximo año. Más dudosa está la estudiante de periodismo Catalina Tapia (20), quien milita en Revolución Democrática hace un año y considera que Guillier debe acercarse con mucha más fuerza a los jóvenes y “definirse en temas como la condonación total del CAE, el aborto libre y la eutanasia” para conseguir el apoyo de su bloque. “Si bien hoy es el candidato de la izquierda, ello no significa que nosotros votemos por él”, concluye. Al respecto, el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán cree que Guillier debe girar hacia la izquierda para ‘pescar’ el volumen de sufragios de ese sector que no votó por él el 19 de noviembre. “Va a tener que sacrificar a la Democracia Cristiana, después se darán las disculpas correspondientes si sale electo. Tiene que radicalizar su postura. El volumen de votantes, los que tiene que salir a buscar, está allá”.

En la otra esquina, Sebastián Piñera debe moverse con cuidado para atraer a los simpatizantes de José Antonio Kast —que obtuvo 522.946 votos—, sin espantar a su electorado más liberal, representado por Evópoli. Carlos Rebolledo (25), ejecutivo de clientes en hotelería, votó por Kast y anticipa que, aunque no comparte del todo sus propuestas, ahora lo hará por el ex presidente. “Piñera debe tener en cuenta que no todo son cifras ni crecimiento. También hay que responder demandas sociales que hoy son prioritarias en la vida de las personas. Hacia allá tiene que enfocar su discurso”. Aunque los votantes de Kast parecen seguros para Piñera, también debe atraer adherentes de otros sectores. Sebastián Ramírez (21), estudiante de ingeniería en informática, votó por la candidata de la DC, Carolina Goic, y ahora lo hará por Piñera sólo si es que “cambia su rechazo a las ideas sobre el matrimonio igualitario”. La presidenta de Amplitud, Lily Pérez —quien no resultó electa senadora— tiene la película clara de lo que debe hacer Piñera: “Como los votantes de José Antonio Kast se van a ir mayoritariamente a él, su desafío es capturar el voto de ME-O, que es más moderno, siempre de cambio y no tan afiliado a la izquierda”.

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En cuanto a las nuevas ideas programáticas, Lily dice que hay que “asegurarle al electorado que todos los avances que se han hecho en materia de libertades individuales no darán ni un paso atrás”. La propaganda y la franja electoral —que parte el 6 de diciembre y termina el 14— serán claves a la hora de incentivar a votar a los 6.904.058 personas que prefirieron quedarse en casa, el pez más gordo del balotaje. “Los votos no los tiene nadie en particular. Por eso, de alguna manera se va a traducir en que cada una de las candidaturas va a buscar distintas simbologías, convocar más trabajo en terreno e introducir elementos programáticos”, comenta Eugenio Guzmán. Gloria de la Fuente, directora ejecutiva de la Fundación Chile 21, cree en que en la segunda vuelta irá más gente a votar: “Cuando existen candidaturas con proyectos distintos, la elección tiende a polarizarse y, mientras se polariza, se generan mensajes que empiezan a persuadir el voto voluntario y se crea una situación de emergencia”.

ACOMODOS Y COINCIDENCIAS

Uno de los cambios programáticos más controversiales de Piñera en estas semanas fue su promesa de avanzar en gratuidad alcanzando un 90% para institutos profesionales y centros de formación técnica, luego de haberse mostrado contrario a estas ideas en su programa de gobierno. El senador Alberto Espina —integrante del comité ejecutivo del comando de Piñera— no es partidario de cambiar aspectos clave del programa. “La ciudadanía va a percibir que son cambios artificiales sólo para conquistar votos”.

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El senador dice que los electores escogerán al próximo gobernante por sus aptitudes de liderazgo más que por razones ideológicas. “La gente va a votar por quien cree que está más capacitado para entregarle la conducción del país por cuatro años. Será una batalla de atributos personales. Creo que ahí va a estar la decisión final, al revés de lo que muchos piensan, que esto es un debate de ideas”, dice Espina. El ex ministro Francisco Vidal, en tanto, señala que el desafío de Guillier no está en ganarse el sufragio de los simpatizantes de Ricardo Lagos y la ex Concertación, como algunos proponen en la Nueva Mayoría, sino el de los votantes de Goic, ME-O y Sánchez.

“Hay que convocarlos a todos para ganarle a la derecha, pero lo más importante está a la izquierda. Nosotros sacamos un 22% y entre ME-O y Sánchez un 25%. La única forma de acercarnos es a través de coincidencias programáticas con ellos, como por ejemplo, regular la reelección de los cargos de decisión popular y regular los impuestos a los súper ricos”. Para el columnista Carlos Huneeus el panorama en esta segunda vuelta está marcado por el modelo económico que propone Piñera: “Se está configurando un plebiscito en torno al actual modelo más que sobre la discrepancia entre dos candidatos”.