“Me salvé. Todos los periodistas están preocupados de la audiencia de formalización de tres psicópatas q’ ponen bombas en el Metro”, escribió Tomás Jocelyn-Holt, ex candidato presidencial, el pasado 23 de septiembre en su timeline. Twitero compulsivo, con más de 47 mil seguidores, era la segunda vez que le tocaba asistir al Centro de Justicia en menos de un año: la primera, por una acusación de firmas fraudulentas durante la inscripción de su candidatura y luego —cuando fechó este twitt—, para una audiencia preparatoria por la demanda por giro doloso de dos cheques (uno por 9 y otro por quince millones de pesos) interpuesta por Daniel Hoppmann, el productor general de su campaña. Pero ignorado por la prensa, el ex candidato remató: “Quienes aspiren a conducir Chile tienen q’ pasar por los tres poderes y, como cualquier mortal, uno más” y adjuntó una foto del lugar que probablemente seguirá visitando por un buen tiempo.

Según el informe comercial, al 1 de octubre Jocelyn-Holt registra tres cheques protestados además de una cuota morosa con el Banco Estado, todo por una suma cercana a los 84 millones de pesos. Eso, junto con siete demandas en lo Civil (de acuerdo al sistema judicial), una de ellas por honorarios no cancelados. El resultado de su fallida carrera presidencial donde pese a sus anuncios de que sería la gran sorpresa, terminó con la peor votación de la historia, superando incluso a Arturo Frei Bolívar en 1999: el 0.19 por ciento de los votos y 12.830 sufragios, muy por debajo de los 40 mil con que inscribió su candidatura. 

Wp-ines-450

¿Cómo el mismo líder emblemático de la Feuc, dos veces elegido diputado, ex vicepresidente de la Democracia Cristiana, terminó corriendo solo, al margen de la DC  y con deudas que podrían terminar por alejarlo definitivamente de la política? Según la estrategia de la firma de abogados que representa al productor de eventos Daniel Hoppmann, de no materializarse el pago de los dos cheques protestados, Jocelyn-Holt se arriesga a quedar impedido de ejercer cargos públicos de por vida. Un golpe directo a sus pretensiones políticas: el ex parlamentario reconoce que aspira a repostularse el 2017. “Mi voluntad es inquebrantable”, asegura.

“A Tomás muchos de nuestra generación lo veíamos como futuro presidente, o al menos que llegaría muy lejos. Buen polemista, inteligente, con sólida formación y dotes comunicacionales. Un tipo brillante”, comenta Humberto Burotto, testigo de aquellos años universitarios, cuando Tomás Jocelyn-Holt Letelier brillaba en la Escuela de Derecho de la Universidad Católica, marcando a toda una generación.

Hijo de Alfredo Jocelyn-Holt Paúl, un funcionario del BID e Inés Latelier, una de las mujeres más bellas y distinguidas de la época, es el menor de tres hermanos (Enrique, economista, quien vive en EE. UU., y  Alfredo, historiador, con quien no se dirigen la palabra), es también tataranieto de José Manuel Balmaceda y sobrino nieto de Carlos Ibáñez del Campo.

Wp-tomas-jocelyn-holt-mov-estudiantil-450

“Tomás nació en cuna de oro; pero, como los aristócratas de esa época, su familia no hacía ostentación. En ese marco, su caso fue bien interesante; era raro que alguien de ese mundo desafiara a su ámbito de relación (más cercano a la derecha), y se fuera a militar a la DC. Y con una actitud súper valiente en dictadura: estuvo preso, fue detenido…”, recuerda un observador.

Lo cierto es que la imagen de este joven rubio, de mirada aguda, impecablemente bien vestido, llamaba la atención desde sus tiempos escolares. “Lo conocí en febrero del ’82, en un encuentro nacional de proyectos alternativos que dirigía Sergio Molina en el Colegio San Juan. Tomás llegó muy formal y de pipa en la mano. Nos cautivó la fuerza de su planteamiento”, recuerda Sergio Micco, quien más tarde junto a Jocelyn-Holt conformaron la camada de líderes juveniles de la DC: Micco, como presidente de la federación de estudiantes de la Universidad de Concepción, Jocelyn-Holt al frente de la FEUC y Yerko Ljubetic, en la FECH. 

Fue el primer dirigente estudiantil elegido en dictadura. Todos sus predecesores habían sido designados por el rector, pero en 1985 se realizaron votaciones abiertas y su lista logró derrotar al gremialismo que entonces monopolizaba la universidad. “Y no ganó una vez, sino dos, porque estuvo en dos períodos”, apunta Clemente Pérez, a quien le tocó encabezar el gremio estudiantil en 1992.

Su gran referente fue Gabriel Valdés Subercaseaux, entonces presidente de la DC. En él vio a su propio alter ego: culto, refinado, pero al mismo tiempo valiente, progresista para su época. “Ambos pertenecían a una aristocracia que despreciaba a la derecha y a los militares; consideraban que eran todos una manga de picantes y que la derecha era lo más arribista que hay”, opina un testigo.

Wp-jocelyn-holt-450

Pero si bien Valdés vio en él a un heredero, no compartía sus excentricidades. Todavía están quienes recuerdan las reuniones en su casa de calle La Concepción. Recibía fumando pipa, con un mozo de blanco que ofrecía consomé en cuencos de plata, “¡y estábamos armando una protesta!”, relata un testigo de esos encuentros.

Jocelyn-Holt intentó insertarse en la maquinaria falangista, pero no logró encajar dentro de la compleja y selectiva estructura. Se forjaba el mito del solitario, el hombre de personalidad exuberante, a quien le costaba integrarse o trabajar bien en grupo. Como lo describe el actual subsecretario de Educación, Andrés Palma: “El siempre ha sido un tipo muy solo; como es muy brillante, de alguna manera le cuesta trabajar con otros”. 

La historia emocional de Jocelyn-Holt es cuento aparte. Desde muy joven tuvo serios enfrentamientos con su hermano Alfredo. Inteligentes e inquietos, las rivalidades entre ambos comenzaron desde temprano: se peleaban por monopolizar la atención de la madre, quien ejerció en ellos una enorme influencia. De adultos, la sofisticación y el estilo excéntrico de Tomás irritaba profundamente al historiador, quien en cambio cultivó el bajo perfil y prefería el estilo austero, propio de la vieja aristocracia. También competían en términos profesionales: mientras Alfredo estudió dos carreras, primero historia y luego derecho (se tituló aunque nunca se interesó por ejercer); el caso de Tomás fue distinto: fue un buen alumno de derecho, pero no llegó a dar su examen de grado, lo que hoy le impide litigar o representar clientes. 

En la universidad, pese a su liderazgo no se le conocieron muchas pololas. Calificaba para solterón cuando a comienzos de los ’90 se casó con María Isabel Saval, de una familia muy destacada en la comunidad judía, dueños del conocido laboratorio. No tuvieron hijos y la relación terminó sorpresivamente.

Wp-tomas-venecia-450

En 1994, soltero y en uno de sus mejores momentos políticos como vicepresidente de la DC (con Alejandro Foxley en el rol titular), y en su primer período como diputado por La Reina y Peñalolén, conoció a quien sería la madre de sus dos hijas, Morín Eidelstein, también de la comunidad judía: una joven practicante de relaciones públicas, proveniente de una familia de comerciantes de Viña del Mar, quien en ese momento trabajaba para la bancada de RN, partido del que es simpatizante.

Estaban juntos cuando él ganó su segundo período parlamentario y se anotó uno de sus principales puntos: en 1998 encabezó un grupo de diputados de la DC que presentó la acusación constitucional contra Augusto Pinochet, previo a su extradición en Londres y Madrid. Pero el 2001 perdió en su tercera postulación al Congreso. Fue el principio de la caída. En 2009 decidió correr en la senatorial por la Araucanía Norte, pero cayó por larga distancia frente a Jaime Quintana (PPD) y Alberto Espina (RN). Siguió frecuentando a sus círculos políticos, básicamente su generación DC, donde era reconocido por sus intervenciones a ratos iluminadas, a ratos desvariadas. Sin embargo, ya nada era lo mismo para Tomás Jocelyn-Holt. 

“Cuando empezó a decir que había gente que quería que se postulara a presidente, nadie le creyó. Los que conocemos a Tomás pensamos que era otra de sus salidas. Estaba medio marginado, no era parte de los círculos de discusión, pero seguía participando de las juntas. Pero cuando vimos que iba en serio y un grupo de personas —entre ellos Vlado Mirosevic— lo levantó, fue duro; muchos se alejaron. Estaba usando su poco capital político en tratar de viabilizar su candidatura”, cuenta una fuente. En tanto que Andrés Palma reconoce: “Nos enteramos por los medios; había sido proclamado y resulta que todavía militaba en nuestro partido”.  

También fue una sorpresa para su mujer, quien se enteró por el diario.

Wp-kennedy-tomas-450

Jocelyn-Holt decidió abandonar la DC: “Fueron 30 años, pero ese ya no era el grupo humano que me formó, no tiene nada que ver. El mismo Gabriel Valdés antes de morir dijo que ya estaba convencido de que el partido estaba eventualmente muerto”, explica el propio aludido. 

Pero en diciembre, a sólo cuatro meses de proclamarlo, Vlado Mirosevic y ChilePrimero decidieron quitarle su apoyo. Su nula puntuación en las encuestas, sumado al controvertido carácter del abanderado, terminaron por sepultarlo. “Nuestro quiebre fue por un tema personal y de estilo. No queremos generar enemigos todos los días. El está obsesionado con ser candidato presidencial y es capaz de cualquier cosa por lograrlo”, indicó Mirosevic.

Visto de afuera no resulta fácil entender por qué Jocelyn-Holt decidió dar la batalla. Quienes sí logran interpretarlo lo explican en la lógica del apostador, de los que nunca se retiran cuando van perdiendo sino que juegan al doble. “Tuvo su momento de gloria como diputado y perdió —opina otra voz—. Apostó entonces como senador y nuevamente cayó. Sin capital financiero y político, sobregirado en el sentido real y metafórico, decidió jugar su última mano, pero no puso nada de valor y nadie lo tomó en serio”.

Quienes estuvieron en su campaña asumieron que se trataba de una empresa que funcionaba al justo, donde incorporó gente sin rodaje político. Fue el caso del productor general de la campaña, Daniel Hoppmann: “Lo conocí porque le armé su fiesta de matrimonio, en una hacienda muy antigua en San Fernando, con muchos invitados. No tuve contacto hasta la campaña, donde le hice el punto de prensa para la entrega de firmas ante el Servel. Me pagó y no hubo problemas. Después me ofreció hacer la producción de la campaña. Le dije que me interesaba siempre y cuando fuera un trabajo más. Con los pocos recursos tratamos de hacer ruido, como lo de la bicicleta; la idea era mostrar que era una persona austera, que no tenía auto y se movilizaba en transporte público. Pero no hubo un cartel, una paloma, nada. En la calle no se veía mucha gente apoyando. El quedó de pagarnos contra la devolución del Servel, en enero o febrero. Pero cuando se acabó la plata para la producción me retiré y le pedí el contrato y los cheques para asegurarme de que se haría responsable”. 

Otro afectado fue el jefe de campaña, el periodista Felipe Herrera. Se conocieron en la senatorial del 2009, cuando le hacía su página web. “Legalmente yo era administrador electoral, que es el responsable de presentar la rendición de gastos de campaña frente al Servel. Pero el Servel consideró que había 6 millones que no estaban justificados. Apelamos al Tricel, pero me multaron a mí por el doble de ese monto y al candidato nada. Ahora me van a embargar porque no tengo cómo pagar. ¿Qué fue lo que le respondió él? Se rió. Me dijo que al menos las penas de este tipo ya no se pagaban con cárcel. Me sentí traicionado, lo consideraba mi amigo. Deposité toda mi confianza; lo quise ayudar y terminé pagando los platos rotos”. 

Enfrentado a sus acreencias, el ex candidato conversó con CARAS. “Esta no es una situación anormal. Pregúntenle a otros candidatos qué tan endeudados quedaron. Tampoco estamos ante un gasto extraordinario o irresponsable. Por lo demás, ellos tienen mi palabra de que les voy a pagar. Pero claro, aquí hay personas que tienen un nivel de urgencia que no podré satisfacer en los tiempos que ellos quieren y por lo tanto recurrirán a distintos tipos de acciones. Tampoco es primera vez que tengo un cheque protestado, pero a nadie, nunca, se le ha ocurrido perseguirme penalmente o acusarme de giro doloso”.

Wp-tomas-y-fidel-450

Y agrega:

“Quiero dejarlo claro: yo estoy aquí, dando la cara. No como Franco (Parisi) que está fuera de Chile, al igual que  su administrador electoral. O Marcel Claude que tiene una orden de detención y ha dicho que está inubicable. Tampoco soy como Andrés Velasco que lo financia Penta y se va a Estados Unidos a hacer clases y se queda callado. No soy un manejado, a mí nadie me tiene comprado. Soy un chileno más, con deudas, las que voy a saldar. Qué mejor prueba de que honraré mi palabra es que dentro de cuatro años volveré a presentarme a Presidente de la República. Voy a seguir dedicado a lo mismo, no voy a cambiarme de rubro”.

—¿En qué radica su insistencia? ¿Siente que tiene una deuda personal con su generación?

—Yo soy como soy, no estoy codificado distinto, no me estoy probando. Allende tuvo cuatro elecciones presidenciales. Frei Montalva perdió un montón de veces y nunca los humillaron. Pero aquí hay personas con intenciones políticas, con carguitos dentro del gobierno, que se ríen de mí. No así en la calle, donde me respetan y me impulsan a seguir, a no amilanarme. Churchill decía que en política se moría muchas veces. El estuvo en el ostracismo diez años hasta que regresó y se convirtió en primer ministro en plena Segunda Guerra Mundial. 

—¿Esos son sus referentes?

—Evidente… Mi opción de vida es jugar a eso. No me vas a ver postulando al Senado o a la Cámara de Diputados o en una elección municipal; no me vas a ver pechando por un nombramiento o una embajada. He insistido en hablarle al pasivo electoral de Chile —el millón de personas que no votó en las últimas elecciones—, y también a una elite política chilena que está reventada; la misma gente que quiso a Bachelet el año pasado, hoy está desesperada con ella. 

—Y mientras tanto, ¿de qué vive, cómo paga el colegio de sus hijas, las cuentas de la luz?

—Soy un político. No soy un vendedor de seguros, no me vas a ver a mí repartiendo queso ni tratando de vender cuentas de una AFP… En 2008 —para la senatorial por la Araucanía— decidí no volver a mis asesorías. Buena parte tenía que ver con sectores regulados y, por ende, con decisiones de la autoridad, lo que era incompatible. Yo no soy como Longueira que después de ser ministro termina formando su empresa de asesorías y golpeándole la puerta a Máximo Pacheco.

—¿Entonces es su señora quien se hace cargo de mantener la casa?

—Sí. Acabamos de cumplir quince años juntos, que para mí es una relación definitoria, tenemos dos niñitas adorables. Ahora, evidente que ha tenido el peso principal y para ella ha sido súper duro. Pero en este momento no tiene sentido vivir de otra manera. Tengo convicción de que tarde o temprano el resultado va a ser distinto. ¿Cuánto? Como dijo Martin Luther King en su discurso en Alabama: how long, not long. Y lo repito: how long, not long. Cuánto tiempo. No tanto.