Bimba luchó hasta que su cuerpo dijo basta. “Buen viaje Bimba, mi cómplice, mi compañera, mi amor, mi hija querida. Guíame”, fueron las palabras de su tío Miguel, al enterarse de su muerte.

No ha pasado una década, desde que ambos se juntaron en el disco Papito para grabar una versión del clásico de Miguel, ´Como un lobo`. Entre ellos, el vínculo era fuerte, compartían el gusto por el arte, herencia de la familia Bosé.

A partir de ese encuentro, donde se celebraron los 30 años de carrera de Miguel Bosé, se marcó el punto de inflexión para que Bimba decidiera emprender la aventura en el mundo de la música, la que prolongó luego con The Cabriolets y también como Dj.

Bimba era un referente, no solo en la moda, también para muchas mujeres desde que se enteró de su cáncer hace casi tres años. En la portada de la revista Vein, se atrevió a mostrar sin pudores su mastectomía, lo hizo para marcar que la belleza y la enfermedad no son opuestos. ¡Valentía absoluta!

Ella era así, de espíritu contestario y rebelde en un mundo donde a las mujeres se les censura continuamente por A o por B. Nunca se cerró al amor de pareja en cualquiera de sus variantes. “El amor no sabe de penes y vaginas”, decía. Tuvo dos hijas con Diego Postigo su compañero entre el 2006 y 2013, con quien formó familia y compartió escenarios.

Fue la musa de David Delfin, quien la definió como “su todo”. Tal vez, emparentados en el dolor de los tumores. Con el mismo creador, ironizaba en su corto Run Away, cuando hablaba de sí misma y preguntaba “¿Fea yo?” , este país no entiende de bellezas atípicas, así lo recordaba la crónica post mortem del diario El País.

Bimba se fue, pero nos dejó un legado de respeto por el dolor, la diferencia y los talentos atípicos. En un mundo donde todos somos cada vez más grises, el color de Bimba fue una luz para hombres y mujeres, sin importar su color, condición, preferencia sexual o sintonía musical.

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