Andrés Velasco tenía previsto anunciar esta semana en el diario El Centro de Talca su candidatura a senador por la VII Región, la cual se vio interrumpida bruscamente, luego de que a fines de abril el Servicio Electoral ordenara disolver su partido Ciudadanos.

El Servel sentenció que la colectividad no había logrado acreditar el mínimo de afiliados requeridos (18.500 fichas a nivel nacional). Era un nuevo golpe al mentón de Velasco, el que se sumaba al que recibió en 2015, cuando se supo que él –en plena campaña por las primarias presidenciales de 2013– había recibido 20 millones de pesos por un almuerzo con los ex dueños de Penta.

La millonaria comida golpeó su capital político que, justamente, había construido cuestionando las malas prácticas en política. Pero al igual que en 2015, el ex ministro de Hacienda estrella de Bachelet decidió dar la pelea. Y esta vez le ganó al Servel.

El pasado 27 de junio el Tribunal Calificador de Elecciones falló a favor de Ciudadanos y el Servel deberá inscribirlos como partido. Por ello, aparte de la candidatura de Velasco, Ciudadanos anunciará próximamente varias sorpresas que mantienen en secreto .

La pregunta ahora es qué ruta seguirá Velasco, considerando que tanto Chile Vamos como la Nueva Mayoría necesitan ir en busca del centro político. ¿Renovará su pacto con Amplitud de Lily Pérez, si deciden respaldar a Sebastián Piñera? ¿Seguirá el camino de su padre y se acercará al Partido Radical que hoy apoya a Guillier? ¿Suscribirá una alianza con Evópoli de Felipe Kast, como lo ha sugerido públicamente el empresario Jorge Errázuriz, uno de los militantes destacados de Ciudadanos? ¿Votará por Carolina Goic, como lo hará su amiga Mariana Aylwin? O tomará el camino más fácil respondiendo que ningún candidato presidencial lo representa. El camino de Velasco es incierto.