Lleva tres meses como vocera y se mueve a sus anchas en La Moneda. Luego de un meteórico ascenso (fue subsecretaria del Sernam, luego intendenta y ahora portavoz de gobierno) llegó con una meta clara: posicionar los logros de la administración y reaccionar ante los conflictos que, en año de elecciones, vendrán tanto desde la oposición como de su propia coalición, hoy dividida como nunca. Eso, sin contar los movimientos sociales que empezarán en marzo y a los que, como ella reconoce, se les podrían sumar demandas contra el sistema de salud y de pensiones.
“En la vida real soy arquera —dice Cecilia Pérez Jara, 38 años, casada, dos hijas, chuncha de alma—. Tengo dos hermanos y ellos siempre me pusieron al arco; gracias a ellos desarrollé unos reflejos increíbles”.

Abogada de la UNAB, criada en una familia de clase media en La Florida, con padres de la iglesia evangélica pentecostal, fue concejala y militante RN, partido al que entró gracias a su amiga y ‘hermana’, Lily Pérez. De ella, además, fue jefa de gabinete. Hablan todos los días.
Con su pelo negro natural, desordenado y sin rastros de tintura, es como una leona que salta si atacan al Presi, como lo llama. Su misión: “Cosechar lo que se ha sembrado en tres años, con la convicción de que un gobierno de centroderecha sin duda ha sido mejor que los de la Concertación”. La tarea no está para nada fácil: el mandatario terminó 2012 con una tasa de aprobación de 31 por ciento.
“Es injusto, duele no poder ver representado en las encuestas todo lo que estamos haciendo; el Presidente no es el rey de la simpatía, no lo eligieron para eso ni para ser acogedor con cada uno de los chilenos sino para apurar el rumbo y marcar un nuevo sello. Ha mantenido una economía responsable sin caer en el populismo, con el país creciendo al 6 por ciento, generando más de 750 mil empleos, con los ingresos subiendo un 5,2 por ciento el año pasado y, además, aumentando los recursos en becas y subsidios para la clase media. Rompimos las voces de amargura que aseguraban que la centroderecha no podía gobernar, que no se preocupaba de los pobres. Piñera recibió al país luego de uno de los peores terremotos de la historia, y hoy la reconstrucción va en un 88 por ciento. Pero la oposición no lo admite: estaban acostumbrados a ser funcionarios de gobierno, a repartirse cuotas de poder, y quieren volver sin ninguna propuesta”.

—¿Cómo explica que el Presidente no haya logrado traducir sus logros en popularidad?
—Hay un clic interesante, pero muy cuestionable y que provocó la ex Presidenta Bachelet: a un mandatario nunca se le valoró por los afectos. Patricio Aylwin siempre será recordado como el señor de los acuerdos. Ricardo Lagos, por su autoridad. Eduardo Frei… (silencio) creo que no provocaba nada, tal vez la añoranza de lo que fue su padre. Y ahí viene esta mujer, la primera en llegar a La Moneda, algo muy valorable, pero las señales no bastan… Durante su mandato bajó la participación política femenina. Y se generó esta especie de mito que no posibilita una evaluación seria de su gestión, que fue muy mediocre, que sólo tuvo luces en materia de protección social y en la construcción de estadios que después se vinieron abajo con el terremoto. Pero por cariño se le perdona todo. ¿Qué le importa a la gente: un país con buenos índices o un Presidente simpático?
Ad portas del tercer aniversario del 27-F la vocera dirige su ofensiva a Bachelet, luego de que la PDI diera cuenta de un nuevo informe, esta vez con un cambio en la declaración de la ex mandataria, quien reconoció el mando político en las decisiones que se tomaron esa fatídica madrugada en la Onemi.
A través de la prensa, Cecilia Pérez la llamó a pedir perdón por las negligencias que terminaron con la vida de 156 personas. La reacción de la oposición fue instantánea y varias de sus figuras salieron a respaldar a su principal carta con miras a noviembre de 2013.
“No lo esperaba de la vocera —dijo el timonel PS, Osvaldo Andrade—. Lo entiendo de los candidatos, de los parlamentarios, pero que ella entrara en esta odiosa campaña de descalificación… Tienen miedo de lo que representa Bachelet para la sociedad chilena”. Mientras, el presidente del PPD, Jaime Quintana, argumentó: “Me gustaría que la vocera hiciera referencia a lo obvio del informe, que es la enorme responsabilidad de la Armada y del SHOA en todo esto. Si ésta es la manera como La Moneda pretende iniciar la precampaña, estamos en el peor de los mundos”.
Y el diputado PPD Felipe Harboe calificó las palabras de la ministra como un “exabrupto. Deja de lado su rol de vocera y se transforma en una especie de jefa de campaña…”.

“ME PARECE TAN CURIOSO QUE EN DEMOCRACIA EXISTAN PERSONAJES COMO LOS ESCALONAS, ANDRADES, que no permiten una evaluación a la ex Presidenta, siempre con el tema de que es una estrategia para dañarla… ¡Por favor! Parece que compiten entre ellos para ver quién acumula más estrellitas para defenderla”, contesta la vocera.
—¿No es como si el oficialismo estuviera esperando la oportunidad para sacarla al pizarrón?
—No fuimos nosotros los que recabamos la información sino la PDI, y fue puesta a disposición del Ministerio Público para todos los chilenos. Pedir perdón no tiene nada de malo, al contrario, la engrandece. No veo cuál es el problema, por qué la histeria en algunos líderes de la Concertación.
Luego de una pausa, hace una nueva observación sobre Bachelet: “Me cuesta entender su silencio cuando es lógico que exista debate. Llegar casi escondida para que no la vean en el aeropuerto, no entiendo qué estrategia puede ser… No me gustó para nada; todo el mundo sabe que todos los años viene a veranear a Caburga, en las mismas fechas, a la misma casa, con las mismas personas… La Concertación tiene una candidata silenciosa, que dijo que iba a hablar en marzo, a pesar de que no sé si sea un buen mes: tendrá que recordar una de las políticas públicas más mal implementadas de Chile: el Transantiago; y también se cumple un tercer año del terremoto y el tsunami.
La ministra también ha tenido que salir al frente por el caso del director del SII, Julio Pereira, acusado de faltas a la probidad y conflicto de interés. La Contraloría entregará pronto un informe, crucial para decidir la permanencia del abogado.
—¿Los conflictos de interés afectan la imagen del gobierno?
—Puede que al principio haya pasado, pero ya no. En el caso del director del SII, según los antecedentes, no hay ilegalidad ni falta de transparencia.
—Separemos. Un tema es el contrato de arriendo que la familia Pereira mantiene con Cencosud. Otro, el rol que pudo tener el abogado en la condonación de 119 millones de dólares a Johnson’s, justo antes que Paulmann comprara la compañía. Y dato adicional es que éste y su segundo a bordo fueron antes asesores tributarios del holding…
—En el arriendo, la familia tiene un contrato hace trece años; luego traspasó esta sociedad a un tercero. No tiene ningún vínculo con Cencosud y eso está estipulado y declarado ante la Contraloría, de manera que no existe ilegalidad ni conflictos de interés, hasta ahora… En cuanto a Johnson’s, durante el gobierno de la Concertación hubo 56 condonaciones a grandes empresas, aquí nadie podría espantarse…

Lea la entrevista completa en la edición del 15 de febrero.

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