Tráfico infernal, empresarios con guardias armados, autos blindados, bencina más barata que la leche… Es parte de la realidad que vive Venezuela, país donde CARAS entrevistó a María Corina Machado, una de las líderes opositoras más reconocidas al presidente Hugo Chávez, quien se mantendría hasta 2019, aunque su incierto estado de salud ponga la nota de suspenso y el ex candidato presidencial Henrique Capriles exija “transparencia y claridad” sobre el tema.
“Venimos de un proceso electoral donde se hicieron muchas promesas, se ofreció de todo durante la campaña, y nuestro pueblo —que es absolutamente solidario— entiende que una persona se va a someter a tratamiento, pero no es cualquier persona, sino a quien le corresponde llevar las riendas de nuestro país. Lo que menos queremos tener en Venezuela es una nueva ola de incertidumbre“, comentó Capriles sobre un asunto que tiene a la nación petrolera en ascuas.

Ni siquiera entrar a Venezuela resulta fácil. Nos advierten que no revelemos que somos periodistas para no pasar por la desagradable experiencia que nos requisen o borren material. Y en el aeropuerto comienzan las preguntas rebuscadas sobre qué venimos a hacer. Es que acá un turista puede visitar cientos de lugares bonitos —partiendo por Isla Margarita—, pero a un reportero se le pueden atragantar las arepas viendo como un pueblo tan amable vive tapizado de carteles que ensalzan la figura del mandatario mientras en algunas poblaciones llevan 15 meses sin agua.
¿Recorrer Caracas a pie? No, gracias. Todo el mundo te pide por favor que te quedes en tu hotel y no asomes la cabeza fuera de tu auto.
En las faldas del cerro El Avila tiene su oficina María Corina Machado (45 años, tres hijos), ingeniera industrial, ex pre candidata presidencial y diputada. Acá es amada y odiada por partes iguales, algo que en un país polarizado no resulta raro. Corina, como prefiere que la llamemos, podría ser una de las tantas Miss Universo que ha dado este país, pero lo suyo es la política, donde terminó de validarse cuando, a principios de este año, enfrentó a Chávez en la Asamblea Nacional (Congreso) mientras éste hacía su cuenta.

venezuela01TAL COMO LAGOS A PINOCHET, CORINA FUE LA PRIMERA EN INCREPAR PÚBLICAMENTE a Chávez. “El Presidente se refirió a mi persona de manera provocativa a lo largo de sus ¡nueve horas! de intervención. Me mencionaba, les daba la palabra a otros diputados, algo que nunca se ha hecho. Después de ocho horas de estar diciendo que el país prosperaba, que la producción estaba en su mejor momento —¡y el 80 por ciento de lo que comemos es importado!—, le dije: Presidente, no siga engañando a los venezolanos, esto es una falta de respeto, pare de mentir”.
Desde ese momento su vida tuvo un antes y después. Líder en una oposición que no termina de acomodarse tras 14 años de chavismo, pide un café negro y se concentra en la entrevista.
—Venezuela acaba de entrar al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ¿qué le parece?
—No me sorprende… sale Cuba, entra Venezuela. Así están los Derechos Humanos en nuestra región. Los venezolanos vivimos una gran encrucijada histórica: dos modelos de sociedad con un conjunto de valores antagónicos enfrentados.
—¿Cuál es el que representa el chavismo?
—Acá no hay una dictadura clásica, pero tampoco una democracia, sino un sistema que tiene una fachada democrática. Hay elecciones —hubo 20 en los últimos 14 años—, tenemos relaciones con algunos actores internacionales, se mantiene cierta institucionalidad, pero esto es una careta para esconder un régimen profundamente totalitario. ¿Hay independencia de poderes? No cuando el Presidente, entre otras cosas, por vía de los medios, ¡ordena que una jueza sea sometida a 30 años de prisión! Y ella estaba siguiendo una resolución del Consejo de Naciones Unidas por detenciones arbitrarias… ¡Vaya ironía! Sigue presa.
Agrega:
“No existe respeto a la Constitución, ni estado de derecho, ni respeto a los Derechos Humanos… En 14 años se han asesinado a más de 180 mil personas, con más de 95 por ciento de impunidad, muertes que ni siquiera se investigan. Tenemos la tasa de homicidios en cárceles más alta de América Latina. En su mandato, Chávez ha ordenado tomar y expropiar 4 millones y medio de hectáreas porque se le dio la gana. Más del 60 por ciento de éstas no han sido pagadas. A los productores se les dice ‘nosotros les recomendamos que cedan voluntariamente parte de sus tierras si no quieren perderlas todas’. ¿Libertad de expresión? Más de 70 periodistas presos o exiliados. Radio Caracas TV fue cerrada por decisión del Presidente, el canal más importante del país. A los empleados públicos se les dice ‘o te vistes de rojo o te quedas sin trabajo’. Si no estás inscrito en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), no eres ciudadano.
—¿Cómo viven sus compatriotas en el contexto político-social?
—Hay que entender primero por qué llegó Chávez. Teníamos una democracia en crisis porque sectores importantísimos no se sentían incluidos y los partidos no se dieron cuenta de que había una sociedad en ebullición, exigiendo cambios. Y lamentablemente se instalaron prácticas clientelistas-populistas que a la larga provocaron violencia, pobreza, exclusión. Cuando Chávez apareció —siendo un militar golpista— planteó una modificación profunda del sistema. Ofreció orden y seguridad, castigo a la corrupción. ¡Dios mío! ¡Dijo que iba a freír en aceite a las cabezas de los dos partidos que existían en el sistema venezolano! Y prometió inclusión social. Con esas banderas, generó mucha ilusión y, además, tuvo la suerte de coincidir con el boom petrolero más importante de nuestra historia. Ahí empezó esto. Con un enfoque completamente populista. Hay que reconocer que inició un proceso de transferencia directa de recursos a sectores muy olvidados, asunto que comunicó con una gran habilidad, por su aprendizaje cubano, que le ha sido muy útil hasta ahora.
Agrega:
venezuela02—Pero en nombre de los pobres y de la democracia se generó una sociedad pobre y se destruyó la democracia. Por eso que cuando dicen que Chávez quiere a los pobres, les contesto: ¡Los necesita pobres porque así puede ejercer su chantaje! No quiere un país con trabajo digno y productivo, tampoco autonomía en el sector privado, en el campo, en los sindicatos, universidades. Quiere una nación sometida, donde la gente viva de lo que el gobierno le regala, bajo amenaza y con la certeza, de que si no te portas bien, te lo quita.
—Después del triunfo de Chávez sobre Capriles usted dijo que había partido la transición.
—El populismo lleva a más populismo; eso finalmente explota. El grado de corrupción que existe en todos los niveles… Por ejemplo el convenio con China: de los 400 mil barriles diarios que les llegan a los chinos, 200 mil van a un fondo para-presupuestario que manejan algunos ministros y la otra mitad ¡al bolsillo de Chávez! Estamos hablando de 20 millones de dólares diarios… ¡lo hemos dicho en la Asamblea Nacional! El presupuesto de la nación parte de un precio del petróleo de 50 dólares el barril, cuando sabemos que está sobre 100. ¿El resto? Yo digo que la transición comenzó y es irreversible porque estos sistemas son inviables.
—Con la cantidad de petróleo, podrían ser como Qatar o Emiratos Arabes.
—Pero nos quieren imponer el estado comunal, que es comunismo. Estoy citando leyes aprobadas y el plan gubernamental firmado por Chávez en julio. Allí plantea la ‘pulverización del Estado burgués y la erradicación de la lógica del capital’. Una idea anacrónica, contraria a lo que el mundo ha demostrado. En Chile se puede ver.
—¿Qué se impuso en las presidenciales?
—Desde el punto de vista electoral, ganó un sistema que ha ejercido un control terrible sobre la sociedad, que ha impuesto el miedo como mecanismo de coacción. ¿Qué piensas de un gobierno que usa la información —en tiempo real— que genera el Consejo Nacional Electoral sobre quienes han votado y quienes no. Eso se les entregaba a los activistas del PSUV que, a su vez, usó a la Guardia Nacional, uniformada, en vehículos públicos para ir a buscar gente: ‘Señor, camarada… usted no ha ido a votar’. Si la persona dice que irá más tarde, responden: ‘Es que no ha entendido, esto no es más tarde. Usted viene conmigo’. ¡Y lo acompañan hasta la mesa! ¿Esas son elecciones libres?

“NUESTRA GENERACIÓN TIENE EL DEBER HISTÓRICO DE DERROTAR este modelo y lo haremos”, dice Corina mientras mira al techo, en una sala llena de mapas del país, como buscando iluminación y paciencia. Está encima una nueva elección, esta vez regional —el 16 de diciembre— y ella se moviliza por todo el interior haciendo campaña y hablando sobre el problema de las “comunas”, que es el que la tiene hoy dando su mayor batalla. “Se quiere asfixiar a las gobernaciones y centralizar todo el poder en Chávez. El diseño que plantean es que para el 2019, el 68 por ciento de la población viva en comunas, cuyos representantes no surgen de elección alguna, sino a través de asambleas populares, como las cubanas, donde votan sólo los que son ‘pueblo’, o sea no son universales ni tampoco secretas, sino que a viva voz.
—Desde que Chávez llegó al poder, muchos políticos debieron intuir su hoja de ruta.
—Algunos pensaron que esta era una aproximación desde la izquierda a la inclusión social, pero que la institucionalidad no permitiría que se violentara la democracia. Otros, que el sistema fracasaría solo. Pero lo que no entendimos es que estos sistemas buscan alianzas internacionales como soporte y son países que encontraron en Venezuela un terreno fértil para la operación de actividades de crimen organizado, desde la guerrilla, el narcotráfico a otras mucho más serias. Hace 14 años decíamos que esto podía pasarle a Cuba, no a nosotros. Hoy es una alerta para toda América Latina. El gobierno nos ha querido dividir entre ricos y pobres, blancos y negros, jóvenes y viejos… hasta por razones religiosas. ¡Los libros escolares que reparten hablan de lucha de clases! ¡Que la clase media es la culpable! ¡Nos están cambiando la historia!
—¿Cuál es su desafío?
—Mi lucha no es por suceder a Chávez en el poder, sino derrotar un modelo. Los valores no son abstractos cuando alguien está viendo por televisión un partido de baseball tranquilo en su casa y le imponen una cadena nacional obligatoria del presidente por horas de horas. Tampoco al venezolano que tiene que vestirse de rojo para ir a mendigar que le paguen su pensión…
—¿Estamos hablando con una futura presidenta de Venezuela?
—Hablas con una ciudadana que entiende su responsabilidad histórica y que ha decidido junto a otros millones asumirla, liderando a los que quieren vivir con justicia y libertad. Ese proceso no se detiene. ¡Y por supuesto que me gustaría ser presidenta de Venezuela!