La tarde del lunes 10 de abril, el discurso de Camilo Escalona emocionó a muchas de las 300 personas presentes en la sede del sindicato del BancoEstado, donde Ricardo Lagos convocó a sus más cercanos partidarios para agradecerles el apoyo a su candidatura presidencial, que horas antes había depuesto tras ser derrotado en el PS.

“Lamento profundamente que parte de las habilidades que uno tiene en la vida se van disminuyendo con el tiempo”, dijo el vicepresidente del PS, haciendo un mea culpa por no haber podido inclinar el Comité Central de su partido en favor de Lagos. “Si hubiese contado con las destrezas que me permitieron ganar tantos plenos antes, de verdad hubiese cambiado todos esos triunfos por haber ganado ayer”, agregó Escalona, recibiendo un fuerte aplauso del golpeado auditorio laguista. Horas más tarde, ya en la sede del partido en calle París, habla de las consecuencias que, a su juicio, tendrá el apoyo socialista a la candidatura presidencial de Alejandro Guillier.

—Usted ha sufrido varias derrotas políticas, ¿por qué esta le dolió tanto?

—Fue una pérdida fuerte, pero con trascendencia mayor que otras, porque está en juego el gobierno del país. Fue una pérdida para nuestra aspiración de dar continuidad y renovación al proceso actual. No se trata sólo de repetir de manera mecánica que hay que seguir con las reformas, hay que darles continuidad en lo que merecen y corregirlas en lo que es necesario. Y para eso hay que tener una estatura política muy alta, como la que tiene Lagos.

—¿Y Alejandro Guillier, a su juicio, no la tiene?

—La tiene Lagos. No descalifico a los demás. Mi única relación con Guillier es cuando iba a Tolerancia Cero, ahora, no puedo desconocer que tiene popularidad.

—Muchos adversarios de Guillier en la Nueva Mayoría lo ven como un experimento político riesgoso, ¿usted comparte ese juicio?

—No voy a descalificarlo porque es el candidato de mi partido. Sí critico a los que creen que hay que ofrecerle al país un producto que se puede vender y no un proyecto político de país que pueda convencer.

—Usted fue uno de los primeros en levantar la opción presidencial de Lagos, ¿hace algún mea culpa por el triste desenlace de su candidatura?

—Desde una perspectiva más amplia, hay que constatar que el exitismo de la gente hoy es muy fuerte y eso también ocurre en los partidos. Todos los análisis políticos se hacen en función de tener un éxito inmediato y un aspecto de la política tan importante como son las ideas a largo plazo, está muy debilitado. Es público y notorio que el ex presidente Lagos hizo un esfuerzo que ninguna otra candidatura ha hecho de presentar una propuesta de país con un conjunto de medidas de corto, mediano y largo plazo, y la verdad es que como son ideas fuerza sobre una manera de mirar Chile no fueron recogidas por la ciudadanía ni se les dio la importancia que tenían. Sólo se está mirando el gran mito de la postverdad, como la llaman ahora, que son las encuestas. Este factor hoy alcanza una envergadura aplastante en nuestro país.

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—¿Por qué cree que su candidatura no sintonizó con la gente? ¿Qué errores se cometieron?

—No estoy seguro de que no haya sintonizado con la gente a la que pudo llegar. No sintonizó con las encuestas. Puede ser que quienes las controlan les tenían antipatía o los intereses que ellos defienden no eran los que Lagos representaba. Por angas o por mangas llegamos al hecho tremendo de que una empresa de encuestas (Cadem) que siempre entrega su estudio los lunes, la adelantó para el domingo que se realizó el pleno del PS.

—Pero no puede culpar a las encuestas.

—Digo que las encuestas se pueden transformar en un instrumento de manipulación de las decisiones de las fuerzas políticas.

—Usted será vicepresidente de la directiva del PS que encabeza Alvaro Elizalde, ¿cómo hará el cambio de switch para apoyar a Guillier?

—Colaboraré al máximo de mis posibilidades como candidato a senador en la Región de Aysén. En la mesa directiva esto no será difícil porque la mayoría respaldó a Guillier, en mi caso, es una situación diferente, pero yo siempre he sido socialista y voy a respetar la decisión que el partido tomó. Eso lo vengo diciendo desde noviembre, cuando señalé que el PS debía tomar una definición y que se haría daño a sí mismo retardándola.

—Comparte que Alvaro Elizalde es el gran responsable del apoyo del PS a Guillier.

—No, este es un proceso mucho más amplio, de mucha mayor extensión y profundidad que la sola conducta política de una persona.

—Usted dijo que si el PS le daba la espalda a Lagos, se cerraba el ciclo que permitió el restablecimiento de la democracia.

—Efectivamente creo que se cierra un ciclo, porque Lagos fue presidente de la Alianza Democrática en 1983 y han pasado más de 30 años. No necesariamente esto puede ser negativo. Hasta ahora los síntomas no son alentadores, precisamente por la falta de proyecto político que se observa. Ahora como soy optimista espero que nuestros técnicos, profesionales, los centenares de personas que nos apoyan y la propia propuesta que hizo Lagos en su libro Piensa en Chile permitan corregir esa falencia. Ojalá nuestros intelectuales puedan dotarnos de un programa en los próximos meses, pero hasta ahora la falta de propuestas (de Guillier) es un problema grave. Se dice que hay que hacer el programa con la gente, pero no se puede jugar con ese factor de la manera que se está jugando. Chile es un país diverso y los problemas son completamente distintos de una región a otra.

—El Frente Amplio dijo que con la caída de Lagos comienza el ocaso de la transición.

—Pero si ellos no creen en la transición… Solo dicen frases para la tele.

—¿Qué le parece la candidatura de Beatriz Sánchez?

—Buscar un rostro suave es una decisión astuta de Jackson y Boric, pero riesgosa, porque están escondiendo sus verdaderas posiciones detrás de ella.

—¿Si la DC va a primera vuelta se termina la Nueva Mayoría?

—Espero que seamos capaces de encontrar un real punto de entendimiento que nos permita que el centro y la izquierda no clausuren 25 años de fructífera cooperación. Sería bien triste para el país que después de todo lo realizado terminemos cerrando la puerta por fuera.

—¿Y ve cercana la posibilidad de una competencia entre Guillier y Goic y en primera vuelta?

—He escuchado con atención a la presidenta de la DC, ella señala que la primera vuelta está en el horizonte de su partido y que la junta nacional del 29 de abril se inclina en esa dirección. Podríamos tener un escenario que no ocurre desde 1970. Es decir, tras 47 años se puede cerrar un ciclo político. La última vez que compitieron dos figuras progresistas fue Salvador Allende y Radomiro Tomic. Este es un cambio cuyas consecuencias son imprevisibles, porque significa modificar y alterar el conjunto de la cultura política con la cual se ha restablecido la democracia desde la campaña del No hasta ahora. Se volvería a los tres tercios. Eso no es poco.

—En 2005 compitieron en primera vuelta Piñera y Lavín y no fue dramático.

—Pero Piñera sometió a Lavín y después de esa elección Lavín siempre fue la sombra de lo que había sido. Nunca se recuperó de esa derrota. Si la realidad impone dos candidaturas presidenciales habrá que resignarse a ello, pero le reitero, las consecuencias son insospechadas.