El violento debate presidencial protagonizado la noche del lunes por Sebastián Piñera, Manuel José Ossandón y Felipe Kast –quienes competirán este domingo para representar a Chile Vamos en la próxima elección presidencial– sorprendió a los más jóvenes y recordó en los televidentes mayores de 40 años las sangrientas disputas que han existido al interior del sector. Porque la historia reciente de la centroderecha está plagada de deslealtades, complots y traiciones.

Quizás todo parte en marzo de 1988 cuando Jaime Guzmán denunció graves irregularidades en la elección de la directiva de Renovación Nacional, por lo que el ideólogo del gremialismo fue expulsado sin compasión del recién nacido partido, entonces liderado por Sergio Onofre Jarpa. De ese primer quiebre nace la UDI y la eterna disputa entre conservadores y liberales que se repetiría durante toda la transición.

Cuatro años después, la noche del 23 de agosto de 1992 estalló en la centroderecha el “kiotazo” protagonizado por Sebastián Piñera y Evelyn Matthei, quienes competían para ser la carta presidencial del sector. Otra historia de espionajes telefónicos, intrigas y mentiras.

Un caso más fresco sucedió en 2013: el llamado “derechazo”. En sólo cuatro días la UDI con el apoyo del gobierno de Piñera –y la participación de varios de sus ministros– derribó al entonces candidato presidencial independiente Laurence Golborne para reemplazarlo por Pablo Longueira.
Todos estos casos y muchos otros más hicieron que la prensa política asociara el término “canibalismo” en la centroderecha.

La noche del lunes recien pasado, Piñera, Ossandón y Kast volvieron a mostrarle en directo a todo Chile que el canibalismo continúa vivo y que la anhelada unidad del sector no es real.
Lo más grave para algunos analistas es que las disputas en el debate no fueron entre un UDI y un RN, como antes. Tampoco entre liberales y conservadores, quienes en el pasado se enfrentaron por temas valóricos. Menos por diferencias programáticas.

Las descalificaciones fueron “mentiroso profesional”, “ignorante”, “populista”, “saltarse la institucionalidad”, “estuviste preso no por lindo…” que, sin duda, alejarán más a los votantes y harán más compleja la integración de los tres equipos tras las elecciones primarias.
En una carrera presidencial que parecía ganada para la centroderecha, el canibalismo y la falta de pragmatismo hoy la vuelve a poner en duda.

>Revisa el debate completo aquí:

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