Incluso revisitar sus clásicos, como el Hotel Alvear (que cumple 150 años en octubre) o el Teatro Colón, completamente remodelado desde el 2011, ofrecen novedades.

“Che, así que vos sos de Chile, nosotros queremos mucho a nuestros amigos chilenos”, comenta un taxista, de esos típicos que abundan por las calles de esta ciudad fascinante, siempre llena de ofertas, novedades y donde lo único que no cambia son sus personajes, como el hombre que ahora nos traslada por las tierras del obelisco.
Es uno de nuestros destinos más frecuentes. Sólo en estas Fiestas Patrias los viajes aumentan entre un 50 y 60 por ciento, según LAN, que tiene un promedio de diez vuelos diarios. Y es que la ciudad se puede revisitar mil veces y siempre entrega sorpresas.
Hasta el clásico Hotel Alvear se luce luego de un recatado lifting con el que hoy recibe a sus visitantes. Y cómo no, si en octubre cumple 150 años y pretende celebrarlo con todo.

Almorzar en el comedor es sentirse transportado al refinamiento clásico argentino. Señoras de impecable estilo, empresarios, son los habitués de este lugar en el que se han hospedado gran parte de la realeza mundial, como de los Países Bajos, de España, Inglaterra, los emperadores de Japón, además de reconocidas figuras como Mario Testino, Oliver Stone, Francis Ford Coppola, Antonio Banderas, Catherine Deneuve, Oscar de la Renta, Carolina Herrera, Donatella Versace, George Soros, Ted Turner y Luciano Benetton, entre una larga lista de personalidades.
Declarado Monumento Histórico de la Ciudad de Buenos Aires y considerado como uno de los 20 mejores del mundo según la prensa especializada, es el más premiado de Latinoamérica.

Un verdadero palacio, símbolo indiscutible de la belle époque argentina, que se construyó como un hotel de lujo para hospedar a la creciente cantidad de visitantes europeos que por esa época llegaban a la ciudad; los tiempos en que esta metrópoli era considerada como “el granero” de Europa, convirtiéndolo en uno de los países más ricos del  mundo. A tanto llegó su riqueza que por aquellos años la mitad de la población la formaron inmigrantes provenientes del Viejo Continente, en busca de oportunidades y fortuna.
Imperdibles son los restoranes L’Orangerie y el Jardin D’Hiver, ambos tradicionales lugares de encuentro de Buenos Aires; bajo un delicado ambiente con luz natural y cuidada decoración, se puede pasar la hora de almuerzo probando deliciosos platos del buffet internacional y, por las tardes, disfrutando del clásico Té Alvear, servido con guantes blancos y vajilla Noritake. Los domingos, no puede fallar al típico sunday brunch.
Por la noche, inolvidable es La Bourgogne, considerado por muchos como el mejor restorán de Buenos Aires; ofrece cocina francesa, del reconocido chef Jean Paul Bondoux; un buen lugar donde parar si se viene del Teatro Colón —según los argentinos entre los seis mejores del mundo—, que desde comienzos de la década se sometió a una intensa remodelación. La reinauguración (para conmemorar el Bicentenario del 2010) no estuvo exenta de polémica: Cristina Kirchner descartó su asistencia acusando al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, de una “increíble cataratas de agravios”. Como sea, vale la pena contratar algunos de los tours por el lugar, que dan cuenta de su increíble historia.

Si la idea es el tango, lo que nunca falla es El Viejo Almacén. Con más de doscientos años y declarado Patrimonio Cultural, aquí están las mismas mesas donde Ernesto Sábato se inspiró para escribir Sobre héroes y tumbas. Impactante es la voz de Hugo Marcel, que con personalidad argentina desafía con un “¡tiembla Luis Miguel!”. Las parejas de bailarines desfilan una tras otra en una interminable danza llena de pasión y nostalgia. La orquesta simplemente estremece mientras la gente brinda con champagne.

EL MUSEO DE EVITA PERÓN ES OTRO LUGAR QUE VALE LA PENA CONOCER. En marcha desde el 2002, es un espacio dinámico, que permite el encuentro con el personaje sin intermediarios; simplemente la mujer, con toda su historia, sueños y aspiraciones.
En calle Lafinur, en el clásico barrio de Palermo, en 1948 fue comprada por la Fundación Eva Perón que la convirtió en el Hogar de Tránsito        Nº 2, destinado a mujeres con problemas de trabajo, salud y educación. Funcionó hasta el golpe militar de 1955, cuando Perón fue derrocado y el peronismo proscrito. La fundación pasó a la órbita estatal y así se mantiene hasta hoy. En 1999 se declaró Lugar Histórico Nacional y el 2002 (para los 50 años de Evita) fue inaugurado como museo. Aquí ronda la verdadera mujer, no la heroína de las películas ni de los shows musicales, sino aquella que trabajó incansablemente por los derechos de los más pobres. Su imagen todavía divide a los argentinos: es vista como una santa y como la responsable de todos los males de la Argentina, sin puntos medios. Hay que recorrer su historia, ver su obra, como también sus innumerables zapatos y vestidos para luego ver qué partido tomar.

Otro lugar con  historia y ese fabuloso encanto de la burguesía bonaerense es el Palacio Duhau. Ubicado en el barrio más conspicuo de la ciudad, en el selecto sector de La Recoleta, este antiguo palacio francés data de 1934 y hace algunos años fue adquirido por la cadena Park Hyatt, que lo convirtió en uno de los hoteles más glamorosos e inolvidables de la ciudad. Con decoraciones modernas del artista Celedonio Lohidoy, aquí se respira la elegancia de la belle époque. Se comienza por la cava con el tradicional wine tasting, y los mejores vinos argentinos seleccionados por un sommelier. Son más de siete mil botellas cuidadosamente almacenadas y más de 100 variedades de Malbec, la clásica cepa trasandina. El rito se acompaña de deliciosos quesos provenientes de una “cava” en la que se cuentan más de 40 variedades de productos artesanales que llegan a la mesa traídos por la maître fromager. La ruta por el restorán & vinoteca continúa con la comida: un acogedor lugar que en las noches de verano ofrece atención en la terraza. Y no cualquier terraza sino una con vista a un fabuloso jardín que da hacia la fachada interior del palacio como telón de fondo, ¡incomparable! Para no moverse. Todo acompañado de cocina argentina sofisticada. Por cierto que la especialidad son las carnes: Waygú, Black Angus y Aberdeen Angus. Aunque también hay pescados, como el congrio negro y otros productos marinos de temporada. Prácticamente todo es preparado a la leña, lo que le da un sabor muy especial.
El whisky tiene que ser en el Oak bar, con paredes de madera con figuras medievales talladas hace más de 300 años, chimenea, sillones en cuero color habano y una terraza que ofrece esa magnífica vista al jardín. Una experiencia inolvidable.

LA TRAVESÍA POR BUENOS AIRES FINALIZA CON UN RECORRIDO POR LA CIUDAD DE TIGRE, una de las zonas más turísticas. A sólo 30 minutos de Buenos Aires, este típico paseo de fin de semana sorprende a los que quieran revisitarlo. Una de las más interesantes es Mercados del Delta, un polo comercial con más de 60 locales donde se reúne decoración, tiendas de moda, cafés y restoranes, con una vista privilegiada sobre el río Luján. Todo en la antigua Dársena Sur, remodelado para la edición 2008 de casa FOA, que tradicionalmente reúne a las mejores firmas de diseño, arquitectura y construcción. Ellos intervinieron y remodelaron los diferentes galpones y edificios, respetando el valor histórico del lugar, manteniendo eso sí su estilo portuario.

Infaltable es el paseo en alguna de las modernas embarcaciones que parten de la Estación Fluvial de Tigre y se internan por los ríos y arroyos del delta, con vista a las típicas casas isleñas. Todo enmarcado por una poblada vegetación con ceibos, juncos, cañas, álamos y frutales.
Luego de veinte minutos de viaje, adueñándose de este increíble paisaje está el Delta Eco Spa, un verdadero oasis entre los ríos Luján y Paraná de las Palmas. El hotel cuenta con 16 habitaciones y 19 cabañas con muelle privado, piscinas, senderos y pasarelas para caminatas, y un spa para tratamientos de relajación y estética. Ideal un masaje con piedras calientes o un reparador jacuzzi. Aunque ojo: no se admiten niños menores de 10 años. Ideal para finalizar un intenso viaje al Buenos Aires que nunca descansa.

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